Humor Gráfico, Juanma Velasco, Luis Sánchez, Número 46, Opinión
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El siglo de ayer

Por Juanma Velasco / Viñeta: Luis Sánchez

Juanma Velasco

Juanma Velasco

La España nacionalcatolicista. El arzobispo de Barcelona pidiendo a los suyos que recen para que llueva. La sociedad votando, todavía, mayoritaria, clientelarmente, a un partido feudal. Todavía también un rey de apellido francés como jefe de Estado. El Senado como coto privado de inmunidad, al menos en Roma los senadores pintaban algo. El actual todavía partido del actual todavía Gobierno, haciendo de lo tuyo y lo suyo, sólo lo suyo. Como cuando los reyes recaudaban los impuestos para sí. Los toros todavía como fiesta nacional. Los obispos destinando más recursos a su propaganda que a la caridad. Como el personal ha dejado de ir a las catedrales, intentan meterse ellos en sus casas, a través de sus emisoras y sus canales de televisión. Los símbolos franquistas resistiendo los embates de juezas medio comunistas disfrazadas de alcaldesa. Algún día de estos van a empezar de nuevo a quemar brujas. Y no va a ser sólo en Zugarramurdi. El miedo es a que sea Podemos quien elabore las listas de esas brujas. ¿Seguro que estamos en el XXI? Al menos en la última edición la pava ya no fue arrojada desde el campanario y las mujeres siguen teniendo derecho a votar. Quizá exagere, lo sé, pero duelen tanto esas heridas que no cierran nunca.

España, grande y libre. Si la idea de España Federal que el PSOE viene exponiendo sin precisar, así, en abstracto, va a ser el reflejo del federalismo actual del PSOE, donde cada virrey estira hacia su propia taifa, casi que prefiero a España una (o dos, si finalmente se segrega Catalunya), grande (o no tanto si restamos los kilómetros cuadrados de Catalunya), y sobre todo libre, mucho más libre que ahora. Y para esto último, para el cumplimiento del concepto “libre” resulta indispensable que el PP no legisle más allá de sus propios estatutos. Si al final el eslogan de Franco va ser mejor que ninguno.

Isidoro. La pregunta, una de tantas, es ¿por qué a Felipe González no se le retira su pensión de jubilado ilustre cuando percibe honorarios de Gas Natural y otros, y a los escritores jubilados que ingresen más de 9.000 euros anuales por derechos de autor, sí? Claro, el artículo de la Constitución, que todos los españoles somos iguales y bla bla. Y el rey inviolable y Rita senadora y… no, no quiero aburrir.

La gran apuesta. Si alguna vez tienes tentaciones de creer en la honradez de algunos como los dos que aparecen en el vídeo, no dejes de ver la película La gran apuesta. Todo un destripamiento, que aunque relata hechos conocidos, no deja de sobrecoger sobre la “ruizdad” de la condición humana. Lo más grave es la repetición de los fraudes. Si en 2008, cuando el estallido de Lehman Brothers, la agencias de rating tenían calificados a los bonos-basura con la triple A, a día de hoy estas mismas agencias siguen siendo referentes de la solidez económica de bancos y países. Puto ganado, eso es lo que somos para quienes manejan el sistema. Pero algunos se siguen complaciendo con aludir a Venezuela, como si tuvieran cultura y opinión propia y no importada. Ya me gustaría a mí carearme con algunos de esos sobre qué saben de Venezuela, más allá de lo político, sin consultar Google. Yo también soy ganado, pero procuro tener mi propio balido. Recuerda, La gran apuesta. Ve a verla y piensa por ti.

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Luis Sánchez

Luis Sánchez

 

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