Editoriales, Humor Gráfico, Igepzio, Lombilla, Número 41
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Editorial: París vive su 11-S

Ilustraciones: Igepzio. Sábado, 14 de noviembre de 2015

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   Editorial

París vivió anoche la peor pesadilla de su historia reciente. Una cadena de atentados, muy probablemente de origen yihadista, sacudió desde primera hora de la noche hasta siete puntos del centro de la ciudad, causando el pánico y el caos en toda la urbe. Fue un terremoto de sangre y barbarie sin ninguna explicación racional. El primer ataque se produjo en las terrazas de los bares del distrito 10. Un solo hombre armado con un fusil la emprendió a tiros contra los clientes de los locales, causando un número de víctimas aún por determinar. Casi simultáneamente, en las proximidades del estadio de fútbol Saint Denis, donde las selecciones de Francia y Alemania disputaban un partido de fútbol, varios terroristas atacaban a los asistentes al encuentro y la Policía se vio obligada a cerrar el estadio ante la imposibilidad de evacuar a las miles de personas que se encontraban en su interior. Pero sin duda, lo peor estaba aún por llegar. Otro comando de terroristas armados con explosivos y fusiles de asalto penetró en la conocida sala de conciertos Bataclan y tomó como rehenes a cientos de personas para terminar disparando a bocajarro contra ellas. Se estima que más de cien personas fueron cruelmente asesinadas aunque con toda seguridad la cifra de muertos aumentará a lo largo del día de hoy. La Policía gala no pudo hacer otra cosa que irrumpir en el local para tratar de detener a los terroristas, algunos de los cuales se inmolaron haciendo detonar las cargas explosivas que llevaban adosadas a su cuerpo. A última hora de la noche, París era una ciudad fantasma dominada por el terror y el caos y solo se escuchaban las sirenas de las ambulancias y de los coches patrulla. La Torre Eiffel, símbolo de la ciudad de la luz, apagó las luces de su alumbrado y quedó tristemente a oscuras, mientras que todo el país quedó blindado por tierra, mar y aire con el cierre total de sus fronteras. Mil quinientos militares se movilizaban para colaborar con la Gendarmería en la operación jaula contra los activistas, cuyas identidades se desconocían en el momento de redactar esta información, mientras que el Ayuntamiento de París lanzaba un mensaje a todos los parisinos para que se quedaran en sus casas y no salieran a la calle. A falta de un balance definitivo, el número de víctimas mortales podía ascender a más de 140 personas mientras que los heridos graves se cuentan por decenas. Desde la Segunda Guerra Mundial, París no había vivido un horror semejante. El presidente François Hollande, que asistía al partido entre Francia y Alemania, fue evacuado del estadio nada más conocerse que Francia estaba siendo atacada y se puso al frente de un gabinete de crisis. Hollande se dirigió a los franceses por televisión mientras los atentados terroristas seguían produciéndose por toda la ciudad. Agunos testigos aseguraron a Televisión Española que los yihadistas seguían sueltos por París, enloquecidos en su espiral de locura, disparando contra todas las personas que se cruzaban con ellos. “Hay muchos muertos, hay muchos heridos, es un horror“, decía el perplejo presidente.

Fue un viernes 13 negro que pasará a la historia de Francia, una carnicería solo comparable al 11-S de Nueva York o al 11-M en Madrid. El Gobierno español se puso desde primera hora de la noche de lado de los franceses y mostró toda su solidaridad con las víctimas de los atentados y los familiares. El ministro del Interior,  Jorge Fernández Díaz, aseguró a la Cadena Ser que las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado podrían elevar hoy mismo el nivel de alerta máxima antiterrorista y lanzó un mensaje de tranquilidad a los españoles. “La Policía y los servicios de inteligencia trabajan para garantizar la seguridad de todas las personas pero lamentablemente no se puede garantizar la seguridad total, como se ha demostrado esta noche en Francia, una de las democracias más potentes en materia antiterrorista de todo el mundo”. La ONU y la OTAN emitieron sendos comunicados en los que aseguraban que los terroristas no lograrán nada en su descabellada orgía de sangre y horror.

