Alaminos, Gil-Manuel Hernández, Humor Gráfico, Número 50, Opinión
Deje un comentario

La Europa siniestra vive

Por Gil Manuel Hernández / Ilustración: Jorge Alaminos

Gil-Manuel Hernández

Gil-Manuel Hernández

Durante mucho tiempo hemos vivido con la ilusión de que Europa era el corolario de la civilización, una combinación admirable de derechos fundamentales, bienestar, armonía social y valores superiores. Durante décadas nos hemos creído que esa era la gran aportación de Europa al mundo, el tesoro que marcaría el rumbo para unos tiempos mejores y siempre en progreso, capaces de aunar modélicamente expansión económica, redistribución de la riqueza y ejemplaridad ética.

Pero estábamos profundamente engañados, porque para que en la boyante sociedad capitalista a algunos les fuera bien a otros muchos les debía ir muy mal. O dicho de otro modo, el desarrollo de una pequeña parte del mundo solo era posible a costa del subdesarrollo o empobrecimiento de la mayor parte del planeta. Sin embargo, el hecho de vivir en un pedazo de tierra privilegiado nos hizo a todos cada vez más autistas, cada vez más insensibles, cada vez más estrechos de mira y egoístas, apegados miserablemente a nuestros privilegios, negándonos a ver la sórdida tramoya que hacía girar la rueda de nuestro modo de vida.

Y de este modo fuimos olvidando que lo más negro de Europa nunca se fue, que la Europa siniestra de las cazas de brujas, de las guerras de religión, de las modernidades asesinas del Terror revolucionario, del colonialismo, de la explotación industrial, de la tecnocracia y del holocausto racionalmente planificado siempre estuvieron allí, en el fondo del inconsciente colectivo europeo, personificándose en nuevos líderes, mitos, partidos, movimientos y empresas, anidando sigilosamente en el centro mismo de la flamante Unión Europea, abriéndose camino entre legajos jurídicos escritos en la neolengua indescifrable del neoliberalismo galopante, cerrando progresivamente lo que antaño estuvo abierto, matando lo poco que iba quedando del compromiso con los derechos humanos, la cultura, las libertades y el medio ambiente.

Ahora la Europa soñada sucumbe, el espejismo de nuestro bienestar se desvanece y los fascistas de ayer y hoy, en íntima alianza con el fundamentalismo de mercado, el cinismo político y la más abyecta inmoralidad, se adueñan de los restos del festín para construir la fortaleza neofeudal de los nuevos tiempos. Esos en los que los desgraciados condenados a deshechos humanos no podrán ya entrar o serán expulsados de la fortaleza, esos en los ya no habrá ciudadanos dignos de ese nombre, esos en los que la democracia ya no valdrá ni el eco de su propio recuerdo, esos tiempos oscuros en los que descubriremos, con una mezcla de espanto e incredulidad, que los bárbaros más salvajes eran aquellos que aparentaban más civilización, humanidad y refinamiento, aquellos que ahora viven en permanente veraneo y que lo hacen precisamente para celebrar que todos los demás nos adentramos en el invierno más desolado, como refugiados permanentes de la peor Europa.

*****

Si te ha gustado puedes visitar nuestra página oficial de Facebook o Twitter.

Jorge Alaminos

Jorge Alaminos

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *