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Rosa Regàs: “Cuando veo a los refugiados arrastrando bebés y equipajes maldigo a la Unión Europea”

Rosa Regàs, escritora y ex directora de la Biblioteca Nacional. Foto: RTVE

Por José Antequera. Viernes, 4 de marzo de 2016

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  Entrevista

Ganadora del Planeta, exdirectora de la Biblioteca Nacional, activista por los derechos civiles y de la mujer, voz crítica, intelectual de la izquierda en un tiempo en que serlo es casi una proeza… Todo eso y mucho más es Rosa Regàs (Barcelona, 1933) una de nuestras mejores narradoras cuya palabra sigue sonando fuerte y sincera en medio del bullicio mediocre de las letras españolas. Guarda un recuerdo “imborrable” de su paso por la Biblioteca Nacional, pese al extraño episodio del robo de los mapamundis de Ptolomeo que le costaron el puesto. “Fue algo así como una venganza política, pero más burdo. Los que la montaron, porque todo fue un montaje desde dentro y desde fuera, la tomaron conmigo. Pero al final han dejado que el ladrón se pasee por Buenos Aires tranquilamente, excepto cuando vuelve a España, supongo que a seguir robando. Esto es lo que ocurrió”, asegura. Dice no estar asqueada de la política (“la política lo es todo”) aunque sí de algunos políticos, y cuando pone la televisión para ver las imágenes de las mujeres sirias arrastrando bebés y equipajes maldice a la UE y también a España por mirar hacia otro lado y no cumplir con los cupos de refugiados. “Acabaremos dividiendo el mundo entre pobres y ricos, y entre los pobres irá aumentando el número de mujeres y de niños. A esto van encaminadas las siniestras políticas de la Europa de hoy y del FMI”, advierte. Nos citamos con RR, superviviente de la mítica Gauche Divine, para hablar de la España que se desmorona, del pacto PSOE-Ciudadanos, de Cataluña, del futuro incierto de la izquierda, de la incultura y las injusticias de nuestro país, de literatura, de todo y de nada, en fin, de la vida.

Pasaste los años de la Guerra Civil en Francia y a tu vuelta ingresaste en un internado. Tiempos duros, aquello sí fue una crisis…

Cuando eres pequeño vives lo que te toca vivir, con sufrimiento o alegría, pero no juzgas porque lo que tú vives es lo único que conoces. Yo tengo muy buen recuerdo, aunque muy limitado por mi edad y confuso, de mis primeros años en la escuela que los grandes pedagogos franceses Celestin y Elise Freinet habían abierto en Vence, en los Alpes Marítimos. Y tampoco tengo mal recuerdo del internado de las monjas dominicas de Horta, en las afueras de Barcelona. Teníamos un director, no del colegio pero sí de temas espirituales y culturales, que había sido director del Seminario de Barcelona en los años de la República y de la Guerra Civil y cuando entraron los franquistas, la Iglesia, su gran aliada, lo exilió a ese colegio en el que mis abuelos me metieron y del que no salí más que en contadas ocasiones y algunas semanas del verano, hasta que tuve dieciocho años. Supongo que la influencia del doctor Trens, sus explicaciones sobre las religiones, la herencia que había recibido el catolicismo y su conexión con las demás religiones mediterráneas, y muchos otros elementos que se infiltraron en nuestra cultura y en la religión que practicábamos, me hacían sentir bien, así que yo no fui de esos niños que estuvieron torturados por monjas y curas.

Has llegado a decir que te trataron “como a una niña hasta los veinticuatro años”. ¿En qué sentido? Imagino que la dictadura os trataba a todos como a niños a los que había que castigar si se portaban mal…

No en el colegio donde nos hicieron personas responsables, creo. En cualquier caso, cuando dije eso me refería a cómo nos trataban a las mujeres los hombres y la sociedad en general, como si no tuviéramos capacidad para decidir nuestro presente y nuestro futuro, ni saber lo que nos gustaba y lo que nos convenía. Por eso había en la sociedad reglas muy duras que teníamos que seguir, de lo contrario se nos echaba encima todo el mundo. Esto es lo que quería decir. Cuando llegué a los veinticuatro años, ya casada y con dos hijos, me atreví a luchar por lo que quería hacer y lo conseguí, con dificultades y reprimendas, pero lo conseguí. Y entré en la universidad en un momento en que las mujeres casadas no estudiaban y menos si ya tenían hijos.

