Artsenal, Humor Gráfico, Marjo Garel, Número 52, Opinión
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¡A votar!

Por Marjo Garel / Ilustración: Artsenal

MARJO GAREL

Marjo Garel

De un tiempo a esta parte, estamos comprobando que todas las revueltas “primaverales” en los países musulmanes, que tuvieron éxito y consiguieron derrocar a los tiranos en ejercicio, se han vuelto contra el pueblo, estando éste en peor situación que antes, y además tienen que soportar a grupos como Boko Haram, Daesh o Isis, que diezman su población con la extorsión y el terror y que “desgraciadamente” se vuelve contra Europa, como un boomerang, en demasiadas ocasiones. Igualmente las guerras, de donde no se sabe cómo (¡ja!) aparecen las armas subvencionadas “graciosamente” por el capitalismo cainita, para robar (perdón, explotar) sus pozos de petróleo, gasoductos, etcétera. Aquí sí que la vida, y bien a las claras, deja de tener importancia.  Cuanta más población muerta, menos oposición para el que llegue. Y así tenemos de ejemplo, estos últimos años, a la población de Siria.

Como en la “educadita” Europa no nos vamos a declarar una guerra, pues se revuelve un poco a la población y, cuando ésta se pone a pensar y se manifiesta (por ejemplo París, Nuit Debout contra los últimos recortes de Hollande) soltando las verdades surgidas sobre la mala administración, corrupción de sus gobernantes y/o partidos afines, se la reprime policialmente y a otra cosa. Además, como les suena a ruso lo de dimitir, no lo practican (lo deben confundir con Dimitri). Si surgen partidos con ganas de limpiar y devolver los derechos recortados al pueblo, se les ataca desde numerosos frentes por cierta prensa, y ésta les dedica los peores titulares y lanzan pasquines de porquería aunque luego en los juzgados estos dan la razón al nuevo partido político (en este caso Podemos, surgido del 15-M). Sin embargo, las mentiras ya han calado en la ciudadanía y a pesar de que nos decimos aquello de “más vale malo conocido”, etcétera, etcétera, se vuelve a votar a los “de siempre”, aunque a veces no consigan la mayoría suficiente. Las urnas demuestran un apoyo a Podemos no detectado en las encuestas previas. Pero se les niega la mayor cuando una fuerza de izquierdas –en teoría– como el PSOE, a la hora de elegir para gobernar a otra fuerza de izquierda, prefiere tratar en primer lugar con una nueva derecha, que lleva en su programa lo contrario que Podemos. Solo tres meses después, todo firmado a dos, deciden sentarse a negociar con ellos. Y sin darles tiempo a calentar la silla, se rompen las “negociaciones” obviando que desde un principio se le pidió al líder del partido más votado, desde su órgano principal, que a éste de la Coleta, ni agua. ¿Han de renunciar partidos como Podemos a las principales líneas de su programa electoral solo para que gobiernen quienes pretenden recortar los derechos del pueblo en aras de que no se celebren nuevas elecciones? En el PSOE han buscado la manera más fácil de decirles “en vuestras manos está echar al PP”, actuando en esta ocasión como Pilatos de farándula. En su día, todos los medios de comunicación les afearon, se burlaron de ellos y les señalaron porque tuvieron la osadía de publicar abiertamente sus condiciones de negociación, figurando entre ellas una serie de puestos en el futuro Gobierno (como la vicepresidencia de Iglesias) que se correspondería justamente con el tanto por ciento de sus 60 escaños. Primer error, infantil en política: decir las cosas claras cuando según parece se debe decir lo contrario de lo que se piensa. Y así, cuando estaban a punto de sentarse el 7 de abril, Ciudadanos (solo 40 escaños) criticó la propuesta y exigió además que Podemos apoyara el pacto firmado entre Rivera y Sánchez. Esa misma tarde se rompieron las negociaciones y, por medio de la televisión, los integrantes de Podemos se enteraron de que 17 de sus peticiones “podrían haber llegado a buen término”. En la consulta que se llevó a cabo después, sus simpatizantes, las bases de la fomación morada, refrendaron la posición del partido de no asumir el pacto. “¡No es democrático!”, les criticaron, insultándoles y diciendo que estaban “abducidos por el líder”. Claro está que esto no ocurrió con la misma pregunta que el PSOE hizo a sus bases. Aquello era democracia, por supuesto, lo de Podemos no. Incalificable.

Ciudadanos pide al PP que sea la tercera fuerza del pacto, previa renuncia de Rajoy… Y ¡ay, Pablo!, vuelves a “errar” con la prensa al decir las cosas claras. En el patio, cada uno vuelve a su rincón. Silba el final del partido el árbitro. Resultado: volveremos a votar.

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Artsenal

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1 Kommentare

  1. Blanca González Miguel dicen

    Excelente reflexión, la ha escrito una mente lúcida, de esas que, por desgracia, no abundan.

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