Artsenal, Humor Gráfico, Juanma Velasco, Número 43, Opinión
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Serpientes en el plató

Por Juanma Velasco / Ilustración: Artsenal

Juanma Velasco

Juanma Velasco

Nuevas profesiones emergen a medida que la estupidez humana gana enteros en el mercado bursátil de este progreso decadente que cada día sigue validando el aforismo de Einstein sobre la infinitud de aquélla.

Leo, con asombro, en alguna de las múltiples esquinas de lo idiota de Facebook, a propósito de la pregunta que trata de determinar quién gano el debate a nueve que auspiciaba la cancerígena 1 de TVE y del que no quise tomar siquiera una cucharada, que Podemos quedó el cuarto, afirma y reafirma una voz amiga de amigo. Otra le replica que no, que quedó el primero. Y así, los intervinientes se enzarzan en una asignación de puestos a los participantes que sonroja más allá del beneficio de la duda.

Atenazados por la televisión, la gran protagonista de la campaña a pesar de la resiliencia de las redes sociales, y al abrigo de opiniones de hepertólogos del análisis político (esa nueva profesión a la que aludía en mi párrafo de entrada), que se decantan por uno u otro candidato en función de qué silo les abre el comedero, el personal se lanza a opinar como si tuviera criterio propio, como si fuera fruto de lecturas, de vivencias, de viajar más allá de la playa y el bus turístico, de contrastar, de buscar fuentes no oficiales, de bucear en nichos poco visitados.

Pero cuando leo (o escucho) que Podemos quedó cuarto (cito a Podemos como hubiera podido citar a UPyD) me reafirmo en que del mismo modo que biológicamente somos agua en un 70 %, en lo que concierne a criterio somos, en más de ese 70 %, televisión, imitación de opiniones televisivas, muñecos hipnotizados por el mantra anglosajón de que reputation is repetition.

La concurrencia de cuatro especies de candidatos a las próximas legislativas, cada cual con un veneno de características singulares, trae de cabeza a los aludidos herpetólogos que, acostumbrados tradicionalmente a fabricar sólo antídotos para dos, andan un poco extraviados con las interacciones de unos venenos con otros, de manera que van modificando la composición de esos antídotos para hacer frente a aquel que, momentáneamente, y en virtud de la mordedura de cada una de las especies, causa más estragos entre una población anestesiada y le produce convulsiones no registradas en otros episodios electorales anteriores.

De entre los cuatro ofidios que concurren a las inminentes legislativas con unas expectativas de ocupar el terrario de la Carrera de San Jerónimo, hay uno que destaca sobremanera sobre los tres restantes. La lengua de Rajoy, docta en convivir protegida por una dentadura ennegrecida por la caries el descuido, por su dontancredismo dental, evidencia clara de su inmovilismo también para con su persona, es la que más desarrollado tiene el sentido de la prospección ambiental. Cuando esa lengua decimonónica detecta el peligro del cuerpo a cuerpo, se refugia en su propia cobardía, argumenta que a él eso de picar con tanto público le atrofia el veneno y prefiere enviar a individuos más jóvenes para que se batan las escamas mientras él permanece a salvo en alguna madriguera a salvo de águilas culebreras.

Sirva esta alegoría de las serpientes para escenificar el escenario de escaparatismo político al que se ven sometidos los cuatro candidatos que estos días entresacan de su magín propuestas más propias de los vendedores de zocos que de políticos occidentales de un país que aspira, o lo aspiro yo, a dejar de parecerse a sí mismo en lo político. Y en lo económico, y en lo social, y en lo científico, y en lo cultural, y en lo… sigo anhelando yo después de quedarme sin aliento por la enumeración.

Si parafrasear al circo no fuera un menoscabo para esta profesión, lo haría para ejemplificar lo que nos desgasta esta campaña demente, hiperbólica e insoportablente mediatizada por unas televisiones bananeras que se arrogan el hecho de entrar en la historia a cada pregunta que formula alguno de sus periodista insignia. Sin duda la Historia tiene uno de los coños más dilatados de todas las ciencias porque le cabe todo y cualquiera. Acompleja el escuchar a diario la mucha historia que se va haciendo y no formar parte de ella.

Como dijo no voy a consultar quién, vota a quien menos te prometa porque será el que menos te defraude. No, no, UPyD no cuenta.

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