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Publicaste tu primera novela en 1991, Memoria de Almator. ¡1991! ¿Por qué llegaste tan tarde a la escritura de ficción? ¿Qué fue lo que retrasó el desarrollo de tu talento creativo?

Supongo que esto se debe a que soy persona de muchas vocaciones, todas ellas vividas con intensidad. Antes de escribir tuve que descubrir quién era yo, qué creía y en qué pensaba; tuve que fundar una familia, que era uno de mis objetivos desde la infancia, tuve que estudiar y tener una base para ganarme la vida porque en el colegio me habían enseñado, y lo comprendí cuando ya estaba fuera, que no hay libertad sin libertad económica. Así que me puse a estudiar y a trabajar al tiempo que fundaba una familia. Luego vino la pasión del conocimiento, que se consolidó en la universidad, y así fue pasando el tiempo hasta que llegué a los cincuenta años y pensé: he tenido muchos hijos y he plantado muchos árboles, pero al paso que voy me moriré sin haber escrito un libro. Entonces tomé la decisión de escribir, y de paso aproveché para dejar de fumar y separarme de mi marido. Fue por esto que vendí la editorial que había fundado, la Gaya Ciencia, y me presenté al examen de traductores de las Naciones Unidas y a partir de entonces, con mis hijos ya mayores y separada de mi marido, me dediqué a ir por el mundo traduciendo en conferencias y reuniones y el tiempo que me quedaba libre lo dedicaba a comenzar a escribir. Entonces tuve que desarrollar otra vocación: juzgar la escritura no desde la orilla del editor, sino del escritor, que fue difícil pero apasionante. Así salió Ginebra, mi primer libro, cuando ya tenía 57 años, y enseguida, a los 59, mi primera novela: Memoria de Almator.

El argumento de la novela habla de una mujer que decide tomar las riendas de su vida. ¿Qué había de Rosa Regàs en aquel personaje?

Cualquier autor se nutre de su memoria y de su experiencia, a veces se nota y a veces no se nota, pero es así, no hay nada más. Luego su fantasía y su imaginación manipulan lo extraído de la conciencia, le dan forma, argumento, estilo y música, y lo convierten en una creación autónoma de la realidad en que se basa. O sea que algo hay de mí no solo en esta mujer, sino en otros personajes de la novela, y de mis experiencias vividas igual que las deseadas, las temidas, las soñadas… Siempre he dicho que mi vida entera está en los 25 libros que he publicado, y creo que tengo razón.

Y en 1994 el Premio Nadal, Azul, de nuevo una historia de amor. ¿Ha sido ese el gran tema de tu obra, la mujer y el amor?

El tema de Memoria de Almator no es el amor, como no es la vida en el campo ni los perros que aparecen en ella, hay un tipo de amor nebuloso, melancólico, extraño, pero el tema es el proceso que lleva a una mujer a tomar las riendas de su propia vida aún sin saber para qué las quiere. En Azul hay amor también como hay mar, navegación, lujo, muerte, sociedad, fiestas y peleas, pero el tema de Azul es cómo se establecen en una persona las dependencias, a veces provocadas por el amor a veces por la rutina, de las que nos es difícil desprendernos como de una droga que nos alimenta y sin la cual creemos que no podremos vivir, por más daño que nos haga, por más que nos angustie.

Como ganadora del premio Planeta, ¿no crees que la dictadura comercial que imponen éste y otros certámenes adulteran el noble oficio literario?

