El Petardo, Humor Gráfico, Número 42, Opinión, Paco Sánchez
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Cumbre entre Jesucristo y Mahoma

Por Francisco Sánchez / Ilustración: El Petardo

Paco Sánchez

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La cosa se había puesto tan fea que un día Dios y Alá decidieron sentarse a parlamentar mientras se tomaban unos cafés y unos tés a la menta. Dios dijo que hacía ya bastante tiempo que los cristianos no mataban en su nombre y que eso le alegraba mucho. Alá reconoció que cada vez eran más los mal llamados musulmanes que segaban las vidas de otras personas invocando su grandeza y que eso le entristecía mucho. Tras varias horas de diálogo llegó la noche y como no habían conseguido encontrar una solución al problema del terrorismo decidieron concertar una cumbre entre sus principales mensajeros. Fue así como Jesucristo y Mahoma se vieron por primera vez las caras. Ambos vivían en cielos distintos pero no incompatibles.

La reunión entre Jesucristo y Mahoma se celebró en la Tierra, en un lugar llamado Esperanza. El encuentro comenzó tenso, pues ambos tenían varias cosas que reprocharse.

Jesucristo: No puedo entender que algunos de tus seguidores asesinen a sangre fría a personas inocentes en el nombre de Alá y creo que algo de culpa tendrás, pues tú mismo participaste en guerras entre Medina y La Meca, y ahí se cometieron cosas atroces, incluidas decapitaciones. No es que dieras muy buen ejemplo.

Mahoma: No estoy orgulloso de ello, pero entonces éramos unos perseguidos y teníamos que defendernos del poder dominante que quería aniquilarnos. Yo mismo sufrí varios atentados y por eso tuve que irme a Medina. Me convertí en una amenaza para los jefes de las tribus locales, pues su riqueza se basaba en la Kaaba, el recinto sagrado de los ídolos de los árabes y el punto principal religioso de La Meca. Si rechazaban a dichos ídolos, tal como yo predicaba, no habría peregrinos hacia La Meca, ni comercio, ni riqueza. Qué culpa tengo yo de que pasaran esas cosas entonces, como de que ahora los propios saudíes, nadando en los petrodólares, desprecien y abandonen a sus hermanos de religión que huyen del infierno sirio. Además, tú tampoco puedes presumir mucho de pacifismo. Con tu cruz por bandera, los tuyos han masacrado también a muchos inocentes. Y no te hagas el Ghandi, pues tú mismo cogiste el látigo para expulsar a los mercaderes del templo.

Jesucristo: Bueno, bueno, no mezcles cosas. Cuando tuve que ser enérgico con esos primitivos capitalistas, lo fui sin dudar un momento y no me arrepiento. Si otros hubieran hecho lo mismo que yo, otro gallo cantaría y no estaríamos como estamos ahora en Occidente, y también en Oriente. De lo otro que dices, no creo que yo sea el culpable de que a lo largo de la Historia se haya manipulado y tergiversado mi mensaje para matar a otros. Además, aquí hemos venido para intentar poner paz y llegar a un acuerdo. Pero tengo algunas dudas. ¿Si mi Dios y el tuyo son el mismo, por qué el islam no hace más hincapié en el amor al prójimo y en no hacer a los demás lo que no quieras para ti? ¿Por qué el Corán dista en algunas cosas tanto de la Biblia si tú mismo dices que lo que escribiste son revelaciones de nuestro arcángel Gabriel?

Mahoma: La Biblia tampoco es que sea el mayor ejemplo del amor al prójimo. O si no, ¿a qué viene ese Dios que a veces se vuelve cruel y vengador y decide quitar la vida a hombres que le llevan la contraria? Tal vez a mi mensaje le faltase un poco de amor, pero los míos fueron tiempos duros y ásperos. Aun así, todos los capítulos de mi libro, menos uno, comienzan del mismo modo: “En el nombre de Alá, el más Misericordioso, el Compasivo”. Además, cuando digo que Alá tiene 99 nombres, entre ellos se incluyen textualmente “el Sabio”, “quien da seguridad”, “la Paz”…

Jesucristo: ¿Y entonces por qué el yihadismo?

Mahoma: Te aseguro que yo no defiendo ninguna guerra santa ni el terrorismo en el nombre de Alá. La yihad es un esfuerzo espiritual interior de cada creyente por vivificar su fe y vivir de acuerdo con ella. El que diga lo contrario miente.

Jesucristo: Te creo. Veo que comenzamos a entendernos. ¿Por qué no firmamos un pacto antiterrorista?

Mahoma: No hay ningún problema. Yo lo firmo, pero lo difícil es que todos nuestros seguidores nos hagan caso. Por cierto Jesús, seguro que no has probado estos dulces de Alejandría. Toma uno.

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