Artsenal, Francisco Saura, Humor Gráfico, Número 51, Opinión
Deje un comentario

El fruto de la Transición

Por Francisco Saura / Ilustración: Artsenal

Francisco Saura

Francisco Saura

En la semana que se celebra el LXXXV Aniversario de la II República (por si todavía hay gente, poquísima en relación a hace unos años, que no lo sabe, es el 14 de abril), los Papeles de Panamá ventean nombres de beneficiarios de la dictadura fascista y de lo que ahora se llama Régimen de la Transición. Lo que confirma que la desvergüenza no es patrimonio de ninguna época y que los cambios políticos son fruto de la podredumbre del árbol de la Historia. Y que el poder, el económico, social y cultural (que se lo pregunten al extraordinario narrador y beautiful people Mario Vargas Llosa) hermana en el papeleo a gente de diversa procedencia y pelaje: desde herederos de antiguos torturadores hasta rapsodas de la emancipación social. Entre golpes de pecho, excusas insolventes, negativas taxativas que acabarán en ceses o dimisiones, escenificaciones litúrgicas, trágicas, cómicas e incluso tragicómicas, España se constituye en un Estado Social y Democrático que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justica, la igualdad y el pluralismo político… y la decencia post Papeles de Panamá in fraganti.

Todos tenemos un antes y un después, y todos merecemos una segunda oportunidad: Pilar de Borbón, José Manuel Soria, los biznietos, por la gracia de Dios, de Francisco Franco, los Albertos, los hermanos Almodóvar, Vargas Llosa, Bertín Osborne, Messi, Crivillé, Borja Thyssen-Bornemisza… Todos. Incluidos los estafados de las preferentes, la generación de jóvenes perdidos de la crisis económica, los desalojados por las hipotecas, los parados que en otro tiempo hubieran cobrado subsidio de desempleo y ahora viven, por mor de  las magníficas reformas del PSOE y del PP, en algo parecido a la misericordia del siglo XIX y gran parte del XX, la gente común, los de la mitad para abajo. Pero los únicos que se dan (les sale gratis y lo cargan sobre la mayoría social), una segunda oportunidad son las élites políticas, económicas y sociales. Las oligarquías de ayer, hoy y mañana. Miren si no la cara de mármol lechoso de David Cameron anunciando medidas contra la evasión fiscal.

Desde 2008, vamos de reforma en reforma, que paga  siempre e inexorablemente el común de la gente. Todas las sinvergonzonerías de los defensores de un determinado modelo de entender la economía y la desigualdad social las pagamos los mismos. Todas las indecencias de las oligarquías nacionales e internacionales pervierten en reformas para resarcirlas de su momentáneo desnudo público. A veces, esa casta (perdón) se transfigura en rostros conocidos, respetados, telegénicos y televisivos y nosotros nos quedamos como los perfectos idiotas latinoamericanos que no han leído el Manual del hijo de Vargas Llosa y Compañía, y anatemizamos a tan buena  gente, aparezcan en los Papeles de Panamá, en amnistías fiscales o en sanciones, prisión incluida, por no cumplir con el fisco. En realidad somos profanos y no entendemos de economía ni de Adam Smith, ni del egoísmo individual como motor del progreso. Si entendiéramos y manejáramos con soltura tan bella ciencia, aplaudiríamos hasta desfallecer su aparición en toda documentación y papeleo desvergonzado.

En la semana que se celebra el LXXXV aniversario de la II República (utilizo la numeración romana solo para ensalzarla) el viento de la tecnología esparce por todos los rincones de nuestro país el hermanamiento de las oligarquías de todos los tiempos y todos los lugares. Los partidarios del régimen del setenta y ocho deberían entender que torres más altas, ingenierías sociales inmensamente más perversas y aparentemente eternas, han caído. Desde el Imperio Romano hasta el Imperio Ruso. Es el sino de la historia. Del árbol de la Historia caerá en un futuro no muy lejano el fruto marchito e indolente de la Transición. La decencia de la gente común que lo sustenta ya no lo aguanta. Es un lastre para el progreso, es un lastre para esa inmensa mayoría social que ha transitado los siglos con la miseria en los talones y con el espectáculo de la opresión en la mirada. Celebraremos el aniversario de la II república bajo el árbol de la esperanza, esperando la maduración de sus nuevos frutos, al menos un poco menos desvergonzados y podridos que lo que debemos dejar atrás, en un ángulo muerto de la historia.

*****

Si te ha gustado puedes visitar nuestra página oficial de Facebook o Twitter.

Artsenal

Artsenal

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *