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Elpidio Silva: “Los jueces que investigan la corrupción están presionados y tienen miedo”

El exjuez Elpidio Silva, en su despacho de Madrid. Foto: Antonio Marín Segovia.

Por José Antequera. Viernes, 5 de febrero de 2016

Deportes

  Entrevista

El exjuez Elpidio Silva (Granada, 1959) sabe de buena tinta lo que es sufrir represalias por meterse con los poderes fácticos de este país. Desde que en el año 2013 ordenó el ingreso en prisión del presidente de Caja Madrid, Miguel Blesa –el todopoderoso banquero acusado de un desfalco millonario en la compra del City National Bank de Florida– Silva ha tenido que soportar ataques y vejaciones de todo tipo, hasta que finalmente ha sido apartado de la carrera judicial. “Las presiones contra los jueces son sistemáticas. Lo explico detenidamente en mis libros La Justicia desahuciada y La verdad sobre el caso Blesa, y de esos libros no he tenido la más mínima contestación por parte de nadie; nadie ha criticado nada porque en ellos digo la verdad”, asegura. Desde su despacho de abogados de Madrid, profesión que hoy compagina con la política al frente del partido RED, Silva insiste en que el Consejo General del Poder Judicial ejerce un control férreo sobre todos los miembros del estamento judicial español, una estrecha vigilancia por razones políticas que provoca que los jueces y magistrados se sientan “presionados y tengan miedo” a la hora de ejercer su función con independencia e imparcialidad. “En el caso Blesa está todo por investigar, y eso habrá que hacerlo algún día. Lo que hicieron conmigo fue matar al mensajero”, afirma Silva, quien arremete contra aquellos contertulios de televisión que intentaron desprestigiarle personal y profesionalmente. “Daban vergüenza, deberían de volver a repetir aquellas intervenciones para que la gente las viera porque actuaban como si supieran algo de derecho procesal, como si fueran especialistas y conocieran la causa, cuando en realidad se dedicaron literalmente a triturarme”. Hoy charlamos con Elpidio Silva, el hombre que tuvo la osadía de meterse con el banquero de guardia “del régimen”. El juez que perdió su trabajo, pero ganó una batalla moral.

Ostenta el honor de haber sido el primer juez español que se atrevió a enviar a un banquero a la cárcel tras el estallido de la crisis, pero hoy el señor Blesa está en libertad. ¿Ha ganado el pez gordo la partida?

Bueno, con toda seguridad, y pocas cosas se pueden afirmar con tanta seguridad, en el tema de la investigación criminal sobre la gestión de las cajas de ahorro, particularmente en el caso de Caja Madrid, ha perdido todo el mundo, ha perdido toda España. Ha perdido por supuesto Blesa, que se ve afectado en varios procedimientos penales como imputado, ahora se dice como investigado, y está llamado a juicio como acusado formalmente con petición de penas elevadas que significaría sin el menor género de dudas su ingreso en prisión. Queda por investigar la gestión de Caja Madrid, que está residenciada en el caso Blesa, que llevaba el Juzgado de Instrucción Número 9, del que yo era titular. Es un escándalo que esa causa no se haya reabierto y la no reapertura de ese asunto demuestra que nunca hubo la menor intención de investigar. Había que quitar al mensajero, había que eliminarlo para que se garantizase la sepultura de la investigación, ésa es la verdad. Y con esto pierde todo el país, porque en la gestión de Caja Madrid está encerrada toda la miseria del régimen y todos los muertos vivientes que vemos ahora coleando y con ganas de seguir persistiendo en políticas muy degeneradas. Esa es la auténtica situación, no es que haya perdido yo, ni que haya perdido Blesa, hemos perdido todos, en mi caso obviamente es muy duro recibir una inhabilitación sencillamente por realizar el trabajo que llevas haciendo durante treinta años, un trabajo que ahora sirve para las resoluciones que están dictando todo tipo de jueces en España, juzgados de Guardia, juzgados de funcionamiento ordinario… Aquí lo que se hizo fue apartar a la persona que podía investigar. Espero que esto al final lo gane en el Tribunal Europeo de Estrasburgo, pero el escarnio ya está hecho, me han hecho un daño tremendo, y en ese sentido Blesa lo que no ha conseguido ha sido salir de aquí como si no hubiera pasado nada. La realidad es que gracias a todo el movimiento de información y de difusión de lo que estaba pasando, en el que intervine yo mismo pero también otros partidos como Podemos, incluso Ciudadanos, muchos activistas del 15M, blogueros, todo un movimiento ciudadano, gracias a ellos, algunos de los implicados en el caso no han podido salir absolutamente indemnes de todo esto. Pero el tema no ha terminado…

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¿Qué es lo que no se sabe aún del caso Blesa?

No se sabe casi nada porque no se ha investigado a fondo. Esto lo explico detenidamente en mi segundo libro, La verdad sobre el caso Blesa: biografía de la corrupción financiera, que se ha publicado el año pasado. Este asunto se debe investigar a fondo, se sabe todavía muy poco, aunque hay muchos indicios del camino que tenemos que recorrer: hay temas de dietas, de reparto del patrimonio de la caja de una manera absolutamente arbitraria y caprichosa, de créditos concedidos sin el menor respaldo y garantía de devolución, créditos que parecen más bien regalos que propiamente operaciones de crédito, compras con sobreprecio, es decir, hay un conjunto de operaciones que ya son indicativas de que estamos ante una gestión financiera compatible con el desastre que se ha producido. Porque hoy por hoy ya no existe Caja Madrid y Bankia va camino de la descuartización. Es decir, que realmente hay que investigar, hay que seguir, no son delitos que a mi modo de ver estén prescritos, como se ha pretendido decir. No está prescrito el tema de las ‘tarjetas black’, no está prescrito el tema de las preferentes y todas estas causas están relacionadas con la gestión continuada, posiblemente criminalizada de la gente que dirigía Caja Madrid. Las ‘tarjetas black’ son una minucia, eso no es nada, no alcanza ni los treinta millones de euros; aquí hablamos de daños a las entidades financieras por cuantía que sobrepasan los diez mil millones de euros. Hay que acometer este trabajo y esto tiene que ver con el cambio político. El poder político tiene que impulsar un poder judicial independiente, una fiscalía autónoma y unos organismos reguladores y supervisores autónomos en el ámbito de sus cometidos, que sean capaces de llevar a cabo el ejercicio de sus funciones.

¿Alguna vez se ha sentido presionado por el Gobierno del PP para que abandonara la investigación del caso Blesa o para dirigirla hacia otro lado?

Bueno, el régimen, que es una forma de poder establecida en España desde hace ya más de cien años, que no se ha revisado porque la primera Transición política no fue capaz de hacerlo, este régimen, digo, el poder ejecutivo, no necesita presionar directamente al poder judicial. El mecanismo fundamental de presión constituido a nivel estructural es el Consejo General del Poder Judicial para que no se note que te controla el Gobierno ni el Ministerio de Justicia. Te controlan a través del Consejo, te controlan a través de unos magistrados que de magistrados solamente tienen el nombre porque no ejercen la función jurisdiccional, sino que lo que hacen es acaparar un organismo de poder político, como es el Consejo, y de ahí, te controlan a través de expedientes disciplinarios sin el menor sentido, de diligencias informativas que van dirigidas a la instrucción y a atemorizar al órgano judicial, de una falta de regulación de quiénes son los que mandan en un juzgado. En España ni siquiera está claro cómo manda un juez en un órgano judicial, no se define claramente, se habla de la superior inspección del juzgado, pero no se regula la figura del titular. ¿Qué es eso de la superior inspección? Es todo una nebulosa, una falta de regulación propia de un país que no estuviera en Europa, como si España fuera una isla perdida en el océano Índico. Lo que tenemos que hacer es copiar, qué hacen en Francia, qué hacen en Gran Bretaña y lo que no cabe es tener cautivos a todos los jueces de verdad, de a pie, que están en el trabajo diario, tenerlos cautivos en manos de un Consejo General del Poder Judicial que es un órgano eminentemente político cuyos miembros se deciden en cualquier mesa o en cualquier cena por dos o tres personas a lo sumo. Esta es la manera de ejercer el control, ésta es la manera de presionar y después hay que tener en cuenta que la Fiscalía, que es el órgano que asume la acusación pública, no es independiente, está incardinada en el Ministerio de Justicia bajo un criterio estrictamente jerárquico, como el que puede imperar sobre un policía nacional. Eso no es manera de montar una administración de Justicia en un país serio. Y mediante esta forma de hacer las cosas, las presiones son sistemáticas. Lo explico detenidamente tanto en La Justicia desahuciada como en La verdad sobre el caso Blesa, y de esos libros no he tenido la más mínima contestación por parte de nadie; nadie ha criticado nada porque se trataba de decir la verdad, tal como yo la ha experimentado con un conjunto de experiencias y de conocimientos de campo que es algo muy difícil de rebatir.

