El Koko Parrilla, Humor Gráfico, Número 44, Opinión, Xavier Latorre
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Mas… ¡relaxing CUP!

Por Xavier Latorre / Ilustración: El Koko Parrilla

Xavier Latorre

Xavier Latorre

La CUP ha hecho caer en picado la cotización de Artur Mas, igual que los precios del crudo. El proceso soberanista es ahora un sudoku y la parálisis del gobierno catalán es interminable. La investidura de Mas dependía de la prórroga, de la tanda de penaltis. La CUP decide en Cataluña y de rebote en toda España. Sin haberse presentado a las elecciones generales, tienen derecho de veto como la China en la ONU. Tienen la llave de todo y pusieron de los nervios al honorable en funciones. Relaxing cup of tila, mister expresident. La CUP son su cara y su cruz. ¡Pobrecito!

Medio millón

Casi medio millón de partícipes están enrolados en unos instrumentos financieros que permiten tributar al uno por ciento por sus sustanciosos capitales. Las llamadas SICAV viven en estado de gracia. Desde la amnistía fiscal del 2012, que hizo aflorar capitales ocultos y retornar dinero aposentado en el extranjero, estas herramientas de gestión de la riqueza personal en bruto (RPB) no han parado de crecer. El último año se crearon 126 nuevas sociedades de lucro nauseabundo (SLN) de este tipo, que agrupan principalmente a familiares o a allegados empresariales. Las más de 3.300 SICAV mueven en España patrimonios que alcanzan en total los 35.000 millones de euros en números redondos. Estos atractivos activos que torean a Hacienda son refugios seguros de riquezas (RSR) que benefician a los que más tienen. Las SICAV han batido todos los récords el pasado año. A ellos nos les exigen sacrificios. Esas familias bien vinculadas a la banca y a las grandes corporaciones no tienen por qué pagar la crisis. Esas opulentas sociedades son intocables, incorregibles e intangibles (3i). Montoro les ha dado de comer estos años y han engordado más de la cuenta. Nadie les puede osar importunar. Las SICAV son herramientas de conservación de la riqueza más obscena (HCRO). La verdad es que dan un poco de (ASCO).

Reyes y reinas de pacotilla

La carta la escribí, lo juro. Lo recuerdo muy bien porque ya no lo hago habitualmente; solo mando correos electrónicos y mensajes de móvil. Además la entregué en mano, nada de buzones impersonales cada vez más escasos. El paje real se descojonó de la risa al verme sin ningún niño asido a mi mano.

En la carta no pedía un Scalextric, solo quería que me dejaran unas líneas rojas para sentarme a negociar con unos familiares intransigentes. Como creía que me había portado bien también les solicitaba un referéndum de autodeterminación conyugal de bolsillo para poder lucir mi identidad en plenitud. No pedía una play, solo la derogación por parte de los Reyes Magos de la legislación laboral antes de caer en las garras de un despido atroz. En la carta también pedía mi desconexión con la parte de mi entorno más ingrato. Ellos pedían la unidad del grupo pero yo era consciente de que unos cuantos tipos desagradables me obligaban a dejar la peña de amigos para siempre. A los Magos de Oriente tampoco les pedía en la carta un chándal del Barça. Les demandaba el inicio de un proceso para poder pactar con los míos no ir el próximo verano a la playa de siempre. Estaba harto del calor, del ruido y del olor a pollo asado.

Melchor, Gaspar y Baltasar y sus homólogas mujeres han pasado olímpicamente de mí. Me han traído un perfume de marca francesa, una corbata de segunda mano que había sobrado de la campaña electoral y un cinturón para apretármelo aún más. No les perdonaré jamás la jugarreta.

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PEDRO EL KOKO PARRILLA

El Koko Parrilla

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