Humor Gráfico, Iñaki y Frenchy, Jose Antequera, Número 44, Opinión
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Del bebé de Carolina, el comisionista y el banquillo de los duques de Palma

Por  José Antequera / Ilustración: Iñaki y Frenchy

José Antequera

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El bebé de la nueva democracia. Ha nacido un nuevo tiempo, una nueva política, por mucho que PP y PSOE se esfuercen en arrinconar a los diputados de Podemos, que representan a cinco millones de españoles, ahí es nada. La criatura de Carolina Bescansa en el Congreso ha desatado la ira de las hienas de la caverna.  El ministro del Interior anda con la vena hinchada y la espada desenvainada, buscando bebés-mesías por los rincones de las Cortes, como un Nerón contemporáneo. No hay nada más auténtico y sincero que una madre sosteniendo a su bebé y eso le ha dolido a la derecha más primitiva. Es lo que necesita la democracia española: autenticidad, naturalidad, sangre nueva, una vuelta a la infancia y la inocencia que muchos han perdido.

El escaño de la vergüenza. La imagen del supuesto comisionista Gómez de la Serna escondido tras una columna en el último banco del hemiciclo resume a la perfección lo que es y lo que ha sido este Gobierno carcomido de escándalos del PP. Un hombre solo, trémulo, arrinconado, pero un hombre que se aferra ya a lo único que le queda: sus comisiones amasadas clandestinamente y su avaricia. Nadie del partido quería acercarse a él (el virus de la corrupción es como una mala peste, aquel que la contrae queda marcado para siempre) y hasta Rajoy, el buen samaritano que apoyó a Bárcenas en sus peores momentos, le torció la cara y le negó la mano. Así que cuando terminó el Pleno, Pedro, el Gollum del PP que iba susurrando “mi tesoooro” por los pasillos de las Cortes, se levantó de su escaño manchado de vergüenza y de miserias, cogió la chaqueta, atravesó el salón de los Pasos Perdidos, y salió en silencio por la puerta de atrás.

Victimismo fácil. Cada vez que escucho a Carme Forcadell cerrar una sesión del Parlament al grito de “Visca Catalunya Lliure!” no puedo dejar de pensar en todos esos cientos de miles de catalanes perseguidos y represaliados día y noche, sacados de sus casas a la fuerza y enviados a lóbregos campos de concentración, recluidos en cárceles infectas por sus ideas políticas, masacrados y amordazados por un Estado vil equiparable al Califato de ISIS. Pobrecitos catalanes que tienen que sufrir la tiranía de un Estado tan abyecto y vil como España que solo busca su exterminio como pueblo. ¡Visca Catalunya Lliure, coño!

Cuan frío es el juzgado. ¿Dónde quedaron los yates de oro, las regatas soleadas, los paseos olímpicos por todo el mundo? ¿Dónde quedaron las recepciones oficiales con embajadores de todas partes, el esmoquin y el traje de gala, los besamanos entre tapices góticos y alfombras rojas, los paparazzi mendigando la foto de familia en los jardines felices de Marivent? ¿Qué ha sido de ellos, de la realeza elegante y respetada, de la sangre azul ensuciada con dinero negro? A la infanta se la ve trémula, ojerosa, ausente. Al duque cariacontecido, noqueado, superado. El banquillo del juzgado es cruel. Frío, desolado y cruel. No hay vergüenza mayor para un noble que ver pisoteado su buen nombre y su dinastía. La historia los ha puesto en su sitio. Durante unos años nos hicieron creer que eran buenos borbones, distintos y deportistas, jóvenes y modernos. Borbones rehabilitados. Pero la sangre tira mucho, los genes mandan, la estirpe se impone. En esos duros banquillos de Palma se han sentado hoy, no solo la Infanta y su marido, sino los fantasmas del pasado, los reyes deseados y los odiados, los degenerados y los hechizados, los absolutos y los corruptos. Ha sido un juicio a la historia con republicanos barbudos y airados pidiendo cabezas a las puertas del castillo. Los periodistas hacían las veces de verdugo, la televisión de guillotina. Es el mismo drama que se repite una y otra vez desde hace cinco siglos. España, ese sueño bello pero imposible que se derrumba siempre entre miserias y monstruosidades. España, ese país suicida que se mata entre reyes trincones, tambores de odio y guerras fratricidas.

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IÑAKI Y FRENCHY

Iñaki y Frenchy

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  1. Montoro hace caja r pida con las empresas pero sin tapar los agujeros del impuesto de sociedades

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