Artsenal, Humor Gráfico, Número 41, Opinión, Xavier Latorre
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Si yo fuera catalán

Por Xavier Latorre / Ilustración: Artsenal

Xavier Latorre

Xavier Latorre

A mí me gustaría ser catalán para poder votar más veces por año que el resto de mortales hispanos, y para poder optar por más formaciones políticas que en otras partes. No me importaría ser catalán para poder tener un idioma más instalado en mi sesera de fábrica y poder declararme a una mujer y nombrar a los animales y a los árboles de dos maneras distintas; además me entendería la mar de bien con los nativos de Baleares y con los valencianos no renegados. Si fuera catalán leería a Jaume Cabré en su lengua materna y esperaría cada año a que le dieran el Nobel de Literatura que merece. Si fuera catalán no tendría que hacer de turista en Barcelona porque la conocería de sobras. Si fuera catalán intercambiaría embutidos de Olot con amigos de Guijuelo o de Trevélez.

Si en vez de ser de donde soy fuera de Cataluña tendría un montón de amigos independentistas y el tema soberanista ocuparía más horas de charla que el fútbol o la boda de un torero. Si en mi DNI pusiera que soy de allí jugaría con mis hijos a montar referéndums por si la cosa de la independencia se alarga. A mis críos les enseñaría que el derecho a decidir qué galletas compramos, a qué pueblo vamos de excursión y qué película nos tragamos el sábado es una prerrogativa a la que no hay que renunciar. Si fuera catalán tendría un cajón lleno de señeras para ir a las Diadas, a los partidos de la Champions o para colgarla en el balcón. Si fuera catalán celebraría los cumpleaños con cava del Penedés y pondría una figurita en el belén de Navidad que representaría a un tipo en miniatura cagando en unos matorrales de mentiras.

Si yo fuera catalán estaría harto de las maniobras para volver a adulterar unas elecciones y de que volvieran a utilizar a mi pueblo como arma de distracción masiva para evitar que la gente vote en conciencia en las urnas la derogación de medidas infames como la ley Mordaza, la reforma electoral o la Lomce. Para ello deberíamos cargarnos, en las urnas, al gobierno que las ha engendrado. Lo que ocurre es que Mas y Rajoy quieren prorrogar mandatos a base de encontronazos simulados y muy bien calculados. Es como cuando Pujol acunó a Aznar, pero en plan bestia. Los delfines de aquellos dos monstruos de la política, monstruos de monstruos, claro está, hacen lo mismo: se apuntalan el uno al otro, pero a distancia, con cara agria y declaraciones solemnes hostiles por si alguna cita tiene éxito en el mercado de las frases célebres y se perpetúa en la Wikipedia o en algún libro de historia. Son apariencias que ocupan todo el telediario y que diluyen todo que ocurre a nuestro alrededor. El voto de diciembre será casi exclusivamente en clave catalana. Les interesa, y mucho.

¿Qué hace una empresa vinculada a Florentino Pérez, el presidente del Real Madrid, pagando mordidas a los independentistas catalanes? ¿Cuántos años hubiera seguido Mas en el poder o su partido al frente de la Generalitat después de los primeros recortes si no hubiera avivado el sentimiento separatista? ¿Por qué no nos dijeron antes lo repugnante que era el señor Pujol y se lo callaron demasiado tiempo? Mientras íbamos a comprar tabaco o azúcar a Andorra, algunos allegados de Pujol, familiares y políticos de su cuerda, traficaban allí con el dinero de la extorsión. Cuando nos hemos cansado de preguntar, nos vuelven a soltar nuevas mentiras para que nos surjan nuevos interrogantes. El juego del soberanismo.

Ayer un recién despedido no me habló de sus raquíticos 20 días por año trabajado que ha costado ponerlos de patitas en la calle, me soltó un abanico de medidas para atizar fuerte a esos catalanes que mira lo que se han creído. Había sido abducido. Se había convertido en un predicador de la unidad de España. Yo les suspendía la autonomía, España, decía agitado y con un cabreo mayúsculo, sin Cataluña no pintararemos nada, Europa no lo va a consentir, bla, bla, bla,… El resto de problemas, incluida su incorporación al ejército de parados españoles, lo tenía aparcado hasta el 20-D.

Si yo fuera catalán…

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Artsenal

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