¿Cómo ha podido influir en el desarrollo del proceso que Aznar y Blesa sean amigos desde el colegio? En su libro insinúa esta posibilidad…

Pues influye, como le digo, a través de ese organismo que es el Consejo General del Poder Judicial, a través de redes y clientelas que afectan al trabajo diario del juez, es decir, a través del protagonismo directo que hayan podido tener algunas personas en todo este proceso tan deshonroso y degradante que se montó alrededor del caso Blesa para eliminar al mensajero, que era yo, una persona que hacía su trabajo, como lo llevaba haciendo durante decenas de años. Sí, esa pequeña historia a la que usted se refiere hay que investigarla. Mire, acuérdese de que en el Tribunal Superior de Justicia que me iba a condenar había una señora, la magistrada María Tardón, que hubo que echarla, y hubo que hacerlo en términos realmente dramáticos, porque me dejaron sin abogado, ésa es la realidad, y tuve que recusarla. ¿Se ha investigado a los demás jueces que estaban ahí? De esta señora se supo después que había formado parte de la asamblea de Caja Madrid porque hubo un periodista de mucha casta y de mucha calidad informativa, de Interviú, que denunció lo que estaba pasando con esta señora. Pero de los demás magistrados, ¿sabíamos si esas personas tenían créditos dudosos por parte de las entidades financieras investigadas? ¿sabíamos si esos señores tenían amistad con alguno de los que intervenían en los procesos? ¿han publicado libros con apoyo oficial, han confesado amistades mutuas, qué es lo que estaba pasando ahí? No se ha investigado nada de eso. Y todo esto habrá que depurarlo algún día porque es insólito el carrusel que se ha montado alrededor del caso Blesa.

Supongo que ha tenido tiempo de analizar las decisiones que como juez tomó usted en ese caso. ¿Cree que se equivocó en algo, se arrepiente de alguna decisión?

Como le decía, absolutamente todo lo que yo hice lo hacen todos los jueces a diario. En este instante hay jueces que están abriendo diligencias y reabriéndolas y acordando todo tipo de actuaciones con resoluciones idénticas o muy similares a las que yo dicté en su día. Todo ha sido repasado cientos de veces por mí mismo, y por mis abogados. Aquí no hubo el más mínimo error y si lo hubo, eso quiere decir que desde hace treinta años los jueces en España lo único que estamos haciendo es prevaricar. Si yo me equivoqué, eso quiere decir que durante treinta años todos lo hemos hecho, claramente. Le puedo hablar de una prueba que solicitamos y que se nos denegó injustamente, conculcando la Constitución. Le pedimos a esos jueces, al juez Gavilán, que examináramos solamente actuaciones llevadas a cabo por juzgados de instrucción de Plaza de Castilla, para que vieran que lo que yo hacía era lo normal, y se me negó la prueba. ¿Por qué se me negó? Porque hubiera sido escandaloso, hubieran salido, literalmente hablando, miles y miles de resoluciones similares a las mías. Aquí no había nada que se pareciera ni remotamente a la prevaricación de la que se me acusaba, aquí no había ningún error procesal, sencillamente había que eliminar al mensajero. La prueba de ello es que el caso Blesa no se ha reaperturado, ahí ha seguido, y que se está intentando archivar en falso el caso banco de Miami, manipulando datos que no están, o sea tomando datos de un informe de manera equivocada. Y eso es lo que tenemos, ese es el bochorno que tenemos en España. Por ahí no podemos pasar, no podemos ceder en esto. No ha habido ningún error, el único error que se pudo haber cometido en el caso Blesa, que yo creo que más no se podía pedir, es que no fuimos más rápido aún, que se hubieran intervenido bienes con mayor celeridad todavía, pero claro, en seis meses terminamos prácticamente una parte del sumario. Ir más rápido era difícil y posiblemente se podría haber ingresado en prisión a un mayor número de personas, es verdad que eso estaba previsto. De manera que lo que hicieron fue cortar la instrucción cuando estaba a punto de terminar toda la batería de medidas que tenían que ver con la intervención de bienes, la recuperación de los frutos del delito, embargos, etcétera. Todo eso se detuvo ahí.

