Artsenal, Humor Gráfico, Juanma Velasco, Número 41, Opinión
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El azote de las biografías idiotas para el consumo de idiotas

Por Juanma Velasco / Ilustración: Artsenal

Juanma Velasco

Juanma Velasco

Cultura inculta. Si hace un mes era Edurne, ahora es Bustamante quien perpetra sus memorias en un libro del que se siente muy orgulloso y bla bla bla. Cuando escucho, de pasada, estrenos como éste, me entran arcadas de impotencia, pero de la que frustra, de la que arruga la esperanza.

Qué coño nos tendrá que contar un tipo como él (su negro) a sus treinta y pocos. Sí, que sí, que me sé lo de la libertad de expresión y derivados. Además, el libraco lleva por título El sueño se hizo realidad, todo un ejercicio de originalidad ya en el título. Estableciendo un paralelismo es como si yo decidiera editar un disco y la grabaciòn en el estudio la hiciese un cantante profesional. Verbenero el festín de incultura predominante en un amplio espectro de la población. Pero Corazón Corazón le dedicará 10 minutos en prime time. Y la editorial hará caja. Sutilezas encadenadas que nos banalizan como sociedad, más todavía. No cambies nada, Mariano, nada. Estamos tan cómodos con nuestros iconos patrios…

Clan Pujol. Hay dos hechos que me inquietan democráticamente:

1.- Que ninguno de los Pujol esté en prisión preventiva. Circula el rumor de que un servicio de inteligencia catalán acopió información de demasiados para echarla a volar en un momento de angustia. ¿Será verdad?

2.- Que la democracia esté en manos de un teleñeco como Rajoy, que dependa de su criterio lo concerniente a la causa catalana. Si las decisiones dependen de un sólo sujeto, de su absolutismo ¿Sigue siendo democracia?

Selfie. Lamentarse por el giro que han tomado los tiempos en conductas sociales colectivas parece propio de nostálgicos y a pesar de que uno no sea como se percibe, sino como lo ven, no me parezco tal. Pero el que en los museos haya más gente de espaldas a los cuadros, para hacerse selfies, fotos o viceversa, que mirándolos, viene a corroborar aquello que ya estableciera Einstein sobre que la estupidez humana apunta a infinito. Cultura del yo y de lo vano, de la pobreza personal hecha monumento de culto… No dejo de preguntarme por qué el personal tiene tanto interés en publicar fotos consigo mismo una y otra vez en sus muros. Sin medida, ¿para qué? ¿Es que no conocemos suficiente al hiperfotografiado? Se agradece lo esporádico pero atufa lo crónico. Lo dicho: tiempos débiles en los que la autoestima parece necesitar, en demasiados casos, de refuerzos ajenos. ¿Serán también reflexiones de este tipo una variante escrita de los sefies?

Escoge a tu idiota. En estos tiempos de escaramuzas, cualquier gota sirve para fabricar una inundación, cualquier palabra para construir una lanza, cualquier guiño para elaborar un kamasutra. Tiempos ligeros, de reflexionar poco y de envalentonarse demasiado. Tiempos estos en los que se persigue más la capitulación arrodillada y con crucifijo del adversario que el diálogo para llegar a un acuerdo con él. Tiempos idiotas presididos por idiotas. Pero lo que es más grave, que a esos idiotas los escogemos nosotros, en demasiados casos sin que tengamos opción de escoger, con más cariño que convicción, a nuestro idiota particular. Piensa. Mal. Para acertar.

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Artsenal

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