Humor Gráfico, José L. Castro Lombilla, Lombilla, Número 45, Opinión
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Carta a Gurb

Por J.L.Castro Lombilla

J. L. Castro Lombilla

J. L. Castro Lombilla

 Estimado Gurb:

No sé si viste el miércoles día trece la sesión constitutiva de la undécima legislatura del Congreso de los Diputados. ¡Fue todo un escándalo! ¡Pues no dejaron entrar a una criatura que todavía no tiene uso de razón…!

Sinceramente, a mí me parece una imprudencia llevar a una criatura así, con un cerebro aún sin formar, al sacrosanto recinto donde reside la soberanía popular y se tienen que debatir cosas importantísimas para el devenir del país. Yo creo que eso no es serio. Para cuidar a estos inocentes seres el Congreso cuenta con una guardería habilitada.

Sí, es cierto, no te negaré que esta criatura de tan inocente llega a ser adorable; y no fueron pocos los diputados y diputadas que disfrutaron con sus graciosos balbuceos cuando se acercaron a ella para hacerle cucamonas y carantoñas… Y tampoco te negaré que daban ganas de comérsela cuando, ajena a todo, se ponía a jugar babeando como corresponde a un ser tan candoroso e irresponsable que de momento sólo es un caos de neuronas a la espera de formar la intrincada estructura cerebral para que más adelante pueda llegar a razonar. Pero, aun así, no creo yo que el Congreso sea el lugar adecuado para llevar a una criatura como ésa, pues por una rabieta tonta, por ejemplo, con sus berridos y pataletas podría llegar a entorpecer la labor de sus señorías. ¿Te imaginas si le da por arrojar sus juguetes al portavoz de un partido independentista cuando esté en la tribuna de oradores diciendo muy circunspecto y muy patriota que el imperio austrohúngaro les roba los dineros…? La que se podría liar… Y no te digo nada si en una reunión conjunta del Congreso y el Senado la pobre criaturita vomita encima de un senador… ¡Con lo que son los senadores para estas cosas!

Y si es cierto que por culpa de la podredumbre moral de los partidos políticos la Cámara Baja de las Cortes Generales huele mal desde hace ya muchos años, no por eso hay ahora que agravar el problema dejando entrar, por muy graciosas que sean, a tiernas criaturas sin seso que llevadas lógicamente por sus instintos primarios en cualquier momento pueden cagarse y mearse encima…

Es por esto, GURB, que pienso elevar una queja al Congreso pidiendo que hasta que crezca no vuelvan a dejar entrar en el hemiciclo a CELIA VILLALOBOS.

Tuyo afectísimo

José Luis Castro Lombilla

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