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Por esa instrucción fue condenado a diecisiete años de inhabilitación y el Tribunal Supremo confirmó el fallo en pocas semanas, un tiempo récord.  Luego tampoco es cierto que la Justicia en España sea tan lenta, se lo digo porque a Carlos Fabra tardaron diez años en juzgarlo y a usted se lo ventilaron en apenas unos meses…

Claro, ahí lo que vemos es, o bien una Justicia desquiciada, esquizofrénica, en la que según con quién la velocidad es aterradora, una Justicia que atropella los derechos fundamentales de las personas y el principio de presunción de inocencia, o bien una Justicia que va a cámara lenta o marcha atrás, donde las cosas prescriben, donde siempre cabe la esperanza de que el proceso se extinga por la prescripción. Este es el funcionamiento que tenemos, un funcionamiento que lo que está provocando al final es que no haya Justicia porque no hay igualdad ante ella.

¿Hay jueces pringados en España? ¿Jueces sobornados?

Bueno, esto ha sido público y notorio, jueces condenados, introducidos en mafias relacionadas con la corrupción por el cargo, ha habido jueces que han tenido que ser recusados… Esas recusaciones, por cierto, han prosperado, y no se ha abierto el mecanismo disciplinario, que es bastante taxativo y que dice que cuando debiste haberte abstenido de conocer un asunto no lo hiciste, que has sido recusado y se ha abierto un expediente disciplinario para depurar las responsabilidades correspondientes, porque estamos hablando de un juez que debe saber exacta y precisamente dónde puede, cómo, y cuándo intervenir. Hay un gran desprecio a la hora de aplicar la ley. Debemos tener en cuenta que el propio presidente del tribunal que me juzgó, Arturo Beltrán, se abstuvo de conocer. Él mismo estaba reconociendo que no podía estar ahí y sin embargo el Tribunal Superior de Justicia le denegó la abstención y le obligó a estar sentado en el tribunal. Insisto, no hay quien lo entienda.

En Valencia han pasado cosas raras. Durante años la Justicia ha ido cerrando casos contra el PP que al final se han demostrado que eran ciertos…

Pues lo que le estoy contando, el miedo. Mire, ha habido una persona, creo que se ha publicado recientemente en algún medio de comunciación, que ha ido a declarar en el caso del PP de Valencia, una asesora, y ha ido muerta de miedo a la Comandancia de la Guardia Civil. Y ha dicho que ella ya sabía que había un delito de blanqueo de capitales sistemáticamente cometido. Pero va a declarar con miedo, porque ¿en manos de quién se pone ahora? ¿en manos de la Policía? ¿y le va a responder? ¿la Policía va a poder actuar con la debida libertad? Tenemos que recordar que en la propia Policía Nacional, que estaba investigando el tema de Ignacio González, el presidente de la Comunidad Autónoma de Madrid, en relación con el ático de Estepona, una de las primeras medidas que se adoptaron fue el traslado forzoso del comisario que investigaba el caso. ¿Te puedes poner en manos de una Policía sometida a estas presiones tan intensas, tan manipuladoras? Claro, la gente tiene miedo, los jueces tienen miedo, después de mi caso lo que se consiguió es que los jueces estén atemorizados, así que cuidadito con lo que hacen…

¿Los jueces tienen miedo?

