Alfredo Piermattei, Humor Gráfico, Número 48, Opinión, Tonino Guitián
Deje un comentario

Sin perdón

Por Tonino Guitián / Ilustración: Alfredo Piermattei

Tonino Guitián

Tonino Guitián

¿Quién ha establecido el orden mundial en estos últimos años que exige no pocas llamadas de atención y miradas no sólo hacia nosotros mismos sino también hacia los castigados países de África y Oriente Medio? Casi sesenta millones de personas en todo el mundo han sido obligadas a dejar sus hogares destruidos por los bombardeos. Buscan una vida fuera de sus fronteras por el miedo a ser aniquilados. Huyen por motivos políticos, raza, religión, género u orientación sexual. Mueren huyendo en pateras miserables equipados con salvavidas falsos que algún tipo sin alma les ha vendido. Para lo que nos atañe más de cerca a los europeos, también huyen por la guerra que lleva destruyendo Siria desde hace cinco años.

Quizá la respuesta la tengan otros países más cercanos como Arabia Saudí, Qatar, Kuwait y los Emiratos Árabes Unidos, que han dado la espalda a los desesperados. Los plazos para la ayuda, después de largos acuerdos, se retrasan debido a la restricciones económicas de la crisis, y también por algunas políticas de tintes xenófobos tras los atentados ocurridos en Francia. El caso es que, al final, la Unión Europea ha acogido sólo a 160 refugiados sirios de los 160.000 que había prometido ayudar y España únicamente a una veintena de refugiados de los 16.000 con los que se había comprometido.

El documentalista británico y escritor Adam Curtis –cuyo discurso tomo prestado– compara el ascenso del movimiento neoconservador en los Estados Unidos con el del movimiento radical islamista, sugiriendo que hay una fuerte conexión entre los dos. Mas aún, argumenta que “la amenaza del islamismo radical como una siniestra masiva fuerza de destrucción, especialmente en la forma de Al-Qaeda, es en realidad un mito perpetrado por los políticos de varios países y en particular por los neoconservadores de Estados Unidos con el objetivo de unir e inspirar a la gente ante el fracaso de otras ideologías utópicas”.

“Este sería un sistema urdido para congelar el tiempo y detener a la gente a la hora de cambiar el mundo”, tal como venían haciendo hasta hace poco las revoluciones. Actualmente, todas las revoluciones ideológicas se han abocado al fracaso. No es que las revoluciones anteriores fueran una solución en sí mismas, pero sí impulsaron valores humanos categóricos, como la democracia, la libertad y el valor del individuo en conjunto con la sociedad.

Las más mínimas intenciones de derrocar hoy en día un sistema corrupto, como los de algunos sátrapas de Oriente Medio, han implicado un regreso cercano a la Edad Media. En Europa ha supuesto volver casi a los sistemas predemocráticos, creando una nueva casta de líderes que conviven felizmente con las antiguas monarquías, pero bien rodeado de consumismo popular en lugar o añadido a las religiones y dioses actuales. Nadie se fía de alguien con autoridad hoy.

Pero, ¿están solos los refugiados cuando decimos que se encuentran en un caos? Miren a su alrededor. Vivimos en un mundo tranquilo, pero donde nadie confía en la autoridad. Ni siquiera nos atrevemos a ser autoritarios con nuestros hijos, porque conocemos nuestros fallos en el sistema. Es una de las principales características de nuestra época. Donde quiera que mires hay políticos, banqueros, médicos o policías corruptos, periodistas que falsean, cuernos, sacerdotes siniestros, empresas de energía codiciosas y servicios de seguridad fuera de control.

Y lo peor es que prácticamente nadie nunca se ve perseguido por los escándalos. Como dice Rita Barberá, es sorprendente que la quieran investigar cuando a su alrededor muchos políticos corruptos no han sido perseguidos por la ley.

La sospecha y desconfianza son cada vez mayores. Todos los partidos políticos generan desconfianza ya sean de derechas o de izquierdas. Esto significa que no hay nada suficientemente potente o capaz de desafiar a la corrupción, lo que podría estar creando un nuevo movimiento populista.

Los jóvenes de hoy en día ya no creen en la política. Creen en una bondad animalista y vegana, artística y de consumo. Seguramente serían los primeros en ayudar a los necesitados de los refugios pero ¿quién será su líder?

En España estamos instaurados en un régimen de crueldad. Los primeros que se atrevieron a discutir por las preferentes o los desahucios fueron tildados de maleantes aprovechados. Con los refugiados se está creando la misma atmósfera y no ayuda nada que sean de una religión diferente, un tema todavía tabú en este país. El partido del Gobierno mantiene clara su postura de que no es preciso ayudar a quien no tiene relación alguna con el país. Y cuanto más conservadoras van siendo las propuestas políticas, más volvemos al pasado, más titiriteros se encarcelan y más penalidades pasan los que sufren por el bien de una pretendida estabilidad de la que ni siquiera podremos estar alguna vez seguros, porque está instaurada en la deuda, y las deudas rara vez se perdonan. Y eso es lo que hemos dejado detrás de nosotros, la gran pesadilla, una deuda cuyo precio alguien va a tener que pagar.

*****

Si te ha gustado puedes visitar nuestra página oficial de Facebook o Twitter.

Alfredo Piermattei

Alfredo Piermattei

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *