Ada Colau, Humor Gráfico, Luis Sánchez, Número 49, Opinión
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El pueblo salva al pueblo

Por Ada Colau / Ilustración: Luis Sánchez

ADA COLAU

Ada Colau

No vamos a seguir esperando: si los refugiados no vienen por culpa de las políticas deshumanizadas de la UE y del Estado español, la ciudad enviará ayuda donde más se necesite. Hoy hemos firmado unos convenios con el alcalde de Lesbos y la alcaldesa de Lampedusa. Acuerdos de ayuda directa de ciudad a ciudad que incluyen la posibilidad de enviar técnicos especializados para cubrir las carencias con las que estos municipios se están encontrando. En la rueda de prensa ha sido emocionante escuchar como Lampedusa y Lesbos han tenido que afrontar, prácticamente solas, una situación que desborda sus capacidades y sus competencias. Y cómo, a pesar de la tragedia que ha llenado sus playas de cadáveres y sus calles de miles de personas en tránsito, hacían un llamamiento a luchar contra la xenofobia, a perder el miedo y a gobernar la crisis desde la solidaridad.

Si la tragedia no ha sido aún mayor, ha sido gracias a la ayuda directa de la gente, organizada desde abajo: a los propios habitantes de las islas, un ejemplo para el resto de ciudades de Europa. También a las oenegés, a voluntarios, socorristas y personal sanitario venido de otras ciudades que, por su cuenta y riesgo, han hecho lo que los estados han sido incapaces de hacer: salvar vidas.

Si la UE trabaja desde arriba para fortificar Europa, ayudémonos de ciudad a ciudad, tejamos una red por abajo de municipios que estén a la altura de sus ciudadanos y ciudadanas. Unámonos contra la imposición de cualquier tratado que permita las deportaciones masivas y la vulneración del derecho al asilo. Un acuerdo así no sólo se saltaría la legislación internacional, sino, sobre todo, la Declaración Universal de Derechos Humanos y el deber moral y humano de ayudar a nuestros semejantes. Un deber que está por encima de cualquier ley.

Por último quiero enviar un mensaje a los vecinos y vecinas de Barcelona: llevamos meses escuchando a miles de ciudadanos que quieren ayudar y no saben cómo. Acabamos de aumentar de cien mil a trescientos mil euros un fondo de ayuda inmediata para organizaciones que están atendiendo la urgencia en las zonas de tránsito. Pero vamos a empezar a actuar, también, facilitando la ayuda directa de ciudadanos a ciudadanos. Envío de material, de mensajes de solidaridad, etc… Aunque es evidente (siempre lo hemos dicho) que esa no es la solución, no dejaremos de hacer algo que puede significar un alivio inmediato y que además manda un potente mensaje al mundo: cuando los gobiernos no actúan, el pueblo salva al pueblo.

Contaminación. He sumado mi firma a la de alcaldes y alcaldesas de veinte ciudades europeas preocupados por la inminencia de un cambio legislativo que permite a la industria del automóvil saltarse los límites de contaminación fijados por la UE. Nuestra obligación es velar por la salud de los vecinos y vecinas de nuestras ciudades. Pero ¿cómo podemos protegerla si la Unión Europea aprueba una decisión que permite medidas que aumentan la contaminación a costa de la salud pública? ¿Qué podemos decir a madres y padres cuyos hijos están sufriendo enfermedades respiratorias graves, a las personas mayores o a los más vulnerables? Exigimos a los gobiernos de nuestros estados que se tomen este tema muy en serio y que no cedan a las presiones de ningún lobbie. En serio: ¡la salud es lo primero!

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Luis Sánchez

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