Bueno, cuando dices el noble oficio literario ¿a qué te refieres? El oficio literario, como el de pintor o el de albañil, ha de hacer frente y luchar contra los elementos que van apareciendo, que la sociedad acepta, que forman en cada época su paisaje. Seguro que tú y yo no tenemos la misma opinión del noble oficio literario, yo me gano la vida con este oficio, pero este noble oficio no es como era hace cien años, cuando el escritor cogía el lápiz y el papel y se iba a un pueblo perdido de cualquier país o continente donde la vida fuera barata y no lo agobiaban los trabajos adyacentes que entonces apenas los había. Ahora todo se ha, por decirlo así, “economizado”, hay que vender, si no el próximo libro no le interesa a ninguna editorial; hay que hacer facturas por cobrar que luego hay que entregar cuando se hace la declaración de la renta, y no te puedes equivocar, estés en tu casa en España o en el Congo. Los impuestos hay que pagarlos. Entonces un autor o autora no tenían por qué hacer promoción de su libro, ahora sí. Quiero decir que todo ha cambiado tanto y que los trabajos ligados a la publicación de un libro son tantos y tan necesarios para subsistir en un mundo llenísimo de autores y de libros publicados, donde apenas se ve el que tú has escrito, que si no los haces puedes ser engullido por la montaña de publicaciones que aumenta día a día. Que el editor sea una dictadura comercial o no es un asunto de la economía que rige en el país y que afecta igualmente a los autores, sea una dictadura la que publique su libro o no. Y la lucha por una legislación en este sentido está lejos de ser imaginada en un país como el nuestro que todavía no ha encontrado la legislación adecuada para una buena educación.

Cada vez hay más mujeres que tienen éxito en la literatura española, ¿estás de acuerdo con eso que llaman literatura femenina?

Yo no, pero las feministas sí, aunque yo soy igualmente feminista, pero creo que hay hombres que escriben con un estilo que tradicionalmente se ha llamado de hombres y hay mujeres que escriben con un estilo que tradicionalmente se llama de mujeres. No creo que haya una literatura que pueda definirse por el estilo del género al que pertenecen. Lo que ocurre es que las experiencias que han vivido las mujeres desde tiempos inmemoriales, y que de un modo u otro arrastran consigo, son distintas de las que arrastran también los hombres. Pero la escritura de ficción no es una copia de la realidad, la imaginación y la fantasía nos ofrecen el conocimiento suficiente para ser capaces de ponernos en la piel de quienes han vivido cosas distintas de las nuestras y sus creencias están alejadas de las que tenemos cada cual. ¿Cómo si no habrían escrito hombres, hombres no mujeres, novelas sobre la condición de una mujer determinada como la Regenta, Madame Bovary o Ana Karenina?

En 2004 te conviertes en directora general de la Biblioteca Nacional de la mano de la ministra Carmen Calvo. ¿Qué recuerdos guardas de aquella etapa de tu vida?

Desde el punto de vista profesional, los mejores de mi vida, difíciles y complicados, pero me daba cuenta de que la imaginación servía. Conseguí un organigrama distinto que me permitió llegar a las mil personas que había en la Biblioteca, cada cual en su reino de Taifas, y el dinero que no teníamos logré conseguirlo en aportaciones externas. Así pudimos digitalizar millones de páginas de revistas del siglo diecinueve y comenzar la digitalización de los libros bajo la dirección de un comité de sabios presidido por Blecua. O abrir la Biblioteca a todo el que quisiera entrar, con gentes preparadas que les enseñaban a moverse en ella si no tenían experiencia. O abrir una sala hipóstila para exposiciones de fotografía, grabados y mapas que no necesitan grandes espacios, o inaugurar el museo para mostrar al público los libros, manuscritos que atesora la Biblioteca Nacional, o solucionar el problema de la entrada de libros con un proyecto de adecentamiento de los edificios en Alcalá de Henares, y más y más y más… Fueron tres años de inmenso trabajo y de una vida cultural extraordinaria. Lo mejor: la magna exposición Biblioteca en Guerra, que tuvo un éxito de público impresionante. Estoy muy contenta, no de mi trabajo, sino del equipo directivo que logré reunir gracias al ministro de Administraciones Públicas, Jordi Sevilla, que se dio cuenta de que no se podía dirigir la Biblioteca Nacional con un gerente y una directora técnica solamente. En fin, una preciosidad de trabajo. Y además esto ocurría en Madrid, una ciudad abierta y movida, viva. Tengo un recuerdo imborrable.

