El Koko Parrilla, Humor Gráfico, Jose Antequera, Número 41, Opinión
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Delirio y pan tumaca

Por José Antequera / Viñeta: El Koko Parrilla

José Antequera

José Antequera

Decía Tarradellas que en política se puede hacer de todo menos el ridículo. Y eso es precisamente lo que está haciendo la muchachada de Junts Pel Sí tras su declaración unilateral de independencia delirante, extraviada, surrealista. Un ridículo espantoso, un ridículo de tamaño mundial. Fue una sesión parlamentaria cargada de afectada solemnidad con muchas cortinas rojas y arcos góticos, mucha retórica perfumada de patrioterismo barato y mucha exaltación de la bandera inventada, de las gestas de Sant Jordi y de los dragones medievales. Pero en realidad, detrás de toda la parafernalia y el boato, detrás de la puesta en escena y el estribillo machacón de Els Segadors, no había más que una promesa imposible, una gran ficción, una gran opereta digna del Liceu. Allí estaban todos, en el noble Parlament, retratados como autores del ansiado e imposible españicidio: el patético Mas, un presidente sin presidencia que anda llorando por las esquinas para que le quieran y le den unos votillos de investidura; Romeva proclamando la República independiente de su casa, como en el anuncio malo de Ikea; y el ingenioso y estudiantil Baños, el de la CUP, chaleco apolillado de lana y gafitas intelectuales de profesor troskista, invocando la roja revolución, la lucha de clases, el anticapitalismo antisistema y toda la milonga marxista en la que nadie cree a estas alturas, salvo los nostálgicos de la URSS, y ni esos ya. Solo faltaban Piqué y Dani Alves paseándose por el hemiciclo con las caretas de Halloweeen y asustando al personal al grito de uh, uh, uh para darle aún más color a la narcótica velada surrealista. No olvidemos que el surrealismo es algo muy catalán desde que Dalí puso de moda la cosa, solo que Dalí no tomaba drogas, él era la droga, cómo él mismo decía, y no se chutaba, mientras que estos soberanistas van siempre ebrios de catalanismo y muy puestos de patriotismo.

Así que con tanta reunión furtiva, con tanta conspiración en la sombra, no solo han perdido la memoria de la Historia, sino también el juicio, y persisten en llevar al pueblo catalán a la desobediencia civil, que es tanto como llevarlo a la anarquía y al desastre. Pretenden que los mossos de esquadra dejen de aplicar el código penal, que los funcionarios se hagan insumisos, que los jueces apliquen el fuero medieval, que los ciudadanos dejen de pagar impuestos y pongan la pela en la hucha de la independencia. El Constitucional les ha advertido que van camino de delitos muy graves. Desobediencia, sedición, traición al Estado, cosillas sin importancia. Pero les da igual, se sienten cómodos en su victimismo milenario, mártires de la causa, héroes de la patria delirante. Mientras exista España ellos tendrán una buena razón para llorar. Ya sueñan con ser entrullados en Alcalá Meco (ellos preferían Carabanchel, que es donde iban los presos políticos y tenía más caché, pero la demolieron) y poder contar a sus nietos la batallita de que el malvado y pérfido Estado español les tenía manía. ¿Pero de qué higuera se han caído estos tíos? ¿De qué fiesta rave han salido? Alguien debería decirles que estamos en pleno siglo XXI, que la gente, hasta los más independentistas, antes que un Estado propio prefiere una nómina a final de mes para no terminar en la calle o en pobres energéticos. La gente quiere buenas escuelas, buenos hospitales, buenos servicios públicos. Trabajo y un apartamento en Marina D’Or. Todo eso que Mas, el Mas independentista que ninguno, no ha sabido o no ha querido darle a su pueblo en estos años de convulsa legislatura. Porque, no lo olvidemos nunca, el molt honorable pertenece a la elite privilegiada, a la burguesía pudiente de Canaletas, a la derecha catalana de toda la vida, esa derecha que tradicionalmente pierde el culo para llamar a la Guardia Civil cuando estalla una revuelta de obreros en la fábrica. March puso todo su dinero en las manos de Franco y Mas ha puesto todo el dinero de los catalanes en las manos del clan Pujol, para que esté a buen recaudo en el extranjero. El president ha dejado los Paísos hechos unos zorros a fuerza de recortes y latrocinios al 3 por ciento y ahora que toda la pela está ya en las cuentas ferrusolianas de Andorra, se envuelve en la estelada, más rebelde y airado que ninguno, puño en alto como un antisistema más, gritándole a los catalanes aquello de que España les roba. Eso ya no cuela, señor Mas, le ha dicho Inés Arrimadas, esa ninfa españolaza tan bella y elegante como venenosa que hace babear a sus señorías cuando enfila la pasarela camino del estrado del Parlament. Mas se ha hecho independentista de la noche a la mañana, como si le hubieran dado un batido de cornezuelo y hubiera quedado súbitamente embrujado por los cuperos de Baños, aunque en el fondo todo el mundo sabe que su enfermedad no se llama España, sino Banca Catalana. Cuentan en Barcelona que algunos conselleres en cap, señores todos ellos muy burgueses y de muy buena posición y reputación, están hasta la barretina de las locas aventuras del Rey Arturo y sus locos caballeros de los huevos cuadrados de Esquerra. Algunos barones de Convergencia ya se le han encampanado porque no están dispuestos a firmar la desobediencia y la anarquía y mucho menos un multazo del Constitucional, porque podrán ser independentistas pero no tontos y la pela es la pela. Faltaría más, ellos que son gentes de dinero y convergentes de orden de toda la vida. Hasta el Financial Times tilda ya la independencia de gran estupidez que puede terminar con la Freixenet en Rumanía y el pan tumaca en la ruina. Cataluña arde por los cuatro costados mientras los chicos de Esquerra andan todo el rato con el puño levantado y el disco rayado de que tienen un mandato del pueblo. ¿Pero qué mandato ni qué demonios? ¿Saltar al precipicio con una venda en los ojos, ése es el mandato? Un desvarío, un desquicie, un sainete vodevilesco, en eso ha quedado el ‘prusés’ catalán. Querían liquidar España en cinco minutos para irse corriendo al Camp Nou a aplaudir los goles de Leo Messi y gritar Catalonia is Not Spain pero a este paso van a terminar liquidando la propia Cataluña. Tenían mucha prisa por construir un país en un cuarto de hora, con la mitad del pueblo catalán de su parte y la otra mitad enterrada en un gulag charnego. No fotis noi.

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PEDRO EL KOKO PARRILLA

El Koko Parrilla

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