Estamos ante la peor oleada de atentados terroristas de la historia de Francia. Apenas un año después de los ataques contra la revista Charlie Hebdo, cuando un grupo de encapuchados irrumpió en la redacción y mató a once periodistas y dibujantes, Francia ha vivido en permanente estado de alerta, pero este refuerzo en las medidas de seguridad no ha servido para evitar el horror que se vivió anoche en la capital gala. La lucha contra el terrorismo no se ganará solo reforzando a la Policía y al Ejército, ni levantando vallas ni muros de contención en las fronteras para evitar que sigan entrando inmigrantes y refugiados. Europa debe reaccionar de una vez por todas ante la barbarie yihadista, primero convocando una cumbre mundial de urgencia en la que todos los países del mundo civilizado, no solo los de la UE, adopten medidas de excepción para hacer frente al desafío que se cierne sobre la humanidad y que pretende aniquilar todo vestigio de libertad y democracia. Urge una política exterior y de defensa europea auténticamente común, no como sucede hasta ahora, cuando cada estado va por su cuenta en este terreno. Solo así, desde la razón y los valores humanistas, desde la unidad en las convicciones democráticas, desde una política común y una colaboración total y sin fisuras entre los socios europeos y los demás países del mundo en la lucha antiterrorista, conseguiremos vencer a este nuevo fascismo religioso que amenaza la convivencia entre los pueblos en nuestro planeta. Cualquier medida que no sea trabajar en coordinación y unidad no hace sino dar más oxígeno a una secta de descerebrados que cada día irá incrementando el número de atentados y su nivel de crueldad contra la población civil. Paralelamente, se hace necesaria una política exterior solidaria, tanto económica como militar, que ayude a los estados fallidos y a los países en vías de desarrollo no solo a salir de la pobreza, el subdesarrollo, el analfabetismo y el atavismo medieval en que se hallan sumidos, sino a luchar contra los fanáticos islamistas que pretenden imponer un califato mundial tiránico y absurdo. El mejor arma contra Al Qaeda, Estado Islámico, EI, ISIS, DAESH, o como demonios quiera que se llame esta sinrazón religiosa que se cierne sobre nosotros como un cáncer destructivo, es llevar educación, ayuda económica y democracia a aquellos países donde los fanáticos quieren imponer su ley a fuerza de sangre y fuego. Durante demasiado tiempo, la comunidad internacional ha abandonado a su suerte a países como Afganistán, Irak, Siria, Sudán, Somalia y otros muchos, y ese terreno baldío lo han ocupado los fanáticos de las chilabas negras con su doctrina de incultura, muerte y odio hacia Occidente. Pues es momento de que Occidente deje de mirar hacia otro lado y recupere el territorio perdido, potenciando una cooperación internacional honesta, solidaria y sincera que deje a un lado intereses geopolíticos y militares, en estas regiones del planeta que hemos abandonado a merced de las hienas.

El mundo contiene la respiración ante una serie de atentados cometidos por gente (más bien habría que calificarlos de bestias sanguinarias) que no muestran ni un solo rasgo de humanidad. Unos ataques que vienen a confirmar una cosa que ya sabíamos: que desde el 11-S vivimos en un nuevo orden mundial, un estado de guerra permanente, una guerra en la que no hay campos de batalla, ni trincheras, ni Ejércitos tradicionales, una guerra en la que los fanáticos son personas aparentemente normales que conviven entre nosotros, que van al trabajo con nosotros, que se relacionan con nosotros cada día. Hasta que un buen día deciden empuñar las armas dispuestos a matar por Alá y a golpearnos, sin piedad, en el mismo corazón de Europa.

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Igepzio

Igepzio

1 Kommentare

  1. parvez dicen

    Enhorabuena por el editorial. lo considero muy acertado y ecuánime.

    Confieso que me ha sorprendido favorablemente. Acostumbrado como estoy a leer sandeces en este mismo portal

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