Durante tu mandato, la Biblioteca Nacional creció en número de visitantes y en modernización de la institución. Sin embargo, alguien roba dos mapamundis de Ptolomeo y una hoja de las Etimologías de San Isidoro y se te acusa a ti de negligencia. ¿Cómo viviste aquello, como una venganza política quizá?

Algo así, pero más burdo. Los que la montaron (porque todo fue un montaje desde dentro y desde fuera) olvidaron que cuando hay un robo lo primero que se hace es guardar silencio, esperar a que vuelva el ladrón –que sabíamos quién era– y cogerlo para que lo devuelva y vaya a juicio. Esto no se hizo porque ni el ministro ni el director general tenían idea de cómo se hacen estas cosas, no solo en la Biblioteca Nacional sino incluso en la biblioteca del Ministerio de Exteriores, que sufrió un robo tres meses después del de la Biblioteca Nacional. Por eso dimití, porque el ministro me obligó a dar la noticia a la prensa, eso es lo que le gustaba, pero me negué y dimití, aunque él , tan amante de las relaciones con la prensa, no sabía que había que guardar silencio. Y luego dijo que me había ido porque no tenía su confianza. Total que el ladrón huyó, tardaron dos años en encontrarlo, devolvió los mapas pero nadie, ni el ministro ni nadie en la Biblioteca Nacional, lo acusó de robo y por tanto no fue juzgado. Se pasea tranquilamente por Buenos Aires, excepto cuando vuelve a España, supongo que a seguir robando. Esto es lo que ocurrió.

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¿Qué pasó al final con las piezas robadas?

Fueron devueltas, aunque creo que no todas, pero ya había pasado el motivo por el que montaron el escándalo y no hacía falta insistir. Hay quien dice que también el autor del robo estaba en el ajo, a saber.

Fue polémica tu decisión de retirar la estatua de Marcelino Menéndez Pelayo de la Biblioteca, ¿lo hiciste porque la escultura era mala, porque estorbaba realmente o porque era un nacionalista español y un católico radical?

Yo nunca quise quitar la estatua de la Biblioteca, sino trasladarla de lugar porque es inmensa, está frente a las puertas de entrada de las salas de lectura y dificultaba la entrada y salida de la gente. La quería poner en el jardín pero un análisis que encargué sobre el material de que estaba hecha concluyó que era tan malo que no soportaría la lluvia y el exterior por mucho tiempo, así que no la toqué y en el lugar privilegiado que había elegido para ella, en el jardín, puse una copia de la cabeza de Antonio Machado de Pablo Serrano que está en Baeza, con un pie de Alberto Corazón. Tuve la inmensa suerte de que la financió Manuel Pizarro, del PP, entonces director general de Endesa, que nunca negó su patrocinio y ayuda para asuntos culturales en la Biblioteca Nacional. Fue él quien dio la orden de montar toda la iluminación de la Biblioteca cuando se lo pedí. Y no me concedió ayuda porque yo fuera del PP precisamente, en general tengo fama de roja. En esta ocasión, la prensa facha que siempre me acusaba de gastar mucho se calló.

Al final el nuevo ministro de Cultura, César Antonio Molina, la tomó contigo y presentaste la dimisión. Aquello debió dolerte. ¿Terminaste asqueada de la política?