Obviamente, en general el juez trabaja con presión o con temor si no se adhiere a los criterios de Fiscalía, si se separa del criterio de ese ministerio fiscal, que depende jerárquicamente del Ministerio del Interior. Si se separa de ahí, ya empieza a tener problemas…

Entonces el juez Castro es un milagro que haya podido sacar adelante el caso Nóos…

Yo lo que destacaría en el caso Nóos es que realmente la Corona ha tenido un tratamiento desigual respecto a lo que ha pasado con otras instituciones. En el caso Nóos, se mire por donde se mire, obviamente hay indicios severos de criminalidad, yo no lo voy a negar, pero ahora mismo es una minucia, apenas ha superado los diez millones de euros, y la relación de la infanta con este caso, que también está indiciada criminalmente, tiene un marco de defensa muy amplio. Estamos hablando de una persona acostumbrada a vivir en la abundancia toda su vida, no puede notar un exceso de patrimonio por una serie de operaciones que apenas superan los diez millones de euros porque ese era su ambiente, su vivencia normal en cuanto a capacidad económica. Por tanto, aquí lo que se pone de manifiesto es que cuando se paga el pato la Corona se pone por delante, pese a que existe el Gurtel, Blesa, Miami, Púnica, PP de Valencia, con todo lo que se ha tardado en investigar, y sin embargo está sentada en el banquillo la infanta. Eso es una desigualdad de trato, dentro del marco propiamente institucional, y aquí a mi modo de ver a la Corona se la ha abandonado.

¿Y los aforamientos?

Hay que eliminarlos, deben ser suprimidos todos, sea quien sea, incluida en la Corona. Toda la ciudadanía española, tanto a nivel de particulares como de servidores públicos, debe estar sujeta a órganos jurisdiccionales en condiciones de plena igualdad. Yo incluso creo que habría que suprimir los juzgados centrales de instrucción, porque no tienen sentido. La competencia tiene que estar distribuida entre órganos equivalentes como son los jueces federales en Estados Unidos o los jueces de instrucción en España, nada de una doble categoría, de un juzgado central de instrucción, de unos juzgados de instrucción central, todo eso lleva al desastre y a la manipulación y a que los tribunales estén cargados de trabajo de manera exacerbada porque los juzgados centrales ya no tiran adelante. Es imposible, ningún juez puede asumir todas esas causas. Hablamos de una equiparación, por tanto, de todos los juzgados de instrucción a nivel nacional. Sí podría haber una especialidad en derecho penal económico, porque no tiene nada que ver la instrucción de un delito de sangre con un delito económico y en ese marco el aforamiento no cabe. Quien haya cometido un hecho penal debe terminar ante un juez territorialmente competente, y allí se pone a su disposición para lo que el juez acuerde.

¿Cree que de no haber estado aforada Rita Barberá hoy se encontraría también en prisión?

A ver, no sé qué información tiene el juez en esa causa, pero en todo caso se puede elevar el suplicatorio al Senado, ese suplicatorio no ha sido redactado y con él lo que sucede es que la Cámara Alta da una especie de permiso para que se pueda investigar a esa senadora. Ahora bien, es verdad que si no hiciera falta ese suplicatorio se agilizaría extraordinariamente el trabajo, porque mire usted, un juez tampoco tiene muchas ganas de salirse del tiesto, de redactar suplicatorios, de salir en los medios, de estar en la diana mediática, todo eso cuesta. No se entiende que haya que pedir ese suplicatorio, porque hoy por hoy ya no tiene sentido, las cámaras parlamentarias ya no corren peligro como podía pasar en el siglo diecinueve. Por tanto, hay que eliminar todo tipo de aforamiento. ¿Qué si la señora Rita Barberá no hubiera estado aforada hubiera sido detenida? Pues no lo sé. Pero cuesta trabajo pensar que prácticamente todos sus colaboradores estén investigados o imputados y ella no. Me cuesta mucho trabajo pensarlo. Ahora, ya le digo que hay que ver la causa.

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¿Pagarán algún día los responsables de esta crisis?

