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Bermúdez de Castro: “El antecessor podría ser el ancestro común entre los neandertales y nosotros”

Por José Antequera. Viernes, 13 de noviembre de 2015

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 Entrevista

Desde su descubrimiento en 1976, el yacimiento de Atapuerca en Burgos se ha convertido en el gran santuario de la evolución humana en nuestro país y uno de los más importantes del mundo. Bajo el subsuelo de la Sima de los Huesos, la Sima del Elefante y la Gran Dolina se han hallado miles de restos humanos fósiles, algunos con una antigüedad próxima al millón de años y en unas condiciones de conservación casi perfectas para el estudio paleontológico. Esqueletos completos, cráneos, dientes, mandíbulas y piezas anatómicas de todo tipo, así como numerosos restos fósiles de animales y plantas que son de gran utilidad a la hora de determinar el contexto y la datación, han sido desenterrados durante cuatro décadas de excavaciones minuciosas y complejas. El principal descubrimiento, la joya de la corona de Atapuerca, es el Homo antecessor, un homínido que si hoy caminara por la calle, como un humano más, no nos resultaría un ser demasiado extraño. Su complexión recia y elevada estatura (podía medir más de un metro setenta y seis) su rostro moderno y su no escasa inteligencia le permitirían mezclarse entre nosotros, sin llamar mucho la atención ni levantar sospechas, en el metro o en cualquier centro comercial. José María Bermúdez de Castro (Madrid, 1952) es uno de los tres codirectores del yacimiento, junto a Juan Luis Arsuaga y Eudald Carbonell, la tríada mítica de la ciencia evolutiva española. Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica en 1997, Bermúdez de Castro cree que en los próximos cinco años los arqueólogos que trabajan en el yacimiento de la Gran Dolina sacarán a la luz al menos “un millar de huesos más”, una cantidad de restos fósiles de la que sin duda saldrán nuevos y sorprendentes descubrimientos sobre la evolución humana. “En este momento Homo antecessor podría ser un buen candidato o una buena candidata como especie a ser el ancestro común de los neandertales y las poblaciones modernas. Eso ya no lo estamos diciendo nosotros, lo están diciendo otros colegas de gran prestigio de todo el mundo”, asegura. Hoy Atapuerca no solo es una hermosa odisea científica que demuestra lo mucho que ha avanzado la paleoantropología en nuestro país en los últimos años, sino un pozo de grandes secretos que nos va descubriendo, poco a poco, cómo éramos hace un millón de años, cuando decidimos romper el yugo de la naturaleza y dominar la Tierra.  Hoy Revista Gurb desciende a los orígenes más remotos de la vida, a los albores de la humanidad.

La aventura de Atapuerca comenzó allá por 1976, cuando un ingeniero de Minas que estudiaba los osos halló la Sima de los Huesos. Fue casi por casualidad…

Las cuevas ya se conocían desde hacía mucho tiempo, incluso se habían encontrado algunas piezas, pero todo eso sucedía cuando, aunque había paleontólogos preparados y formados, no tenían equipos, no contaban con medios, no había una ciencia organizada. Mientras en otros países ya se estaba trabajando en este terreno, aquí en España no teníamos una cultura de la ciencia y desgraciadamente nos habíamos quedado muy atrás. Efectivamente fue en 1976 cuando Trinidad de Torres, un ingeniero que estaba haciendo su tesis doctoral sobre la evolución de los osos en la Península Ibérica, dirigido por Emiliano Aguirre, se encontró un cráneo de oso en el Museo Paleontológico de Sabadell y entonces preguntó de dónde provenía aquello. Le dijeron que de aquí, de la Sierra de Atapuerca. Él no tenía ni idea. Pero en aquella época el patrimonio no estaba defendido como está en la actualidad, ahora mismo todas las comunidades autónomas tienen su patrimonio transferido y hay unas leyes de protección. Pero entonces no las había y cualquiera podía ir al campo, hacer un agujero y sacar un hueso. Así de sencillo. Entonces, el Museo de Sabadell enriquecía sus colecciones a base de irse por toda España, hacía agujeros, sacaba fósiles buenos, interesantes, y los exponía en las vitrinas. Este hombre se encontró un cráneo de oso en el museo que debía proceder seguramente de la Gran Dolina y se vino a Burgos. Ahí empezó todo. Junto con los restos de osos que había en la Sima de los Huesos, que eran millares, se encontró con unos restos humanos. Y ése fue el origen del proyecto.

¿Cuáles han sido a su juicio los tres hallazgos más importantes que han salido de las excavaciones?

De Atapuerca tenemos tres cosas importantes: una de ellas es el hallazgo de tres cráneos bastante completos en la Sima de los Huesos, después de aparecer las mandíbulas de Trinidad de Torres. Esto ocurrió en 1992. Fue cuando se terminó de limpiar la Sima de los Huesos de toda la cantidad de fragmentos rotos y demás que se habían acumulado durante cien años. La gente bajaba allí, cogía un canino de oso, se lo llevaba a su casa, luego se le estropeaba, claro, porque no lo tenía consolidado, y era como el trofeo que conseguía una persona de Burgos o de cualquier otro sitio cercano a la ciudad en prueba de su valentía. Porque bajar allí, a la Sima de los Huesos, atado a una cuerda, era de locos pero se consideraba de valientes. Bueno pues bajaban con una piqueta, picaban allí dentro, y todo ese estropicio lo estuvimos limpiando durante años. Cuando en 1992 ya lo limpiamos todo de sedimentos machacados, fue cuando aparecieron los primeros cráneos en la Sima de los Huesos y nos dimos cuenta de que el yacimiento era mucho más importante de lo que parecía, que ya lo era, lo que pasa es que claro, los huesos rotos y fragmentados con un contexto muy fastidiado y sin una datación fiable, era un yacimiento muy reconocido pero no suficientemente valorado. Ésa fue una de las claves de Atapuerca: el año 1992. El segundo hito es cuando aparece el Homo antecessor en 1994. Fueron los primeros fósiles humanos hallados fuera de la Sima de los Huesos y que además rompen con un paradigma que se había establecido en Europa, según el cual la primera humanidad europea tenía medio millón de años. Pues bien, ahora sabemos que aquellos primeros fósiles que encontramos nosotros tenían 850.000 años aproximadamente. Y el tercer gran momento es el hallazgo en 2007 de una mandíbula humana en el yacimiento de la Sima del Elefante con una antigüedad aproximada de 1,2 millones de años, que en ese momento se convirtió en el fósil más antiguo de Europa. Ya lo era el Homo antecessor pero aquí todavía íbamos más lejos. Yo creo que son tres hitos importantes en este proyecto que dura ya cuarenta años.

¿Y cuál es la aportación más destacada de Atapuerca a la paleontología española moderna, esa idea clave que pasará a la historia de la evolución humana?

Yo creo que la contribución más importante es el conjunto de yacimientos hallados en este lugar y el hecho de que en torno a este yacimiento se haya formado un equipo muy numeroso y muy competente. Eso es muy importante por lo que te decía antes, porque antes de Atapuerca en España no había equipos, había personas muy inteligentes, muy capaces que, bueno, habían hecho algún hallazgo pero nada más y luego lo publicaban en algún sitio, pero no tenía mayor transcendencia porque no había un gran equipo detrás, no había una cultura científica que apoyara esa idea. A partir de 1976 ya la democracia está instalada, empieza a pensarse que hay que hacer ciencia en serio, bien organizada en este país. La ciencia de antes tenía una tibia organización pero no como la que hay en la actualidad. Entonces se conforma un equipo que inicia Emiliano Aguirre y que continuamos después los tres responsables actuales de Atapuerca y creo que esto es quizá lo más importante. Sin equipo humano no hay nada, no existe nada. Ese equipo humano ha sido capaz de poner en valor todos los tesoros que se han encontrado en estos yacimientos. Atapuerca tiene docenas de yacimientos esparcidos no solamente en la sierra sino también en los alrededores.

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Bermúdez de Castro. Foto: Equipo de Investigadores de Atapuerca.