No, no terminé asqueada de la política, estoy asqueada de ciertos políticos, pero no de la política, la política es todo, la política es el instrumento de la democracia aunque siempre hay alguien que se toma la política como un instrumento para enriquecerse, para conseguir un puesto, para cambiar de look, para lo que sea con tal de no hacer de ella el instrumento de comunicación y participación de todos los ciudadanos en las decisiones gubernamentales. Esto ya lo sabemos. El ministro la tomó conmigo y con muchos directores generales, despidió a siete creo para poner a sus amiguetes, y yo no dimití por el robo, como no dimitió el director de la British Library cuando se descubrió que un lector iraní llevaba años acudiendo cada mañana a la biblioteca y había robado más que quinientas obras. Hicieron entonces lo que tendría que haber hecho nuestro ministro, se callaron, y cuando el ladrón volvió lo pillaron con las manos en la masa. Y es que hay que conocer todos los recovecos del oficio que pretendes realizar. A la ministra Carmen Calvo esto no se le habría ocurrido, era mucho más inteligente y antes de actuar se enteraba de las consecuencias que podía tener lo que exigía.

¿Por qué crees que te han perseguido tus enemigos políticos, por roja republicana, por catalana, por feminista beligerante o simplemente por ser mujer?

Un poco por todo, como no me podían acusar de hacer las cosas mal o de robar, se dedicaron a publicar artículos feroces contra mí sin acusación ninguna, incluso El País se sumó a ello. Pero hay muchas maneras de persecución y ataque, el silencio a veces también lo es.

¿Qué piensas de los que dicen que España hoy no es una auténtica democracia?

Creo que tienen razón, no es democracia la que acepta y se rige, por poner un ejemplo, por la ley mordaza y por muchas otras leyes que hemos aceptado como si respetaran los derechos democráticos de la gente. O no cumplir la ley de la Memoria Histórica como hace el PP, ley aprobada y justa para los que defendieron la legalidad democrática de la Segunda República. Hay además un modo de hacer que se ha generalizado en los políticos y en toda la sociedad, dar por fiel una información que no lo es, o calificar de transparente y que ayuda a la participación en el Gobierno y en los partidos una convocatoria que no lo es. Por poner un ejemplo reciente: convocar a los socialistas a que digan sí o no a su acuerdo con Ciudadanos. Puede ser útil para que Pedro Sánchez conozca la opinión de sus partidarios o de los partidarios del PSOE pero ¿de qué sirve democráticamente hablando? De nada. El acuerdo está firmado y encima no es vinculante, por tanto no es más que otra encuesta, pero que de ningún modo puede influir en el acuerdo mismo como convendría a una votación que actuara de forma cabal y real con lo que el partido ha decidido. Tenemos un millón de ejemplos, sobre todo en la manipulación de la que hemos sido objeto y lo seguimos siendo, lo cual conforma una interpretación de nuestra historia que no es real, y provoca enfrentamientos entre los partidos porque cada cual manipula a su modo y no hay forma de entenderse. No es justo despreciar al partido enemigo y hacer lo que quiera el que gana, sin tener en cuenta a los demás que también son ciudadanos y también han votado lo que creían que era mejor para su país. Yo estoy horrorizada con el trato que recibe Podemos, no solo del Partido Socialista que lo ha ninguneado para dar luego unas explicaciones que son falsas, como hace cierta prensa, incluso la prensa o los medios que se consideran objetivos y honestos. Pero hoy es Podemos y mañana será otro partido, todo depende del juego que se lleven entre manos los poderosos de siempre o sus ahijados.

¿Sigue siendo machista el español?

No es el español el que es machista, es la sociedad española la que de verdad lo es.

¿Qué ha supuesto para este país la ley del aborto de Gallardón?

No lo he seguido demasiado pero como siempre quien habrá salido perdiendo son las mujeres con pocos recursos económicos y las más jóvenes con problemas familiares, aunque creo que quien puede se salta la ley a la torera. Habrá que ver lo que hacen estos que hoy nos auguran un gobierno progresista y reformista.

