Artsenal, Editoriales, Humor Gráfico, Número 42, Número 43
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Editorial: Ganó Pablo

Ilustración: Artsenal. Martes, 9 de diciembre de 2015

Deportes

  Editorial

El debate electoral más importante de los últimos años en España ha terminado con una victoria más que clara de Pablo Iglesias. La mayoría de los analistas políticos de las tertulias televisivas y radiofónicas coincidían anoche en que Iglesias se mostró como un líder sólido y con carisma que supo poner contra las cuerdas a sus tres contrincantes, sobre todo a la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, a la que enmendó la plana cuando puso sobre la mesa el tema de la corrupción. También se mostró más fuerte en el debate que el candidato socialista, Pedro Sánchez, demasiado conservador y autosuficiente, y más contundente que el de Ciudadanos, Albert Rivera, algo encorsetado, ya que ambos fueron a remolque del líder de Podemos a medida que se iban sucediendo los asuntos propuestos por los moderadores Ana Pastor y Vicente Vallés, quienes por cierto estuvieron perfectos en el papel de árbitros de la contienda. Quedó acreditado que Iglesias se mueve como pez en el agua en la televisión, el medio que le vio nacer, el que le ha dado las tablas políticas, y desde el primer momento se percibió claramente que jugaba en casa. Iglesias es un animal televisivo y fue demoledor el momento en que, sacando una chuleta de papel para no perderse, empezó a enumerar, uno por uno, los múltiples casos de corrupción en los que se ha visto implicado el Partido Popular en los últimos años de legislatura. “La sede de su partido ha sido registrada durante once horas por la Policía, señora Santamaría”, le dijo a la vicepresidenta mirándola directamente a los ojos, una afirmación ante la que la lugarteniente de Mariano Rajoy no pudo hacer otra cosa que tragar saliva y guardar silencio. Ese silencio, según los analistas, fue el momento más elocuente del debate, ya que supuso la claudicación de todo un Gobierno ante su deplorable gestión y encubrimiento de la corrupción. Como demoledor fue también el último momento de Iglesias, el minuto de oro, el del alegato final, cuando se dirigió a los espectadores mirando a cámara y les pidió que no olvidaran los duros recortes de los últimos años, para terminar, emocionado, tocándose el corazón con un puño. “Solo quiero pedirles que no olviden las tarjetas black, la Púnica, los desahucios, la Gürtel, el Luis sé fuerte, los ERES de Andalucía, la estafa de las preferentes, las colas en la sanidad, los recortes en educación y la reforma laboral. La segunda cosa que les voy a pedir es que sonrían al 15M, a las plazas, a los vecinos que paraban los desahucios, a Ada Colau, a los autónomos y pequeños empresarios, a los que se levantan a las seis de la mañana para trabajar y a los que no tienen dónde ir a trabajar. Que sonrían a las madres que trabajan veinticinco horas y a los abuelos que se parten la espalda para estirar la pensión. Sonrían, sonrían, que sí se puede”. Fue el triunfo de la naturalidad de un líder que no tenía nada que perder frente a otros tres que se mostraron demasiado defensivos, amarrateguis, por utilizar un símil futbolístico. Ganó el candidato que fue al ataque desde el principio, con fuerza en la retórica y confianza en su discurso, sin miedo a perder porque lo tenía todo perdido de antemano, ya que antes del debate las encuestas daban a la formación morada como cuarta fuerza en intención de voto. Después de la velada a cuatro bandas de anoche, Podemos subirá sin duda en las encuestas, a pocos días de entrar en la recta final de la campaña, como ya reconocían en privado algunos líderes del PP, quienes asumían con la boca pequeña que el rival número uno a partir de ahora será Iglesias.

Fue un debate histórico en el que Soraya Sáenz de Santamaría no lo pasó bien. Tuvo que hacer de tripas corazón para sustituir al presidente Rajoy y al final terminó haciendo las veces de marioneta teledirigida con mando a distancia por su ventrílocuo, ya que en realidad no era ella quien hablaba, sino su jefe, que desde su escondite de Doñana veía tranquilamente por la televisión cómo su vicepresidenta daba la cara por él. No ha sido acertada la decisión de Rajoy de ausentarse del debate a cuatro. Su miedo a que los demás candidatos le afearan la conducta, pasividad y tolerancia de su partido frente a la corrupción ha paralizado al presidente, que decidió no ir al plató y meter la cabeza debajo del ala en un error grave que puede costarle caro en las urnas el 20D. Callar es otorgar, ocultarse es reconocer la culpabilidad y enviar a un subalterno a explicarse por él a un debate histórico de tanta trascendencia es un acto de cobardía política que será sin duda penalizado por buena parte de un electorado que a estas horas ya está pensándose seriamente la posibilidad de votar a Albert Rivera, un aspirante que, pese a todo, anoche se mostró algo más hermético y nervioso de lo habitual. Fue como si el líder de Ciudadanos hubiera perdido frescura bajo los focos de un debate que le superó en todo momento, salvo ese instante en que, en un golpe maestro, se soltó el pelo y sacó la portada del diario El Mundo que implica directamente a Mariano Rajoy en el cobro de comisiones ilegales, tal como ha denunciado el tesorero del PP Luis Bárcenas.