La Gran Dolina parece un pozo inagotable de restos humanos prehistóricos, ¿cree que queda mucho por descubrir allí abajo?

Bueno, por lo menos sabemos que el nivel seis, que se llama Trinchera Dolina 6, o TD6, tiene fósiles humanos seguramente para aburrir; eso lo sabemos porque ya hemos hecho dos sondeos en este nivel por una serie de circunstancias. El primero se hizo para saber el potencial del yacimiento y fue cuando en 1994 aparecieron esos restos humanos. Pero después hemos hecho un corte limpio en vertical de todo el yacimiento para tener una idea muy clara de toda la estratigrafía y al llegar al TD6 de nuevo hemos vuelto a encontrar fósiles humanos, y esta vez no solo en un nivel sino en dos por lo menos. Cuando lleguemos de nuevo a TD6 (y por lo que calculan los arqueólogos que están trabajando en el terreno eso va ocurrir dentro de unos cinco años, salvo que encontremos algo antes de llegar, algo muy especial) creo que hallaremos allí al menos un millar de fósiles. Eso seguro.

Eso es una barbaridad…

Una barbaridad tremenda. En la Sima de los Huesos hay cerca de 7.000, así que un millar de huesos es un hito brutal para el estudio de la evolución humana. El problema que tiene Gran Dolina es que los restos fueron canibalizados y entonces están muy fragmentados y la información aparece en un hueso, otra información en otro, no ocurre como en la Sima de los Huesos donde cayeron cuerpos enteros y uno encuentra una tibia completa, un cráneo completo, una mandíbula entera, una información tremenda. Aquí, en la Gran Dolina, está todo mucho más fragmentado, roto, y hay que hacer un puzle de información para llegar a las teorías o a los avances que quieres lograr.

Para que nos entienda el lector: descríbanos a grandes rasgos, en unas pocas líneas, cómo está ahora mismo el árbol genealógico de la evolución humana del europeo, por ejemplo…

Ahora mismo nosotros estamos trabajando en esto. Todas las filogenias que se publican (ya sabes que en la filogenia coges una especie, la unes con otra, haces una raya por aquí, por allá) son hipótesis muy variables, muy cambiantes. A mí estas filogenias no me gustan demasiado porque al final, como cambian tanto, no tienen mucho sentido. Me gusta más saber cómo ha sido la evolución humana en sus aspectos biológicos pero bueno, en cualquier caso, como en Atapuerca tenemos estas especies, pues tenemos que hacer algo al respecto y tenemos que contar cuál es nuestra opinión. Con el Homo antecessor, que en principio fue, si no rechazado, sí bastante ignorado por la comunidad científica, estábamos ante los restos más antiguos de Europa, pero en un vacío total, donde no había nada. No encajaban bien en ese árbol que todos nos construimos en la cabeza. Poco a poco el hallazgo fue cobrando importancia porque han aparecido más fósiles, ya tenemos más de 160 restos, fragmentados como decía antes, pero que tienen mucha información. Y ahora mismo los científicos más importantes del mundo empiezan a decir: bueno, aquí hay una especie que hay que pensar en considerarla, y esa especie tiene entre 840.000 y 850.000 años.  Un día los descubridores, o sea nosotros, dijimos que podía ser el ancestro común de los neandertales y las poblaciones modernas. Después rectificamos y dijimos: efectivamente es una especie que se encuentra en Europa, el origen del Homo sapiens está en África, es un poco complicado saber si es el ancestro común, sobre todo porque la Península Ibérica es el extremo más occidental de Europa. Entonces decidimos dejar ahí la especie y ver qué pasaba. Hoy lo que ocurre es que la genética está avanzando muy deprisa, esa es una clave fundamental, la paleogenética está avanzando, y pronto sabremos cómo es el ADN nuclear de los restos de la Sima de los Huesos, nos dirá bastante sobre la evolución en toda esa época y el Homo antecessor comienza a cobrar importancia por el hecho de que los genetistas empiezan a pensar que el ancestro común de los neandertales y las poblaciones modernas, que lo situaban en unos cuatrocientos mil años, quizás sea mucho más antiguo de lo que se pensaba. Y claro, ese mucho más antiguo nos lleva a la Gran Dolina. Nosotros de momento decimos: Homo antecessor está muy cerca de ese ancestro común de los neandertales y los humanos. ¿Cuánto de cerca? Pues ya la genética nos lo irá diciendo. Pero lo que sí hemos encontrado en el Homo antecessor es una cara moderna, lo cual ya se dijo en el año 1997 cuando se hizo la primera publicación, aunque muchos científicos dijeran entonces: bueno, es que se trata de un individuo joven que podría cambiar al crecer, con el paso del tiempo. Pues resulta que los científicos han demostrado que esa cara, una vez que ese adolescente hubiera crecido (o “adolescenta” si era chica) pues hubiera llegado a tener una cara igual que la nuestra. Con lo cual, por una parte, ya tenemos los rasgos modernos. Y por otro lado nos estamos encontrando una serie de características sueltas que comparte con los neandertales, aunque como digo los restos están fragmentados. Así que en este momento Homo antecessor sí que podría ser un buen candidato o una buena candidata como especie a ser el ancestro común de los neandertales y las poblaciones modernas. Y ya no lo estamos diciendo solo nosotros, lo están diciendo también otros colegas, nosotros estamos calladitos, no vaya a ser que nos crucifiquen por decir estas cosas. Son ellos los que empiezan ya a comentarlo en los corrillos científicos. Yo creo que algún día veremos alguna publicación en la que algún investigador conocido y consagrado de otro país diga lo que nosotros ya dijimos en el año 1997.

