Ada Colau, Becs, Humor Gráfico, Número 50, Opinión
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Lealtad y respeto

Por Ada Colau / Ilustración: Becs

ADA COLAU

Ada Colau

Hoy me he levantado con una supuesta polémica sobre mi relación con Pablo Iglesias y con Podemos. Es una polémica que no he buscado y me preocupa el oportunismo de quien saca unas frases de contexto e incluso las destaca en su portada. Nada más lejos de mi intención añadir presión a compañeros que ya reciben bastantes presiones en este momento. Quiero explicarme: pese a haber tenido (como es lógico) algunos roces y tensiones en el pasado, porque la confianza se construye con tiempo y con trabajo, y pese a que tenemos diferentes maneras de expresarnos, admiro la valentía de Pablo, de Íñigo y de todos y todas las compañeras de Podemos. Nuestra relación personal se hizo más estrecha durante la campaña estatal, es decir, después de las conversaciones con el autor del libro que ha dado pie a la polémica, y hoy puede definirse como una relación de respeto y lealtad mutua. Pero más allá de eso, lo importante es que Podemos, Barcelona En Comú y En Comú Podem son herramientas de transformación, fenómenos necesarios y extraordinarios de empoderamiento de la ciudadanía, y especialmente la más empobrecida y que peor lo está pasando. Tenemos mucho en común –anhelos, convicciones, trayectorias– y somos aliados en el proceso de cambio que estamos viviendo, le pese a quien le pese.

Por los refugiados. Muy de acuerdo con el artículo de Ana Pastor sobre la carta de Rajoy en la que rechaza la propuesta de Barcelona de acordar con Atenas la acogida de refugiados. Agradezco el tono amable de la carta, pero soy incapaz de entender la negativa. El futuro –y el presente– no nos juzgará por el tono ni por la amabilidad institucional, sino por si fuimos o no capaces de hacer frente a una emergencia humanitaria, por si hicimos realmente todo lo que estaba en nuestras manos. En Barcelona no nos resignamos: seguiremos trabajando para extender la solidaridad entre ciudades, para hacer políticas decentes y para atender las obligaciones jurídicas en materia de derechos humanos.

Contaminación en las ciudades. He sumado mi firma a la de alcaldes y alcaldesas de 20 ciudades europeas preocupados por la inminencia de un cambio legislativo que permite a la industria del automóvil saltarse los límites de contaminación fijados por la UE. Nuestra obligación es velar por la salud de los vecinos y vecinas de nuestras ciudades. Pero ¿cómo podemos protegerla si la Unión Europea aprueba una decisión que permite medidas que aumentan la contaminación a costa de la salud pública? ¿Qué podemos decir a madres y padres cuyos hijos están sufriendo enfermedades respiratorias graves, a las personas mayores o a los más vulnerables? Exigimos a los gobiernos de nuestros estados que se tomen este tema muy en serio y que no cedan a las presiones de ningún lobbie. En serio: ¡la salud es lo primero!

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