Ahora mismo estamos en medio de esta película de terror. No sabemos cómo va a terminar todo esto. Vamos viendo, y hay que ser honesto en esto, cierto movimiento. Se está consiguiendo algo. Fíjese usted, si lee las hemerotecas del año 2012 y las compara con las de hoy, ha habido un cambio. En 2012, con la luna de miel de la mayoría absoluta del PP, si yo le hubiera dicho que en tres o cuatro años el Partido Popular valenciano iba a estar disuelto, no se lo hubiera creído. Si yo le hubiera dicho a usted que por unas tarjetas de crédito emitidas por Caja Madrid a Rato y Blesa el ministerio fiscal iba a pedir penas de más de diez años de cárcel entre los dos, tampoco me hubiera creído. Me hubiera dicho, qué va, estas cosas no pasan, la banca es intocable. Está habiendo cambios, se están produciendo. Lo que sucede es que para la enfermedad que se padece el cambio es insuficiente. La enfermedad es una septicemia, una infección muy grave, muy terminal, y no se están viendo los progresos necesarios, pero sí se están produciendo cambios. Ahora bien, una cosa es imputar a gente y otra cosa es que estén condenados o que se investiguen las causas hasta sus últimas consecuencias. En el caso Gurtel la investigación está manifiestamente no completada, hay temas gravísimos que hay que depurar, como la manipulación de las pruebas o la eliminación de los soportes informáticos. Aquí hay mucho que trabajar todavía.

Ha escrito un libro titulado La Justicia desahuciada. ¿Se considera un juez desahuciado, una víctima del sistema?

Vamos a ver, yo no me considero una víctima en un sentido concreto o de una venganza concreta. Esto no ha sido así. Aquí cada uno intenta salvar su pellejo. El régimen, cuando yo activé el caso Blesa, no tenía agenda para defenderse de ese caso. En aquella luna de miel de la mayoría absoluta de pronto aparece una gestión criminalizada y continuada, iniciada severamente en una causa penal, que podía afectar a toda la gestión económica de la entidad financiera y a un modo de ser que podían ver transparentemente los españoles durante más de diez años, y eso había que quitarlo de en medio. No fue un tema personal. Dijeron: ¿quién está ahí, en ese juzgado, quién está haciendo eso? Quítalo porque el mensajero nos machaca la agenda, nos machaca todo el planteamiento mediático, esto es una causa en la que van a ir saliendo todo tipo de indicios de criminalidad y a este señor hay que quitarlo de ahí. Hubiera sido yo, hubiera sido quien fuera. Esto no es un tema de venganza porque las venganzas son personales. No, no. Sencillamente que el régimen no podía permitir que en un momento dado un juez actuara de manera independiente, según su criterio. No era cuestión de dejarle terminar la instrucción. Había que acribillarle, difamarle, injuriarle. Aparecieron todo tipo de contertulios en la televisión que daban vergüenza, deberían de volver a repetir estas intervenciones para que la gente las viera, porque actuaban como si supieran algo de derecho procesal, como si fueran especialistas, como si conocieran la causa, y se dedicaron literalmente a triturar la imagen del mensajero. Eso tuve que superarlo, me obligó a comparecer ante los medios de comunicación, no tanto para defenderme a mí mismo, sino para defender el trabajo judicial, la causa penal. Ese ha sido el gran perjudicado, el trabajo judicial. A partir de ese momento se abre una sombra bastante oscura respecto al trabajo de los jueces, de los fiscales y de los tribunales. Y hay un descrédito de la Justicia como no lo ha habido nunca en España. Esas son las víctimas, eso no es una venganza, eso es un funcionamiento perverso de un sistema o de un régimen político que tiene que cambiar.

¿Su paso por la política ha cubierto sus expectativas?

La política es otra cosa, es un tema muy complicado, es muy difícil montar un partido político sin financiación y la financiación es una asignatura muy complicada y que nos daría mucho que hablar. Realmente España ahora mismo está encerrada en un cuadrilátero político bastante preocupante. Podemos y Ciudadanos como partidos emergentes y los restos del bipartidismo. Y presenciamos una política de muertos vivientes. Rajoy es una persona caducada en todos los sentidos del término, dentro y fuera de su partido, y Pedro Sánchez va a por un todo o nada. O es el líder aclamado que puede formar gobierno o es eliminado de su partido. Es una política de restos y de muertos vivientes. La alternativa únicamente está en los emergentes, como Podemos, Ciudadanos, como nosotros mismos con el movimiento RED, como muchas fuerzas que se están moviendo en todos los sentidos, como Izquierda Unida que ha tenido que hacer una reconversión muy intensa. Hay que recordar que IU está muy contaminada por lo que pasó en el caso Blesa a través de algunos de sus miembros sobre los que recaen indicios de participación criminal en la gestión de la caja de ahorros y hay que estar con esta nueva política no solo de nuevos rostros sino de nueva manera de hacer y de ser. Y esto va a ser difícil edificarlo en una sociedad que durante tanto tiempo ha vivido en el lodo de la corrupción, la clientela y la ruina moral.