De Pedro Sánchez no podemos decir más que no estuvo a la altura de lo que un partido de la historia y la trayectoria del PSOE exigen en un momento tan complicado como éste. Se mostró tibio en las críticas al Gobierno, habló a destiempo y rezumó cierto aire de autosuficiencia y superioridad que no tiene justificación alguna, ya que aún no es presidente del Gobierno y al paso que va quizá no lo sea nunca. Su percha de galán, su sonrisa de guapo Profidén y su impecable vestuario no sirvieron para tapar sus debilidades oratorias y su falta de chispa y reflejos. Mucho tendrá que trabajar el gabinete de asesores del PSOE si quiere remontar el vuelo del líder tras un debate que los socialistas han perdido sin ningún paliativo. Sánchez fue el peor de los cuatro ponentes y una nueva decepción para los militantes socialistas, muchos de los cuales suspiran ahora por Susana Díaz, a la que ven como una líder ideal para llevar las riendas de la Secretaría General y una candidata más fiable que Sánchez. Mucho tendrán que cambiar los vientos de campaña para que el PSOE le gane las elecciones al PP. Mucho tendrán que cambiar las tornas para que Sánchez se gane la confianza de la mayoría de los votantes socialistas y les convenza de que no deben dejarse llevar por los cantos de sirena de Pablo Iglesias. Podemos amenaza con arañar votos por la izquierda al PSOE como Ciudadanos amenaza con recortarle terreno al PP por el centro. Los dos partidos emergentes salieron reforzados de la apasionante cita televisiva de anoche, mientras que los dos partidos tradicionales no pudieron más que salvar los muebles en el mejor de los casos. Todo ello en un escenario elegante y neutral, democrático y aséptico, el que puso Atresmedia para la ocasión. No hubo zancadillas sucias, ni insultos, ni descalificaciones entre los contrincantes. Todo se llevó con cierto fair play, salvo momentos puntuales (cuando apareció el asunto de la corrupción) que dieron para algo de navajeo, pero sin llegar la sangre al río. “Si alguien me hubiera dicho hace diez años que un debate político de este tipo iba a triunfar en la televisión, con un seguimiento de millones de espectadores, le hubiera dicho que estaba loco”, dijo un sorprendido Xavier Sardá. Será que, a fin de cuentas, al ciudadano sí le interesa que le hablen de las cosas que son importantes para su vida. Y que le dejen ya de tanta basura.

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2 Kommentare

  1. Carmen Fernández dicen

    El “entusiasmo” del editorial es compartido por prácticamente toda la prensa . En los resultados de las encuestas que los medios hacen a sus lectores a través de las redes sociales dan por ganador del debate a Pablo Iglesias (independiente de la ideología del medio de comunicación).
    El 49% de lectores de El Español considera que ganó el líder de Podemos, seguido por Albert Rivera con un 32%, a continuación Sáenz de Santamaría con un 15% y en último lugar Pedro Sánchez con un 4%.
    Para el diario El Economista: 41% P. Iglesias, 26% Rivera, 23% Pedro Sánchez y 10% Santamaría.
    Los lectores de CTXT dan un 80% de votos a Pablo Iglesias.
    Para los lectores de El Mundo gana Pablo Iglesias con un 40% segudo de Soraya Sáenz de Santamaría con un 30%
    Lo mismo El Periódico, El Diario.es, ABC, El País… no sigo por no aburrir pero puede consultar los datos en http://www.elperiodico.com/es/noticias/politica/ganador-debate-candidatos-antena3-sexta-atresmedia-pablo-iglesias-4734414 o cualquier otra página, o directamente en twitter: https://twitter.com/search?q=quien%20gano%20el%20debate&src=typd
    Incluso se desvela en la Ser que en el Partido Popular reconocen en petit comité que el debate lo ganó Iglesias. http://cadenaser.com/ser/2015/12/08/politica/1449561195_538052.html
    La valoración que se hace en el editorial no está hecha con el corazón, sino reflejando un (por una vez) unánime sentir general.
    Por cierto que el análisis se refiere exclusivamente a la participación televisva en el debate, no a los resultados electorales ni a los programas políticos.

    Un saludo

  2. Veo que el editorialista se entusiasma en exceso con el discurso de Pablo Iglesias. Me parece que ha analizado más con el corazón que con la cabeza. Los planteamientos del líder de Podemos son atractivos, desde luego, pero la realidad probablemente sea otra (Zapatero ya lo sufrió en sus carnes). Por otra parte, creo que Soraya se merece un respeto. Es vicepresidenta y ciudadana de este país; de ahí a súbdita, marioneta y teledirigida hay un trecho. A Albert Rivera y a Pedro Sánchez les falta empuje, desde luego. El primero le comerá terreno al PSOE por la izquierda y al PP por la derecha. Logrará un buen resultado. El PSOE será el más perjudicado: congreso a la vista. Y, ¿qué pasa con Izquierda Unida? Tiene representación parlamentaria y su líder no ha sido invitado. Grave fallo. Por lo que respecta a Rajoy, le entiendo. ¿Cómo vas a aceptar una invitación en la que te van a poner la cara como unos zorros? La democracia se merecía a Rajoy y a Garzón en el debate. Fallos por el Gobierno y por la tele.
    Buen trabajo.

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