Humor Gráfico, Número 44, Opinión, Xipell
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Carta de Pablo a los gurbianos: En el principio fue el verbo

Por Xipell

CASTELLON 22042015 XIPELL, HUMORISTA GRÁFICO DE LEVANTE DE CASTELLÓ FOTOS ANGEL SANCHEZ/ACF FOTOGRAFIA

Xipell, Cronista Montañés

El Cronista Montañés recopila su serie Cartas de Pablo, en las que el supuesto apóstol de lo nuevo se dirige a las tribus ibéricas en esta hora crucial del advenimiento de la Segunda Transición…

…Y Pablo dijo así:

Yo puedo, tú puedes, él puede, nosotros Podemos, vosotros podéis, ellos no pueden. Cuando un servidor tenga firma en el BOE, la tercera persona del plural quedará suprimida por inútil. Si existe algún lugar donde reside (y resiste) la Casta es ahí, en la tercera persona del plural. Así que, mientras esto no sucede, el ellos mayestático me sirve para identificar Lo Malo con mayúsculas, que es El Maligno pero por lo civil. Cada vez que por esta boquita sale un ellos, en plan anonimus, la parroquia sabe perfectamente a quién me refiero y ellos os aseguro que también. No me vaya a pasar como el día que se me ocurrió mentar a los Botín con todas sus letras y se me enfadaron. Y me supo mal por Ana Patricia, en particular, y por los santanderinos, en general. De modo que, desde entonces, suelto ellos y no tengo que andar dando más explicaciones. En resumen, nosotros Podemos, vosotros ídem, ellos no pueden y bla, bla, bla. Aprendida la conjugación, el verbo se hizo hombre (el menda) y la verborrea hizo el resto.

Aclarada la cuestión del Big Bang (los preliminares son importantes) me sabe mal tener que rectificar al poeta cuando escribió que de todas las historias de la Historia sin duda la más triste es la de España, porque termina mal. Lo primero que le diría yo a Gil de Biedma (que, por cierto, es pariente de la Señora Aguirre) es que nunca se cuenta el final de las historias o éstas pierden el interés. Y segundo, que el final, don Jaime, no ha hecho más que empezar, por lo que aún resulta prematuro vaticinar el desenlace, y si no a ver quién iba a adivinar el resultado de las pasadas elecciones de todos los demonios. No quiero contradecirme, pero ya os avanzo que yo salgo un poco antes del the end.

Como habréis podido comprobar, principio y fin, irremediablemente, confluyen en mi humilde persona, por eso el símbolo de Podemos es un círculo. Pablo, ¿por qué un círculo?, me preguntaban los discípulos cada vez que un fotógrafo me sacaba coronado con ese aura de santidad emergiendo justo por detrás de la coleta. ¡Santo súbito!, se apresuraba a gritar Carolina, algo que irritaba mucho a Juan Carlos (el que más tarde tuvo que abdicar). El círculo es la pescadilla que se come la cola, expuse a este círculo de confianza y, además de ser un plato humilde y vallecano como los calamares a la romana, es un símbolo ancestral. Es el ouróboro, aclaró el otro Pablo, que para algo le tenía que servir ser del CSIC, para rematar afirmando que este jeroglífico hacía alusión al eterno retorno, al ciclo de la vida, al yin y al yang y otros circunloquios en bucle. Entonces Íñigo se picó y, para no ser menos que nuestro doctor Bacterio, exclamó: ¡Eureka, es la cuadratura de la circunferencia! Vale, vale, zanjó Rafael (no es el ninja)  todo eso está muy bien, Pablo, al que apodan Pablo Sexto por aparecerse en carne mortal en esa tele, ¿pero puede saberse por qué has elegido el morado?, a mí me da un poco de yuyu. Entonces alcé los ojos hacia la boina del cielo de Madrid y pronuncié estas palabras apocalípticas: nosotros no somos los primeros cristianos, ni yo soy el apóstol tocayo que se cayó del burro, pero recordad, el Messi de los mesías fue, es y será siempre el Nazareno. De él tomé el pantone y estos sermones, que han de distinguir a nuestra cofradía del Sí Se Puede, hasta que llegue el día en que, por fin, todos conjuguemos otro tiempo verbal y exclamemos: ¡Pudimos!

Postdata: Podemos cuenta con un círculo de espiritualidad progresista que no le hemos llamado “Oremos” porque ya estaba pillado.

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