Humor Gráfico, Luis Sánchez, Marjo Garel, Número 50, Opinión
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¿La frecuencia del horror nos está adormeciendo?

Por Marjo Garel / Ilustración: Luis Sánchez

MARJO GAREL

Marjo Garel

Estamos acostumbrándonos cada vez más, aunque todos digamos que no es cierto y nos resistamos a reconocerlo, a que nuestros sentimientos ya no se remuevan tanto cuando ocurre un atentado terrorista, catástrofe natural o accidente con ingente cantidad de muertos y heridos, ni tampoco nuestra conciencia, y nos conformamos con colocar en las redes sociales una señal, un símbolo, para que nada más verlo otra persona sepa que tú, y yo, somos solidarios en esa causa.

Esta disminución de la consternación se ha comprobado con el último atentado en Bruselas. Somos menos, muchos menos los que recurrimos a esa forma de protesta que en el último atentado ocurrido en Francia contra la sala Bataclan y menos aún en relación con en el de Charlie Hebdo. Llegará el momento en que, como sucede con cualquier otro accidente, un atentado sea recibido con un “vaya, otro más” o con un “pues sí que estamos bien, otro atentado”, y pasemos rápido la página para que no se nos quede alguna letra impresa del horror en nuestros dedos.

El algo que ya sucede con los accidentes de tráfico en las carreteras. Nos hablan del número de muertos que llevamos en Semana Santa, veintisiete nos dicen, y nos parece ¿bien? “Uf, menos mal, no han sido demasiados”, es lo que se nos pasa por la cabeza. No pensamos que serán veintisiete familias donde, lo más probable, nada volverá a ser igual tras esas trágicas ausencias. Las víctimas anónimas de estos siniestros no tendrán a los medios de comunicación encima, los periodistas no perseguirán a los familiares y amigos de los fallecidos, micrófono en mano, para saber “cómo se sienten”, como sucede cuando se produce un atentado como el de Bélgica. De cualquier manera, ¿qué esperan que les contesten? ¿que están muy felices por la pérdida de seres queridos? En el caso de los crueles actos de terrorismo asistimos a la ronda de machaconas preguntas absurdas de los reporteros que informan con conexiones casi al minuto, donde a los testigos y víctimas se les inquiere qué piensan, qué sienten, qué ha sucedido, qué, qué, qué… ¿Y qué van a contestar cuando las investigaciones contra las células durmientes llevan meses abiertas y no se terminan de cerrar nunca, pues siempre quedan cabos sueltos, errores, por no hablar de los terroristas que han conseguido esconderse lo suficientemente bien como para escapar de la Policía? Pero en un par de semanas nos sentimos aliviados, pues los informativos a pie de atentado remiten y parece que todo está bien, atados o esposados los unos y enterrados los otros, y a nuestra conciencia le decimos que calle y no haga preguntas, por si acaso las contesta.

Luego un ministro del Interior saldrá diciendo eso de que “no hay mal que por bien no venga”, que en España todo va viento en popa, y que están todos los cuerpos policiales estupendamente coordinados, cuando no es cierto. ¿Qué pasa, por ejemplo, con las victimas que han denunciado y han sido muertas por sus parejas o exparejas en crímenes de violencia de género? ¿También se tomaron medidas para los terroristas caseros o solo para los que creemos yihadistas?  Porque no nos engañemos, el terror es aquel que se pasa la vida amenazando y minimizando a quien tiene al lado, el que socava la seguridad de una persona y la induce a creer que sin él no sirve para nada, y cuando ésta le planta cara emplea la fuerza y acaba con ella. Ya sé que alguien dirá, y no le faltará razón, que ellas –nosotras– también acabamos con la vida de algunos de nuestros compañeros, maridos, etcétera. Pero es indudable que, por número, la violencia de género se ceba con las mujeres, y si ellas lo hacen, si nosotras lo hacemos, que paguemos igual, con la misma ley que les juzgan a ellos.

Solo falta en el juego de esta baraja de despropósitos que una jueza, durante un juicio por violación, haga preguntas tan estúpidas como si es cierto o no que la víctima apretó las rodillas. Iniquidad por iniquidad. La pregunta es vergonzosa y mucho más por dirigirse de una mujer a otra. ¿Cambiaría de estrategia la jueza si juzgara una violación cometida por los de Boko Haram? Solo nos faltaba darle “alas” al acosador, violador o pederasta, que aquí tocamos todos los palos del “flamenco”, y por si fuera poco a un detenido en Canarias que se dejó olvidado un pendrive cargadito de imágenes pedófilas lo han puesto en libertad “con cargos” tras el atestado. ¿Y ya con esos cargos dejará de ser una amenaza para la sociedad? ¿Los padres se sentirán más tranquilos? Precisamos de una revisión a fondo, tanto de las leyes como de la Justicia, y despertar a nuestras conciencias para luchar por ello, aunque sea a palmadas, como cuando se llamaba a los serenos.