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Rosa Regàs en Viena, 1958.

Cuando eras joven, estando embarazada, pasaste por el miedo de la Talidomida. Cuéntame cómo fue aquello.

Leí en una revista francesa a la que estaba suscrita los efectos que se habían descubierto de la Talidomida. El Softenón, un medicamento que yo había tomado, tenía talidomida, pero había tomado muy poco y aunque sufrí por ello, como no podía abortar porque estaba de siete meses, me aguanté. Cuando me desperté del parto lo primero que pregunté fue cuántos brazos tenía mi niño, y me asusté igualmente cuando me dijeron que dos, solo dos. Estaba dormida y debía haber pasado mucho miedo pero enseguida lo olvidé. Todo esto lo explico en el libro que saldrá en abril, Amigos para siempre, la tercera entrega de mis memorias.

A menudo se habla del fundamentalismo islámico, pero “el cásate y sé sumisa” que os quiere imponer la Iglesia a las mujeres, ¿no es otra forma de radicalismo católico?

No solo esto sino muchos aspectos de la moral de los fundamentalistas islámicos tienen mucho que ver con lo que nos exigían y explicaban a nosotras y lo que aún hoy se explica en zonas lejanas de algunos países de Latinoamérica.

En España hacemos leyes contra todo y contra todos, pero la violencia de género sigue ahí, cada año mueren más mujeres y nos hemos acostumbrado a las cifras, ¿hemos caído ya en la indiferencia?

Los políticos totalmente y con ellos la sociedad. Imagina que hubiera los mismos muertos por terrorismo, estaríamos todos día y noche vigilados. Pero con las mujeres asesinadas no pasa nada, un recuadrito en un periódico, las nuevas estadísticas que suman el último asesinato y a otra cosa. Los políticos ni siquiera tienen la decencia de ir al funeral de las víctimas, cuando en los casos de terrorismo o en los de la guerra de Afganistán, por ejemplo, hay una ceremonia en la que no falta ni el rey. Es vergonzoso, pero así es nuestra sociedad.

Te he leído un artículo que me ha gustado mucho: La pobreza tiene nombre de mujer. ¿Se está cebando esta crisis con las mujeres?

Con las mujeres y con los pobres. Acabaremos dividiendo el mundo entre los pobres y los ricos, y entre los pobres irá aumentando el número de mujeres y de niños. A esto van encaminadas las siniestras políticas de la Europa de hoy y del FMI. Por eso me extraña tanto que sean los pobres y las clases medias más perjudicadas las que voten en masa a los partidos neoliberales como son el PP y Ciudadanos que, digan lo que digan, sus políticas económicas van directamente dirigidas a favorecer a los ricos y a empobrecer a los pobres. Lo han demostrado en estos últimos años. Aun así, el PP sigue teniendo muchos votos y no todos son votos de ricos, no hay tantos ricos en España.

¿Qué piensas cuando ves a las refugiadas sirias cargando con bebés y arrastrando maletas sin que nadie haga nada por ellas?

Maldigo a la UE y a países como el nuestro que ni siquiera han dado refugio a los que se comprometieron, solo a veinte personas. Y eso que son los que huyen de una guerra que Europa apoyó y nunca criticó. No pensaron entonces en las consecuencias. Creían que ganarían la guerra y la posguerra y que se harían los amos del mundo pero ¿cómo iban a ganar en Siria si no lo lograron en Afganistán, Iraq o Libia? Van dejando el mundo mucho peor de lo que lo encontraron. Yo viví en Siria, un país precioso de gente amable e inteligente que ahora está destruido, y escribí un libro sobre aquel lugar, Viaje a la luz del Cham, del que me siento muy orgullosa.

¿Tiene España que salir del euro?