Es decir, que estaríamos ahora muy cerca de concluir que Homo antecessor es el ancestro común…

Exactamente. Yo no sé si lo es o no, o está muy cerca. Desde luego, cerca está, y ahora claro, nosotros tenemos el gran reto de en cinco años, que es la fecha que manejamos, volver a llegar al nivel TD6, volver a excavar, y entonces sí, con una superficie ya muy grande, encontrar ese millar de fósiles, que yo creo que podrán aparecer, porque el lugar es muy grande, tiene unos 80 metros cuadrados. Si en seis metros cuadrados encontramos cien restos y en doce o trece encontramos 160, en ochenta yo creo que, haciendo una simple regla de tres, un millar de fósiles sí nos podremos encontrar. Entonces es cuando saldremos de dudas tanto nosotros como nuestros colegas que están trabajando en esos temas.

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Los arqueólogos han desenterrado ya más de 7.000 huesos. Foto: Equipo de Investigadores de Atapuerca.

Si viéramos a un Homo antecessor caminando por la calle, ¿cómo podríamos distinguir que es de una especie distinta al sapiens?

Si fuera con su vestimenta natural, o sea desnudo, claro, lo íbamos a distinguir muy fácilmente. Pero bueno, si viéramos un antecessor desnudo y un humano actual desnudo, así, un poco desaliñado vamos a decir, pues tendríamos dudas. A una cierta distancia sería difícil distinguirlo porque su forma corporal sería igual a la nuestra, las mismas proporciones corporales, estatura igual a la nuestra, es una de las cosas que sí hemos podido estimar. Algunos individuos miden 1,76 metros de estatura, así que de bajitos nada; proporciones corporales igual que las nuestras, un poco más anchos, la cadera es más ancha, los hombros son más anchos, de modo que un adulto de esta especie tendría una forma muy corpulenta, igual que los neandertales, igual que todas las especies anteriores. Como encima su estatura sería elevada pues el resultado sería una persona corpulenta. Pero bueno, también personas corpulentas las hay en la actualidad, así que no sería nada de extrañar.

Entonces ¿sería complicado distinguirlos de nosotros?

