Artsenal, Humor Gráfico, Javier Montón, Número 47, Opinión
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Meapilas

Por Javier Montón / Ilustración: Artsenal

Javier Montón

Javier Montón

España no es un caso aparte, son muchos casos. Unos de una parte y otros de la otra. Unos conocidos, otros sospechados y muchos investigados en los tribunales, alguno ya sentenciado. Pero ambiciosos como somos, nunca nos quedamos satisfechos y así, a los casos reales añadimos los virtuales. Y de estos, ninguno reafirma mejor nuestra identidad de país en vías de desarrollo que el “caso cuartilla”. Ya saben, dos marionetas manejadas por sendos titiriteros que en el transcurso de la función sacan a escena un trozo de papel, ni siquiera un folio, con la leyenda “Gora Alka-ETA”. En una obra de ficción, no conviene olvidarlo. El dedo que todo lo señala apuntó a los actores, los llevó a la justicia y ésta los derivó a prisión. Allí pasaron cuatro noches y, cuando el juez y el fiscal sintieron un ataque de vergüenza por tamaña pantomima, los dos jóvenes quedaron en libertad por la misma puerta de Soto del Real que han atravesado insignes delincuentes y fulleros consagrados. Un enorme disparate que probablemente no tendrá consecuencias penales por mucho que sobre los titiriteros sigan pesando los cargos de enaltecimiento del terrorismo. De momento la polémica rellena minutos de tertulias y ensucia páginas de diarios. Y ahora ya es tarde para desandar lo andado, y por eso lo que se impone es una huida hacia adelante. De perdidos al río, y por tanto propongo que con la urgencia que exige el caso se tomen cuatro medidas, cogidas a vuelapluma si quieren pero sin duda necesarias, en lo que de verdad importa, el deporte. A saber: la inmediata expulsión del Athletic, la Real Sociedad y el Eibar de la Liga de fútbol y que a los leones se les anulen los puntos conseguidos desde los tiempos de Zubizarreta hasta la presente temporada con Susaeta; la retirada de todos los galardones que ilustran el historial de Perico Delgado, Indurain y Alberto Contador, culpables de destacar sentados en una bicicleta; igual castigo para todos los tenistas que hayan ganado un torneo desde Manolo Santana a Rafa Nadal –con la raqueta no se juega, muchachos– e ítem más con los ases de la motocicleta: Marc Márquez, Jorge Lorenzo, Dani Pedrosa…

En el ámbito económico, el euro hizo lo más importante: salvó a España de la quiebra a la que irremediablemente le llevaba la peseta. Así que en este terreno mejor no tocamos nada, no sea que la recuperación que disfrutamos se vaya a torcer. En cultura, con prohibir la poesía tenemos medio camino hecho. Vale que tengamos que aguantar a los novelistas, pero los poetas, ¿qué sentido tienen los poetas más que provocar?

Un comité de expertos en diseñar comités de expertos trabajará en la delimitación de los términos a eliminar del diccionario, pero ya se habla de algunos palabros que serán prohibidos. Así, en los colegios nunca más se estudiará la Meseta, en el bar no habrá panceta para almorzar, cuando usted vaya a orinar no podrá bajarse la bragueta, con el consiguiente riesgo de retención de líquidos, y Mahoma perderá su condición de profeta. Estará prohibido que las abuelas tejan calceta y ya puede irse olvidando de ir a la playa a no ser que lo haga sin chancletas. Ese es el futuro que nos espera. En un país tan orgullosamente ignorante como el nuestro, es un motivo de esperanza comprobar que los puristas de la sintaxis han triunfado. Ya nos la podemos coger todos con papel de fumar.

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Artsenal

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