A mí, tal vez por mi menguada economía de los últimos años, no me importaría ir a una economía menos consumista, más modesta. Nuestro destino, tal como van los gobiernos que elegimos, no es más que salir del euro y volver a la marginación de los años cuarenta, o ser los mendicantes de Europa que no se saben gobernar y ha de venir la Troika a decirnos, o mejor a exigirnos, lo que tenemos que hacer, nos muramos de hambre o no, mientras los ricos pasan de ricos a multimillonarios.

Ley Wert, IVA cultural, recortes en museos, fracaso en la educación, pobreza intelectual generalizada… ¿cómo lo ves?

Tú mismo lo dices en la pregunta, por si con esto no bastara no hay más que ver que estamos al final de la lista en lo que se refiere a los alumnos y su capacidad de aprender y entender. Creo que no podemos estar peor.

Y encima ahora la caza de brujas contra los titiriteros…

Sí, es la falta de cultura, siempre he dicho que el progreso no lo trae la economía que nos hace más ricos tal vez, pero nos deja igualmente horteras e incultos. Lo trae la cultura y es lo que no tienen estos jueces y acusadores siniestros. Ahora tendremos que acusar a quienes representan en teatro o escriben en libros sobre asesinos en serie, prostitutas o dictadores. Tiene gracia que sean todos tan absolutamente incultos.

¿Qué opinión te merece Rita Maestre? ¿No se han pasado un poco por un topless en una capilla y cuatro consignas revolucionarias de juventud?

¡Y tanto que se han pasado! No es tan grave visto lo que ocurre en este país, ni es delito enseñar el cuerpo y menos con ropa interior, que algo cubre. ¿Es falta de respeto a los católicos? ¿Y cuándo los católicos han respetado a los laicos? Hubo épocas en que incluso los perseguían y condenaban cuando no los quemaban en hogueras en la plaza pública. ¿Por qué en lugar de preocuparse por una exageración de juventud no se ocupan de los curas que abusan de los niños? No he oído a ninguno de los que acusan a Rita decir nada contra los curas, es más, siguen llevando a sus niños a colegios donde están expuestos porque nadie hace nada por condenarlos. Es todo tan desproporcionado que da asco, la verdad.

O sea que todos los que no pensamos como el PP somos ETA…

Esto dicen, es uno de sus mandamientos, tampoco dicen nada de la corrupción, ni parece preocuparles hasta que los corruptos han sido descubiertos y los medios los mencionan.

¿Hacia dónde va Cataluña?

No lo sé. Han emprendido el proceso de independencia los peores del país, los que solo buscan su éxito personal. No piensan, no tienen estrategias, no dicen la verdad sobre nada y menos sobre la independencia, y la gente abre sus banderas y los corea. Es incomprensible, aunque creo que poco a poco algunos ya van dándose cuenta. El pueblo catalán, en general, es un pueblo callado y sumiso, ni habla de las cosas por graves que sean ni sale a protestar, se diría que lo único que los une es el nacionalismo cuanto más ciego mejor. O sea que no sé cómo acabará todo esto.

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Rosa Regàs con sus hijos Eduard y Anna, en un día de playa de 1960.

Ayer escuché comentar a Puigdemont que la obra del Pujol político ha sido magnífica y que otra cosa son sus defectos personales. ¿Hasta ese límite de cinismo se ha llegado ya en Cataluña?

Y más lejos aún, mucho más. Ya he dicho que el pueblo catalán no habla ni protesta. Una prueba de ello la tenemos en el expolio al dinero público del clan Pujol. Nadie habla de ello, nadie protesta cuando alguien lo alaba y lo justifica o le busca excusas al robo generalizado durante tantos años. Puigdemont es un presidente no elegido por el pueblo, todo hay que decirlo, es un hombre que solo tiene una obsesión en la vida, la independencia. Como todos los nacionalistas, es de ideas fijas y todo lo que no sea la independencia no le interesa, ni siquiera el Gobierno, solo la independencia. ¿A él qué más le da que Jordi Pujol haya robado lo que no está escrito si con su voz ha hecho florecer el proceso independentista aunque sea solo un poco?