Lo sería, sí. Lo único que si lo peinamos, lo lavamos, lo ponemos bien guapo, bien vestido, pues no se distinguiría prácticamente nada de nosotros. Su cabeza sería un poquito más pequeña pero también en la actualidad hay personas con la cabeza pequeña; la forma del cráneo no sería tan redondeada como la nuestra, eso sin duda, pero si le pusiéramos una gorra no se notaría nada raro. Si ya nos fijáramos atentamente, lo lleváramos a un laboratorio y los científicos se pusieran a examinarlo pues sí dirían: este hombre es diferente a nosotros. Pero esto con un análisis meticuloso. A primera vista, en el metro, en la calle, a una cierta distancia, no notaríamos nada especial en él.

¿Y qué coeficiente intelectual tenían? ¿podría llegar un antecessor a presidente de una empresa del IBEX 35 o incluso a presidente del Gobierno?

Puede que fuera un reto fuerte para él, tendría que nacer en una familia del mundo occidental y educarse, y a lo mejor podría llegar a hacer cosas interesantes, no sé si a ser Premio Nobel, yo ahí tendría mis dudas, o a presidente de una empresa, no sé si llegaría a esto, porque el cerebro es misterioso. De hecho hay un proyecto mundial en marcha sobre el estudio del cerebro humano porque es el órgano más desconocido que tenemos en el cuerpo, un maravilloso órgano del que conocemos realmente muy poco, a pesar de todo lo que se ha estudiado. Hablamos de un cerebro de algo más de mil centímetros cúbicos, un poco más pequeño que el actual, pero no es una cuestión de tamaño, es una cuestión de complejidad. Una persona actual puede tener un cerebro de 1.500 centímetros, por ejemplo, pero si no ha recibido una educación o los impulsos necesarios para que se conforme la inteligencia, pues esa persona no puede llegar a nada… Imagínate que no ha aprendido a leer o a escribir, pues difícilmente puede llegar a ser responsable de una gran empresa aunque tenga potencialidades para ello. No es una cuestión de tener un cerebro más o menos redondo o grande sino de tenerlo bien preparado y entrenado. ¿Cómo era el cerebro de Homo antecessor? No lo sabemos. Sabemos el tamaño aproximado pero no cómo funcionaba y ahí está la dificultad, todo lo que digamos es especulación.

¿Y cómo valora el descubrimiento de Homo naledi en la cueva Rising Star de Sudáfrica? ¿Volverá a revolucionar otra vez el puzle de la evolución humana?

De momento se necesitan hacer dataciones, sé que se van a hacer porque conozco a la persona que va a hacerlas. Entonces, cuando se hagan, cuando se tengan una o varias dataciones, se va a volver a reconsiderar esa especie. Ahora mismo la mayoría de los paleoantropólogos lo contemplamos con interés, con mucho interés por supuesto, como no podía ser de otra manera, pero a la espera de que haya una datación. Si no tienes una datación, la especie se queda en el limbo. ¿Con qué la asociamos? ¿qué significado tiene? No es lo mismo decir que tiene dos millones de años que decir que tiene tres, la diferencia es muy grande, estamos hablando de un millón de años. Entonces, mientras no se haga una datación es complicado porque desgraciadamente no hay contexto, no hay animales con los que podamos decir más o menos estamos por estas fechas, no hay herramientas líticas, no hay nada, y como no hay nada pues es muy difícil saberlo. La única manera posible de decir algo sobre esta especie es datando los propios fósiles, y esto es lo que se va a hacer. Yo espero que dé buenos resultados, porque entonces tendremos mucho que decir. Pero mientras tanto tendremos que estar a la expectativa. Es muy interesante, ¡claro que lo es! aunque se haya criticado mucho cómo se han sacado los restos de allí, pero a lo mejor es que no había otra manera de hacerlo, no lo sé, tampoco estamos en el terreno para saberlo.

Pero si estamos hablando de una especie de más de dos millones de años, estaríamos ante una auténticamente revolución.

