Editoriales, El Koko Parrilla, Humor Gráfico, Número 44
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Editorial: El desafío de Kim Jong Un

Viñeta: El Koko Parrilla. Viernes, 8 de enero de 2016

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   Editorial

El reciente ensayo nuclear de Corea del Norte ha abierto una crisis en el mundo que puede conducir a una nueva escalada bélica y que nos devuelve, de la noche a la mañana, a los viejos tiempos, ya superados, de la guerra fría. Si finalmente se confirma que el régimen de Kim Jong Un ha conseguido desarrollar la bomba de hidrógeno o bomba H, un artefacto varios cientos de veces más potente y destructivo que la bomba atómica, no será una buena noticia para el planeta, demasiado atiborrado ya de arsenales nucleares. Hasta hace algunos años, la bomba atómica era propiedad de un club exclusivo –Estados Unidos, Rusia, Gran Bretaña, Francia y China– pero de un tiempo a esta parte otros países menos influyentes como India, Pakistán y Corea del Norte han accedido a este tipo de armamento, con el consiguiente riesgo de desestabilización a nivel planetario. Solo con los arsenales nucleares desarrollados por Estados Unidos y Rusia tras el final de la Segunda Guerra Mundial, el ser humano ha alcanzado la capacidad potencial de destruir el planeta varios miles de veces. Si a esto añadimos que nuevos países como Corea del Norte, una dictadura con ansias expansionistas muy alejada de las democracias convencionales, han logrado fabricar armas tan temibles, la amenaza para el mundo aumenta exponencialmente. Lo más preocupante no es que un gobierno totalitario como el norcoreano haya logrado fabricar una bomba H (caso de que finalmente se confirme la noticia) sino que una ojiva tan mortífera pueda estar en manos de un jefe de Estado como Kim Jong Un, que ya ha dado buenas muestras de su falta de escrúpulos en el respeto a los derechos humanos y de un no menos preocupante desequilibrio personal. Estamos ante un mandatario delirante que fue designado por su padre como sucesor al frente de la presidencia de la Comisión Nacional de Defensa de Corea del Norte, cargo que comenzó a ejercer en diciembre de 2011 tras la muerte del patriarca. Poco se sabe de este misterioso personaje –no existen biografías oficiales o autorizadas sobre el–, salvo que fue educado en Berna, que habla inglés y alemán y que desde hace cinco años posee el rango de general de cuatro estrellas. Lo que sí se sabe es que Kim Jong Un es un militar que gobierna su país con mano de hierro al que no le tiembla el pulso a la hora de reprimir duramente a la disidencia que hace tiempo reclama la vuelta a un régimen político democrático. Los medios de comunicación no pueden informar con libertad sobre lo que sucede en este pequeño estado asiático pero los expertos alertan de que las condiciones de vida que están soportando los norcoreanos bajo el régimen de Kim Jong Un pueden ser terribles.

Los pocos datos que han trascendido sobre la vida del presidente norcoreano nos han llegado por boca de desertores y personas que han tenido trato con él fuera del país, sobre todo en Suiza. Se cree que nació el 8 de enero de 1982 y aunque en un principio estaba llamado a suceder a su padre el primer elegido como heredero para llevar las riendas del país fue su hermano Kim Jong-nam. Finalmente éste perdió el favor paterno tras ser descubierto cuando intentaba entrar en Japón con pasaporte falso, lo que allanó el camino hacia el poder a Kim Jong Un. Desde el año 2009 se dio por supuesto que sucedería a su padre como jefe del Partido del Trabajo de Corea y, por tanto, como jefe del estado de facto. Kim Jong Un (cuyo nombre traducido del norcoreano significa Brillante Camarada) ha dado muestras de ser un dictador inflexible y megalómano que ha llegado a ordenar a sus ciudadanos que se aprendan de memoria canciones elogiosas hacia su persona.

El 29 de marzo de 2013, el máximo mandatario norcoreano declaró el «estado de guerra» contra la vecina Corea del Sur (aliada de los Estados Unidos) desencadenando un conflicto cuyas consecuencias futuras para la estabilidad en la región aún no han sido bien calculadas. Pocas horas después de que el régimen de Pyonyang anunciara a bombo y platillo el éxito de sus puebas nucleares para desarrollar la bomba de hidrógeno, se reunía el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y Corea del Sur solicitaba a Estados Unidos el despliegue de sus llamadas “armas estratégicas”, capaces de transportar bombas atómicas a la península, lo que da una idea del cariz extremadamente grave que ha tomado el conflicto. El movimiento de tropas en las últimas horas en una zona ya de por sí militarizada al extremo ha sido incesante. Seúl ha enviado a la frontera varias aeronaves F-22, bombarderos invisibles B-2 y un submarino nuclear ubicado en la base naval japonesa de Yokosuka.

La comunidad internacional debe reaccionar con rapidez y contundencia ante este nuevo desafío de un dictador con aires de grandeza que no solo está tiranizando a su pueblo sino que amenaza la paz y la estabilidad mundial. Las sanciones económicas deben ser aplicadas de inmediato y sin duda deben valorarse por Naciones Unidas otras medidas mucho más contundentes, como un posible embargo comercial por tierra, mar y aire, tal como ya sucedió cuando Irán inició su carrera de experimentos con armas nucleares. El presidente estadounidense Barak Obama habló el miércoles por teléfono con su homóloga surcoreana, Park Geun-hye, para buscar una “respuesta internacional unitaria y fuerte frente al comportamiento temerario de Corea del Norte”, según indicó la Casa Blanca en un comunicado. Pero nada parece detener las ansias expansionistas del régimen de Pyonyang. La obtención de la bomba H en manos del jerarca norcoreano sería la peor noticia para el mundo en el año que acaba de comenzar. A la ofensiva de Estado Islámico en el mundo árabe, las tensiones entre India y Pakistán, el conflicto sin resolver entre palestinos e israelíes se une esta nueva edición de la guerra fría entre ambas coreas, una capitalista y otra comunista. El mundo debe pararle los pies a un dictador cuyo delirio enloquecido le ha llevado a creer que puede rivalizar en pie de igualdad, incluso en la carrera nuclear, con las grandes potencias. El mundo debe reaccionar antes de que sea demasiado tarde.

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PEDRO EL KOKO PARRILLA

El Koko Parrilla

1 Kommentare

  1. Juan Hernández Navarro dicen

    Voy a saltar atrás, a la Roma de Nerón y todavía peor a la de uno de sus familiares que nombró cónsul a su caballo. Aquél pasó a la historia por su cruel locura, pero este cabezón coreano puede hacer que nadie escriba mas historia ni mas nada.

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