Humor Gráfico, Número 46, Opinión, Xipell
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Carta de Pablo a los zarzueleros

Por Xipell

CASTELLON 22042015 XIPELL, HUMORISTA GRÁFICO DE LEVANTE DE CASTELLÓ FOTOS ANGEL SANCHEZ/ACF FOTOGRAFIA

Xipell, El Cronista Montañés

El Cronista Montañés recopila su serie Cartas de Pablo, en las que el supuesto apóstol de lo nuevo se dirige a las tribus ibéricas en esta hora crucial del advenimiento de la Segunda Transición…

… Y Pablo dijo así:

Mi tronismo no conoce límites, la otra semana sin ir más lejos me planté en Zarzuela para entrevistarme con el Jefe del Estado (el primer felipista de España). Esta vez no le llevé la última entrega de mi serie preferida porque me ha dicho un paje real de la cabalgata de Carmena que en Palacio son más de Acacias 38; eso, y que el nuevo monarca no acepta regalías. Por lo visto se han acabado, por una temporada, los bribones, los ferraris y los deuvedés del Alcampo. La audiencia fue bien, me sintonizó mucha gente y hasta logré ser minuto de oro en la rueda de prensa posterior.

Hasta las Cortes me llevé al militar de paisano, que no es plan de ir asustando, a una juez de guardia, por si había que levantar algún cadáver del 78, y a un catalán, plurinacional of course. Y por su puesto, para esta mi primera intervención como vicepresidente in pectore me hice acompañar por el trío la, la, la. Allí abordé el asunto de la investimenta arrancándome por Massiel (pronúnciese: Más hiel): “Todo en la vida es como una canción que cantan cuando naces y también en el adiós”, y Carolina, Íñigo e Irene, entre contoneos respondieron con el célebre estribillo en la mayor. Pedro captó al vuelo esta indirecta eurovisiva, porque al instante ya estaba dándome la réplica en Ferraz, en su caso por Salomé (la cantante, no la del Bautista): “Desde que llegaste ya no vivo llorando, vivo cantando, vivo soñando, sólo quiero que me digas qué está pasando, que estoy temblando de estar junto a ti”. Lástima que el secretario general no luciera en esta ocasión el vestido de Pertegaz, aquel de los flecos volanderos, porque el temazo lo clavó tanto que si no acepta de Gobierno del Cambio que le he formado, sólo le quedará ser candidato a la quinta edición de Tu cara me suena.

Veinticuatro horas después, la sonrisa profident, ésa que le había regalado el destino la tarde anterior (o sea: mi menda), se le congeló lo mismo que a la ardilla troglodita de Ice Age One. Pedro, que inclusive me había agradecido que le hubiera adelantado la faena de nombrar medio gabinete y a uno de Izquierda Hundida, ahora se hacía el ofendido ante tanta resolución y chulaponería. Pedro, que hasta había puesto en marcha el skype on line para nuestra negociación, va y se le ocurre invitar a Albert al streaming. Se ve que al vicioso le va más el ménage a trois que un tête-à-tête conmigo, ahora que había conseguido que lo hiciéramos con la luz encendida y taquígrafos.

¿Qué pasó en esa noche de los gabinetes breves? Por seguir con el símil del festival de Eurovisión, diré que en cuanto se mete por medio el Ciudadano (con genitivo sajón) se me corta el rollo, como cuando reponen el vídeo de Betty Missiego en Cachitos. “Si todo el mundo quisiera un canción que hable de paz, que hable de amor, sería sencillo podernos reunir, para vivir con ilusión”, el Naranjito le susurró al oído de Pedro la copla y él, claro, se dejó comer la oreja por la patilla. La tirria hacia la Orden de Orange me viene de atrás, más o menos, de cuando el presidente del Sabadell (el banco de los diálogos en blanco y en negro) confesó que España necesitaba “un Podemos de derechas”, que eso fue como lanzarme una Opa ostil (pero sin hache). Podemos ya es de derechas, de izquierda, de arriba y de abajo, de cerca y de lejos, de Vaciamadrid y, mira por donde, de Sabadell. Habráse visto, un banquero con sus preferencias, cómo si no hubiéramos tenido bastante con las preferentes, me dije en modo indignado. Porque, claro, una cosa es sentar a dialogar a Nadal con Iniesta, (¡menuda fiesta!) y otra distinta es montar un Party a base de crounfounding (en cristiano: pasar la gorra), como hace un servidor.

Hermanos, como os iba diciendo, algo muy gordo tuvo que suceder aquella noche en la sede sociata. El PSOE que fundó mi tatarabuelo, a pesar de ser centenario, todavía tiene esos días del mes, desarreglos que a veces le duran décadas. Así que Pedro (que es la excepción a la regla, no como la señora Susana, que es la regla del anuncio), a pesar de todos los varones y de la hembra, me ha tendido una mano. Evidentemente, a mí me das un dedo y me como todo ese brazo hasta dejarlo curro. Y lo malo es que el tío con la mano que le queda liberada de mis fauces famélicas, todavía se pasa las horas haciendo manitas con Catalino’s. ¡Con un par!, izquierda, izquierda, derecha, derecha, un, dos, tres. Yo ya le he dicho que no es el tiempo de la yenka, o conmigo o contra mí. ¿No repetías en campaña, Pedro, que los del apostrófo eran la marca blanca, el Hacendado del PP, el Bosque Verde del Ibex 35?

Postdata: El Jefe del Estado propuso a Mariano y declinó; pobre, con lo bien que se me da a mí declinar: rosa, rosae, rosas…

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