Bueno, no exactamente porque entre dos y tres millones de años hay industria lítica y entonces se sabe perfectamente que puede haber género homo sin ningún problema. Por cierto, nadie puede afirmar todavía que es Homo naledi, podría ser Australopithecus naledi. Eso todavía está por ver. Se le ha bautizado como Homo naledi por parte de los autores, me parece bien, tienen el derecho de decir lo que piensan, pero también hay otros autores que hablan de Australopithecus habilis en lugar de Homo habilis. Hay diferencias de opiniones en función de cómo consideremos que tiene que ser un género…

Se está incluso hablando de que podría estar dotado de pensamiento simbólico, espiritualidad, religiosidad de alguna manera…

Bueno, eso es especular absolutamente, una especulación total y absoluta. ¿Cómo se puede decir eso? Esto es muy importante que le quede claro a todo el mundo: no se puede decir nada de eso porque no hay evidencias de ningún tipo. En los neandertales casi no las hay, aunque enterraban a sus muertos, pero tampoco podemos concluir que fueran religiosos, que tuvieran dioses, ¿cómo lo puedes decir si no estás dentro de la especie? Si no lo podemos decir de los neandertales, de los que tenemos tantos restos, ¿cómo lo vamos a decir de unos pocos huesos que se acaban de encontrar en una cueva? No podemos. Ya sabes que en la Sima de los Huesos de Atapuerca tenemos una acumulación de 7.000 fósiles que han aparecido en un contexto claro, con una datación, y además hay cadáveres completos. Aquí, en Atapuerca, la única manera de explicar ese hecho es que fueron arrojados, aunque hay otras hipótesis propuestas por otras personas. Claro, esto con una herramienta como el hacha Excalibur, que la tenemos aquí en el Museo de la Evolución Humana expuesta, pues sí puedes hipotetizar más que especular, pues a lo mejor fue depositada como una forma de honrar a los muertos. Estamos hablando de cuatrocientos mil años, que prácticamente está aquí al lado, pues a lo mejor sí tiene sentido decir que había espiritualidad. Pero si ya nos vamos a dos o tres millones de años y nos encontramos unos restos en el fondo de una cueva, donde además no sabemos cómo ha evolucionado esa cueva, porque las cuevas evolucionan también, y mucho, pues es muy difícil saberlo. Por ejemplo, en la Sima de los Huesos en este momento no sabemos cómo pudieron llegar allí los cadáveres, pero estoy convencido de que puede haber alguna otra entrada que no conocemos, y se está buscando esa puerta porque las cuevas evolucionan con mucha rapidez. Desde el punto de vista geológico las cuevas cambian constantemente, se van disolviendo, se forman cavidades, algunas se cierran, se tapan, en fin, nadie sabe exactamente por qué están allí. Es muy complicado.

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De modo que en el caso de la cueva de Sudáfrica, si han pasado dos o tres millones de años, no sabemos qué ha pasado en esa cavidad, puede haber ocurrido de todo, con lo cual nadie sabe si antes habría otras entradas, si han quedado cegadas, todo eso hay que averiguarlo y hasta que no se averigüe no se sabrá qué hacían ahí esos restos. Ciertamente es bastante complicado de explicar. Pero en mi opinión creo que se han desmovilizado de otro lugar porque no se han enterrado siquiera. Lo normal en paleontología humana o general es encontrar fósiles metidos dentro de niveles geológicos, formando parte de ese nivel, los restos son auténticas partículas sedimentarias que forman parte de ese nivel. Aquí, en este caso del Homo naledi, están sueltos los huesos, aparentemente expuestos en superficie; claro, si no están dentro de un nivel de entrada ya no tienes un contexto y te preguntas: ¿y esto de dónde ha salido? En fin, es un gran misterio y está muy bien porque así nos mantiene la imaginación excitada.

Quería preguntarle también sobre el creacionismo, que se abre paso peligrosamente. ¿Cómo explica este fenómeno, esa vuelta al pensamiento medieval tan alejado del siglo XXI?