Has llegado a decir que “todos nosotros, y los que nos dedicamos a la literatura igualmente, hemos entrado, queriéndolo o no, en el ámbito de la mediocridad”. ¿Vivimos en una sociedad de mediocres?

Creo que un poco sí, no hay más que compararnos con los que vivieron hace un siglo. Por ejemplo, la burguesía catalana, con el dinero que ganaba, que era mucho como siempre, al menos tenía amor por el arte, la arquitectura, el progreso de la ciudad y mil pruebas han dejado en ciudades y pueblos de Cataluña. Compara lo que hace hoy la burguesía catalana con su dinero, nada que no sea enriquecerse más, nada por su ciudad, nada por la cultura. Y no ocurre solo entre burgueses, estas cosas se pegan, es como un virus que circula por la sociedad y todos acabamos víctimas de él.

¿Los lapsus verbales de Rajoy demuestran que estamos ante un presidente mediocre o simplemente disléxico?

Un poco de cada.

¿A dónde va el PSOE con esta alianza con Ciudadanos? ¿A dónde va la izquierda de este país?

La izquierda sigue su camino, con otros modales y otros objetivos, con dificultades inherentes a la estructura del país, un país donde domina la derecha, donde la derecha tiene el poder y las armas y los medios de comunicación y el beneplácito de las leyes, de los jueces, de los poderes europeos. La izquierda sigue y lucha y trata de avanzar y avanza. Pero al PSOE no sé lo que le pasa, ha llegado a un punto en que la ideología comienza a darle igual y la transforma a cambio de poder. Ahora ya es maestro en el arte de la manipulación, de cambiar lo que ha dicho, de querer hacernos creer que es fiel a lo que siempre fue, el bien del país. Aunque nunca nos ha contado las mil cosas que lo contradicen, por ejemplo: ¿por qué cambió la Constitución de la mano del PP, sin consultar ni al Parlamento ni al pueblo, con nocturnidad y alevosía, para entronizar la deuda y relegar los derechos sociales? Fíjate qué bombo se da Pedro Sánchez por haber llegado a este inútil acuerdo con Ciudadanos que solo puede desembocar en un Gobierno con el PP o en un fracaso total.

¿Es Podemos la solución o una utopía fracasada de antemano?

En este momento sí, nada es solución del todo ni para siempre, se avanza haciendo camino, y hoy en el camino no hay nada más que la izquierda, Izquierda Unida, Podemos, Compromís o las Mareas. Fracasada no es la izquierda ni Podemos, la segunda fuerza en estimación de voto en España, lo que no quiere decir que no sea fracasada un día no muy lejano, yo no lo creo pero todo puede ser. Es una formación joven y junto al entusiasmo, la preparación y la honestidad tiene cierta inexperiencia para habérselas con los lobos que llevan años distribuyéndose el poder, cargados por ello de experiencia. En cualquier caso, ¿quién se fía del peso de Felipe González, este señor al que tanto se le votó y que ahora se nos ha vuelto un aliado de la archimillonaria oposición venezolana y se dedica a insultar a Podemos? Su PSOE fue en su momento la solución que necesitábamos, también él luchó contra la oposición que se lo quería comer, no se lo ha comido pero se lo ha anexionado.

Participas como activista en diversos proyectos solidarios. Nunca has dejado de tomar partido. ¿Aún crees que se pueden cambiar las cosas?

Siempre he creído que es muy difícil que las cosas cambien con rapidez y del todo como a mí me gustaría pero cambian, despacio pero van cambiando. De la forma que no cambian nunca es si no encuentran protesta ni lucha.

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José Antequera

José Antequera

2 Kommentare

  1. La señora Rosa Regás (perdón por el acento hacia la derecha) siempre que la he escuchado y leído, me ha llegado su mensaje profundamente. Recuerdo mucho su paso por la Biblioteca Nacional.
    Esta entrevista es de una gran riqueza interior y de sobrada inteligencia. Cuan importantes son las vivencias si se saben canalizar.

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