Ada Colau, Humor Gráfico, Juan Ramón Carneros, Número 47, Opinión
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La poetisa

Por Ada Colau / Ilustración: Juan Ramón Carneros

ADA COLAU

Ada Colau

Durante la entrega de los premios culturales Ciudad de Barcelona, la poetisa Dolors Miquel, contratada bajo criterios artísticos por una dirección profesional e independiente, se expresó libremente, sin seguir ninguna consigna política del gobierno. Defenderé hoy y siempre que la cultura debe poder expresarse sin miedo a la censura ni al dirigismo partidista.

Pero no sólo defiendo la independencia del acto, también el contenido. Lo que algunos medios han llamado “Padrenuestro blasfemo” o “Padrenuestro sexual” era en relidad una “Madrenuestra” que cantaba a la vida y a la libertad. Si alguien se ha sorprendido con la polémica generada por el PP, le recomiendo que lea el poema entero y que no se quede con el titular.

Desde el máximo respeto a las creencias de cada uno, quiero defender a la poetisa que sin intención de ofender a nadie, utilizó “la plegaria” como forma metafórica para recordar el poder creador de la “madre” en contraste con la represión de una cultura patriarcal que aún hoy sufrimos. Esa misma cultura machista que hace que dirigentes del PP no se escandalicen ni monten campañas por las decenas de mujeres asesinadas, y las miles de violadas y agredidas cada año por el simple hecho de ser mujeres.

Señor Fernández Díaz, que lidera la indignación y pide dimisiones… el poema no era blasfemo. Ni siquiera hablaba de Dios o de la Iglesia. No pretendía ofender al cristianismo sino hacer hincapié en el derecho de la mujer a decidir sobre su vida y su cuerpo. Si es eso lo que le ofende, cuando nunca le hemos visto tan ofendido por agresiones machistas, ni desahucios, o preferentes, o la corrupción endémica de su propio partido, quizás sea porque lo que realmente le inquieta es que las mujeres perdamos el miedo. Entérense bien, señores del PP: aquí estamos, y ni la ley mordaza ni nadie nos va a callar.

Titiriteros

Hoy dos titiriteros pasarán la noche en prisión preventiva (algo muy excepcional), sabiendo que se enfrentan a una denuncia muy grave: enaltecimiento del terrorismo. Escribo esto para que nos pongamos un momento en la piel de esos chicos: detenidos, acusados, encerrados y asustados con lo que les viene, sabiendo que a partir de hoy van a tener que lidiar con la maquinaria mediática sin escrúpulos de una derecha vengativa que no soporta la disidencia y aún menos perder elecciones, y que sigue recurriendo machaconamente al “todo es ETA”.

Una obra satírica y carnavalesca que puede que fuera de mal gusto, que seguro que no era para niños, pero que como máximo ha sido un error de programación (y el responsable ya fue destituido por el ayuntamiento). Una torpeza no es un delito. La sátira no es un delito. En una democracia sana, en un estado de derecho, hay que proteger toda libertad de expresión, hasta la que no nos guste, hasta la que nos moleste.

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JUAN RAMON CARNEROS

Juan Ramón Carneros

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