Es una cosa bastante extraña porque si tenemos solución como especie, y con solución quiero decir si somos capaces de sobrevivir a nuestra propia cultura y tecnología, es precisamente con nuestra ciencia, aprendiendo más, sabiendo cada vez más, siendo conscientes de lo que puede suceder. Por ejemplo, somos conscientes de que el planeta se calienta e intentamos ponerle remedio. No es fácil, no se consigue. En ninguna reunión mundial se consigue que dejemos de emitir gases de efecto invernadero. Y hay mucha gente que opina que esto del cambio climático es incorrecto, cuando es una cosa que prácticamente la estamos experimentando cada día y sin embargo hay gente que lo niega de manera rotunda. Con la ciencia y la tecnología es la única forma que tenemos de llegar a decir: nos estamos equivocando, vamos a dar marcha atrás, vamos a hacer mejor las cosas, es nuestra única solución. En cambio las obviamos, hay gente que dice: no, no queremos ciencia ni tecnología, volvamos a la época medieval o a la prehistoria y vamos a pensar en el creacionismo y ya está. A mí esto me choca mucho, me extraña y me da mucha pena. La verdad es que a la mayoría de nosotros nos han educado en el dogmatismo, nos han dicho: hay unas dogmas. Da igual la religión, puede ser islámica, cristiana, budista, me da igual, todas las religiones tienen su dogmatismo, y nos han educado de esa manera, con lo cual la ciencia muchas veces la consideramos de manera dogmática y decimos: existe el eslabón perdido, y se convierte en dogma y todo el mundo cree en ello y es una cosa muy curiosa. Cuando la ciencia lo que hace siempre es dudar de ello continuamente, se hace preguntas, y se dice: esta pregunta está muy bien, pero es posible que sea una pregunta que no es la correcta y hay que cambiar de pregunta o no se puede responder esa pregunta y buscar otra, y es precisamente por esa duda por lo que la sociedad rechaza la ciencia. Por ejemplo, cuando hablamos del origen del universo muchos escépticos con la ciencia dicen: es que estáis postulando una serie de teorías o hipótesis y no podéis estar seguros de ellas. Efectivamente, nunca estaremos seguros de lo que pasó en el origen del universo y luego en el origen de la vida. Te hablo de ambas cosas porque hace poco he escrito un libro junto a otros dos autores sobre estas cuestiones. Entonces hablamos del origen del universo y de la vida de los humanos. Es un libro en el que ofrecemos dudas y dudas. Claro, la sociedad dice: no quiero dudas, yo quiero certezas. Y el problema es que la ciencia no puede dar certezas. La gente quiere la certeza de que cuando se muera sepamos qué va a pasar. Oiga, lo siento mucho pero yo con la ciencia no le puedo dar la certeza de que cuando usted se muera se va a ir a un lugar maravilloso, no lo puedo hacer. Pero es lo que queremos todos. A todos nos gustaría saber si después de morirnos vamos a tener una vida mejor. Lamentablemente la ciencia no lo puede ni decir ni garantizar, ni siquiera postular. Por eso surgen este tipo de teorías como el creacionismo. La gente prefiere dogmas y certezas y quizás por eso mucha gente vuelve a este tipo de creencias.

Quizás por pereza, por no pensar, y así nos quitamos un problema de encima ¿no?

Eso es, eso es, efectivamente, porque todo en la vida son problemas, todos tenemos muchísimos problemas cada día y lo que queremos es no tener más. No nos gustan los problemas. Cuando yo doy una charla en algún sitio algunas personas se quedan inquietas, me reprochan que no les haya resuelto todas las dudas: es que no nos has dicho si el Homo antecessor era el ancestro común o no lo era. Y tengo que decirles: no, mire, tenemos nuestras dudas, a lo mejor sí, a lo mejor no, estamos trabajando en ello, ya le diremos si es posible o no y aun así siempre seguiremos dudando. Y claro, con esas dudas la gente se va a su casa inquieta, con dudas, preocupada. Claro, si yo les digo: ya lo tenemos, esto es así y así, ya todos se van tranquilos y felices a sus casas. No sé si me estoy explicando…

Perfectamente. Alguna vez ha dicho que en Atapuerca hay trabajo para varias generaciones y que sólo hacen falta medios económicos e interés. ¿Cómo andan de medios económicos y cómo de interés político?