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Luis Sánchez

Luis Sánchez

5 Kommentare

  1. Así es como la elite quiere que funcione, que nos acostumbremos a lo que ningún ser humano nunca debería de acostumbrarse para podernos manipular con más facilidad. Menos mal que algunos por lo meno se dan cuenta ..esperemos que en futuro sean cada vez más aunque el egoísmo del ser humano que hace funcionar todo el mecanismo no creo que desaparecerá nunca porqué es propio de nuestro instinto de sobrevivencia (primero yo y luego los demás). Solo una evolución (o revolución) ética de la sociedad puede mejorar esta situación pero de momento no se vislumbra rastro de ella.

    Un saludo

  2. José Sáez dicen

    Acertadas reflexiones. En particular, me adhiero a la relativa a los periodistas que, habiendo contando los datos de la noticia (lugar, número de víctimas, sospechosos…) a veces se mueven demasiado cerca del morbo removiendo una y otra vez el dolor con las típicas preguntas (“cómo te sientes”, “qué piensas”… los “qués” del artículo) a las víctimas, allegados y transeúntes, en vez de hacer un periodismo crítico donde se analicen las causas, responsabilidades, descoordinaciones, necesidades para prevenir o solucionar, y se pregunte a los actores que tienen posibilidad de hacer algo, cargos de responsabilidad, analistas y expertos en la materia… En definitiva, menos morbo insensibilizante y más periodismo de reflexión y análisis al servicio de la sociedad.

    Ojalá no lleguemos a insensibilizarnos nunca del todo ante el sufrimiento ajeno.

  3. José Ruiz molina, dicen

    Buen artículo Marjo Garel, totalmente de acuerdo
    Nos an convertido en algo parecido a zombies, a los que se nos maneja, como marionetas a base de hilos movidos desde el poder a través de los medios de comunicación, la gente ya no tiene opinión propia ( nos la dan ya formada ) , .nos a metido en la vorágine de el no tengo tiempo, no tengo tiempo de pensar en la política , el no me interesa , que piensen ellos que para eso les pagamos, que yo ya tengo bastante con trabajar , llevar a los niñ@s al colegio , al pequeñ@ a la guardería hacer las tareas de la casa, etc etc, ya nos viene dada la opinión porque molestarnos en pensar, para que..
    Nos alarman las ” noticias ” si esas noticias echas a medida para infundir terror, a la gente esas que una vez quemadas nos sirven otra más fría su cabe, para mantenernos atentos, a la tv, o la emisora de radio , y donde nos dan otra dosis y otra de lo que ese poder manejado, quiere que pensemos y con esto nos conformamos,tanto que nos olvidamos realmente de lo importante, que no es otra cosa que el ‘la , que tenemos a un metro de nuestra narices nos dan ya servido en plato frio, que todo va bien, que todos estamos bien, y todos pensamos pues si, estoy bien, ahuque, en ese momento nos tenga nuestro asesino, de turno cogidos por detrás con un cuchillo al cuello, y aún así seguimos pensando, todo va bien, ,pues no! Esa no es vida esa no es la libertad verdadera esa…es sólo la que nos venden .la unica y verdadera libertad para el ser humano, es todo lo contrario, la del derecho a decidir , como mujer como umbre, tenemos que parar, bajarnos del carro, y decidir, que queremos ser de verdad,.que sentimos realmente, ..una vez echo esto es cuando nos damos cuenta, que nos an mentido, toda la vida desde hace más de tres mil años se nos condenó, a ser marionetas, y no nos damos cuenta, que realmente no hay géneros, no hay hombres ni mujeres ni gays ni lesvianas ni negros ni blancos,..en realidad todos somos un mismo, ser, se llama ser humano, ..esto es lo único, que realmente importa, el ser, no, lo que quieren que seamos, si solo vemos violencias sólo seremos violentos, recuerda esto Marjo, ..no más violencia venga de donde venga aprendamos a no mirar a otro lado impliquemonos en pararlas vengan de donde vengan eso si, nos hace libres el luchar contra viento y marea , contra lo impuesto, y a favor, de ese río de humanidad, al que cambiaron su dirección natural, encaucemos pues nuestras vidas por su cauce natural, dejemos atrás el artificial, y nos volveremos a reencontrar, con nosotros mismos,, NO A LA VIOLENCIA DEL GENERO QUE SEA ,

  4. Blanca González Miguel dicen

    Estupenda reflexión, a ver si nos vamos despertando del letargo…estamos demasiado acomodados dentro de nuestra zona confort. Por no decir cuando la violencia se ceba con los más desgraciados, con los más miserables que habitan países olvidados…esto, al mundo occidental, directamente, le resbala…y ocurre a diario.

  5. Manuel García Elbal dicen

    Genial artículo, un repaso a las miserias que nos rodean por los cuatro puntos cardinales.

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