El Petardo, Humor Gráfico, Joaquim Bosch, Número 46, Opinión
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Una broma de mal gusto

Por Joaquim Bosch* / Viñeta: El Petardo

JOAQUIM BOSCH 2

Joaquim Bosch

Hace unos días puse este tuit y hubo gente que me preguntó si esta noticia era cierta o era una broma:  “El ministro de Justicia, Rafael Catalá, ha ido a Guatemala a dar lecciones de cómo evitar la corrupción”. Es absolutamente verídico, por allá aún se están partiendo de la risa. El ministro de Justicia, Rafael Catalá, ha estado esta semana en Guatemala para dar una conferencia sobre cómo evitar la corrupción y explicar la gran labor que hace el Gobierno español, según él. Desde Jueces para la Democracia hemos criticado reiteradamente al Gobierno por la falta de medidas preventivas, por no darnos medios suficientes y por limitarnos los plazos de investigación. También por aumentar las penas injustificadamente para todo tipo de delitos y por negarse a la vez a incrementarlas a los corruptos. Y ahí tenemos cerca de 2.000 imputados por corrupción. El Gobierno español no es precisamente el más indicado para dar lecciones. Y quiero dejar claro que no me estoy pronunciando sobre casos concretos de presunta corrupción, que deben ser analizados por los tribunales competentes. La crítica se refiere a la falta de medidas estructurales contra la corrupción en general, a pesar de los pronunciamientos de las asociaciones de jueces y de fiscales. Un Gobierno que no ha sabido actuar ante el problema no es un ejemplo para otros países. Las penas se aumentan para el que hurta una bolsa de cacahuetes en un supermercado o para quienes protestan pacíficamente dentro de una entidad bancaria. Pero el Gobierno se negó a incrementar las penas para los corruptos que roban a toda la sociedad. En este país corromperse ha salido bastante barato. Mi impresión es que el tema de la corrupción es aún más grave de lo que parece. Solo se ha visto la punta del iceberg. En los juzgados sabemos que nos llegan solo una pequeña parte de los delitos reales que se cometen. En los robos, por ejemplo, es conocido que más del 80% quedan impunes, porque no se consigue conocer quiénes son los culpables. No veo motivos para que en el caso de la corrupción no ocurra lo mismo. Mi opinión es que, si la corrupción se ha instalado en el sistema, es porque no ha existido voluntad política de actuar decididamente contra ella. Hace un tiempo las asociaciones de jueces y de fiscales hicimos público un manifiesto con medidas muy concretas contra las tramas corruptas. El Gobierno no ha querido llevarlas adelante. Me parece muy claro que estamos ante una corrupción sistémica. No se trata de cuatro manzanas podridas; lo que está podrido es el cesto. Y eso no significa que todos los políticos sean corruptos. Creo que la mayoría son personas honestas. Pero basta con que haya corruptos en determinados puestos clave y que el sistema institucional no tenga controles para que todo el conjunto proporcione grandes facilidades a las tramas corruptas. Aprovecho para saludar a una excelente jurista guatemalteca, Monica Mazariegos, a la que aprecio, que ha tenido la suerte de que nuestro ministro de justicia haya acudido allá para ayudar a solucionar el problema de la corrupción, con los instrumentos que tan eficaces han resultado en nuestro país. Ella es una gran experta en temas de derechos humanos, y por eso conoce bien la gran diferencia entre lo que dice y hace habitualmente el poder político.

*Joaquim Bosch es portavoz de Jueces para la Democracia.

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