Pues mira, de medios económicos yo le diría que a pesar de la crisis, bien, bastante bien. Atapuerca se ha convertido en una referencia económica de esta ciudad y de esta región, de Castilla-León, de la provincia de Burgos. Atrae mucho turismo y por tanto la financiación está parece que garantizada. Da igual el color político, eso da la mismo, Atapuerca ya forma parte de la sociedad burgalesa. Es más, todo en Burgos se hace en torno a la evolución humana, ahora mismo estoy viendo la catedral desde mi despacho, que es una maravilla, pero las cosas se hacen desde la evolución. Esta ciudad ahora mismo opta a ser ciudad gastronómica y lo vamos a hacer desde la perspectiva de la evolución. Es así. Creo que está garantizada la financiación. Y en cuanto al interés, es lo que hablábamos antes, si de pronto todo el mundo se vuelve creacionista, entonces cerraremos Atapuerca y no se excavará más. Pero creo que afortunadamente esto no va a pasar. La cuestión está en que la siguiente generación que venga detrás de nosotros lo haga bien; nosotros hemos intentado hacerlo lo mejor posible, la generación de Emiliano Aguirre, nuestro mentor e impulsor de Atapuerca, hizo lo mejor que pudo con los medios que disponía, que no eran muchos, y nosotros con más medios y más personas, con un equipo muy grande pues hemos hecho más, yo lo que espero es que la siguiente generación tenga por lo menos los mismos medios en proporción y el mismo interés, y que haga más que nosotros todavía.

Fundación Atapuerca

Un momento de las excavaciones. Foto: Fundación Atapuerca.

Y la última: no solo como experto en evolución sino como ciudadano con sus convicciones, ¿cree que alguna vez sabremos cuáles son nuestros orígenes?

Es complicado, y en este libro de orígenes que te he mencionado lo digo. Nos falta el prólogo. El ser humano viene de una situación ambiental concreta, de vivir en los bosques, incluso en África cuando las condiciones climáticas permitían que todo el continente tuviera grandes y frondosas masas forestales. Nos separamos de los chimpancés y todo eso lo hicimos en el bosque, en un bosque cerrado, donde toda la materia orgánica se reciclaba a una velocidad tremenda. Entonces, por esa razón, del periodo de entre cinco y siete millones de años, prácticamente solo nos han llegado una veintena de huesos, son los fósiles que nos hablan de nuestros orígenes.

¿Solo una veintena?

Sí, sí, contados, te los puedo enumerar uno a uno. Hay un cráneo de siete millones de años, seis o siete restos de una especie que llamaron Orrorin que no se sabe si está relacionada con nosotros, algunos restos de Ardipithecus y no hay más. Y claro, con eso no podemos hacer nada. Simplemente podemos especular: sí, bueno, podemos decir que nos separamos de los chimpancés, pero claro, los chimpancés de hace siete millones de años no eran como los de ahora, han seguido su propia ruta evolutiva, su linaje, y ahora mismo son como son pero hace millones de años no eran así.

¿Y seguimos evolucionando tanto humanos como chimpancés? ¿Hacia dónde vamos? ¿Dónde podemos llegar?

Por supuesto que la evolución es constante, continúa en la actualidad. Los chimpancés lo tienen difícil porque nosotros estamos limitando su medio, espero que seamos conscientes de esto, que trabajemos en ello, para que chimpancés, orangutanes y gorilas sigan viviendo, porque tenemos que aprender mucho de ellos todavía. Y en cuanto a nosotros, nuestra evolución está de alguna manera directamente relacionada con la selección natural pero la hemos trastocado con la cultura y la tecnología y caminamos hacia algo intermedio entre una máquina y un ser humano.

¿El ciborg?

No del todo, habrá más biología que tecnología, porque claro, nos ponemos prótesis, ojos artificiales, se harán miles de cosas que modificarán genéticamente nuestro ADN, en fin, trataremos de curar enfermedades, a saber lo que podremos hacer en los próximos mil años. Todo esto va a pasar y cambiaremos. Si no nos extinguimos antes por idiotas, porque no sabemos hacerlo, pero si conseguimos pasar una cierta barrera creo que seremos algo distinto de lo que somos ahora. Habremos evolucionado pero habremos incorporado la tecnología a nuestra propia evolución.

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José Antequera

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