Alfredo Piermattei, Humor Gráfico, Número 42, Opinión, Tonino Guitián
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La amenaza del ombligo

Por Tonino Guitián / Ilustración: Alfredo Piermattei

Tonino Guitián

Tonino Guitián

Qué pereza escribir sobre la amenaza yihadista sin empezar con esa frase de Almodóvar que dice “con lo mal que me ha tratado el mundo árabe”. Esta guerra de los mundos orwelliana me recuerda a cuando quienes trataban mal y amenazaban la estabilidad del mundo occidental eran el peligro amarillo, el peligro rojo o el lobby feroz homosexual. Las matanzas que se exhiben por internet se parecen extraordinariamente a las que se recrean en cientos de películas americanas donde se muestran a perturbados mentales sacrificando de manera cruenta a sus víctimas elegidas al azar. Ya no empiezan las guerras con el asesinato en Sarajevo del archiduque Francisco Fernando de Austria sino con el asesinato de los “podrías haber sido tú”, de los “todos somos Charlie”. Sin embargo, las víctimas seguimos siendo nosotros: bien tras el estallido de la Primera Guerra Mundial, donde fueron sacrificados millones de nosotros en las trincheras, con gas mostaza, bombardeos y bayonetazos, o ahora convertidos directamente en héroes bajo los acordes de La Marsellesa. Yo no sé si hay tantos clamores que piden venganza contra la intransigencia de los islámicos como susurros de los que saben que de islámico hay muy poco en estos crímenes. Esos personajes franceses, abandonados a su suerte, resentidos con la sociedad, son enormemente parecidos a los que los que un día se levantan en su casa de Columbine y acaban con la misma frialdad, uno a uno, con quince alumnos de la escuela secundaria.

El resultado es, sin embargo, bien diferente: mientras que en Francia se recortan los derechos civiles (los españoles sabemos que no hace falta un asesinato para conseguirlo, sólo con hacer escraches, manifestaciones ante el Congreso u opinando en las redes sociales ya te recortan) en Estados Unidos nadie aboga por eliminar el uso indiscriminado de armas, excepto un señor gordito que hace cine. Ahora bien, lo que ha conseguido este atentado ha sido que Francia bombardee Siria, cosa a la que se había negado hasta ahora. Ignoro el interés que tienen los terroristas en ser bombardeados, pero si es lo que deseaban lo han logrado. Después vienen los efectos europeos colaterales: España enviará tropas a Mali, donde no se le ha perdido nada, después de las elecciones, y tendremos un embrollo internacional del que no vamos a poder salir en veinte años. Pero serán veinte años de prosperidad, porque si algo da dinero son las armas. Las armas y la droga. Por eso el presupuesto del ministerio de Defensa ha sido el único en no ser recortado, sino ampliado. Nos tenemos que defender muchísimo porque el peligro del “Más Alá” reclama la devolución de la mezquita de Córdoba y el regreso al califato. No sabemos si también impulsarán el regreso de los hammams para que hagamos baños diarios y si la Iglesia Católica, coordinada con los muecines, se entregarán a una saludable represión sexual de los infieles. Los fieles no hay que reprimirlos porque ya hacen lo que les da la gana a escondidas y a escondidas nada molesta. Todo a escondidas, todo velado, todo como si fuera sin serlo, eso es lo que tranquiliza la conciencia de los votantes. Y ya sabemos que los votantes, cuando hay una amenaza misteriosa, sólo quieren mano firme, leyes duras y vivir en paz, aunque sea en la agonía de la normalidad, por eso tanto hincapié en llamar “extremistas” a los que salen del tiesto. Con lo mal que nos ha tratado el mundo del centro; pero ¿qué es el centro sino todos nosotros? Todos somos el centro y giramos alrededor de nuestro ombligo.

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Alfredo Piermattei

Alfredo Piermattei

1 Kommentare

  1. parvez dicen

    No es fácil encontrar un comentario tan sesudo ¡hasta con comparaciones y todo ….!

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