La segunda Transición…

Creo que fui de las primeras personas que anunciaron lo que iba a llegar, el derrumbe del bipartidismo; fue patético ver cómo lo negaban, la necesidad de ir a una reforma electoral, todo esto se está diciendo sistemáticamente desde el año 2013, pero se negaba. La irrupción en la vida pública del movimiento 15M, la corrupción, todo esto se ha negado y se va autoafirmando porque la realidad es muy terca.

¿Cree que veremos a Blesa en la cárcel algún día?

Si es culpable, si se demuestra en un juicio justo que es culpable, sin la menor duda, y los indicios de criminalidad son muy intensos en todo lo que fue la gestión de la entidad, sin entrar en todo lo que pudo pasar en las causas abiertas contra el inversor. Porque es que además están esas causas que habrá que depurar en su día, saber qué fue lo que pasó y quiénes fueron los autores.

Supongo que ese día sentirá una pequeña victoria moral…

Bueno, lo principal desde el punto de vista de la conciencia ética ya está hecho. Soy plenamente consciente de que fui capaz de estar a la altura de las circunstancias, algo que muchos de mis compañeros no pueden afirmar. Me enfrenté a lo que era mi obligación, a aquello que se reclamaba de mí a cambio de una nómina, la que recibe un funcionario que trabaja creyendo en la verdad y en la legalidad de la administración de Justicia. Yo estuve a la altura y además obtuve algo que no tuve por qué obtener, pero que en este caso se ha producido, y es el reconocimiento de cientos y cientos de personas que me saludan por la calle, que me animan, que trabajan con nosotros hoy en mi despacho de abogados. Afortunadamente he podido reconvertir mi vida profesional, tengo un despacho de abogados en Madrid y Barcelona, y puedo seguir trabajando por la justicia y la defensa de los derechos de la gente. Y este reconocimiento, este apoyo, no es valorable desde ningún punto de vista económico, esto es una valoración personal que para mí significa obviamente que se ha podido seguir adelante. Aquí lo que se pretendía era la eliminación, la supresión del mensajero, este tipo quítalo de aquí, machácalo y difámalo. En eso ya han perdido desde todo punto de vista.

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José Antequera

José Antequera

5 Kommentare

  1. Angel Para ser jues hoy en dia hay que tener dos huevos lo mismo que cualquier persona sea en politica o en un otra causa ser honesto y tener principios de hacer justicia igualitaria para todos como de verdad los hay Epildio Silva Baltazar Garzon el juez Castro y otros que sigan lo consiguiran

  2. Creo que lo primero que nos tenemos que plantear es si este sistema político, el judicial sobre todo, y la totalidad del modelo de Estado, nos es balido o por el contrario esta ya totalmente corrompido y en descomposición galopante . Debemos preguntarnos de si es recuperable, y de si merece la pena tomarlo en serio y o más bien mandarlo al basurero de la historia y ocuparnos en implementar otro Estado nuevo planteándonos ya abrir una etapa constituyente para la implementación de un estado republicano, recuperar aquel que nos fue usurpado por los franquistas partiendo de cero en su composición, depurando todo resquicio de neo franquistas entre los ponentes del nuevo Estado. Este Estado Monárquico neo franquista que no es más una referencias de aquel nefasto franquismo para los que ahora ostentan sus poderes facticos. La llamada “Transición” una descomunal y farsa historia llena de engaños traiciones e implosiones cuando no de una descomunal burla a los conceptos de democracia, libertades básicas y a la propia representatividad. Recomiendo al lector que para conocer el presente es fundamental conocer el pasado. Pasado que es de verdad vergonzoso en cuanto a la descomunal distorsion y manipulación histórica que se ha expandido entre la memoria histórica de la población y cuyas consecuencia expresadas en desorientación política las podemos observar hoy

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