Aitana Castaño, Humor Gráfico, Luis Sánchez, Número 39, Opinión
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Tuiteando desde Cuba con amor

Por Aitana Castaño / Ilustración: Luis Sánchez

AITANA CASTAÑO

Aitana Castaño

Pasear por La Habana. Habanear no es una manera como otra cualquiera de vivir la vida.

Hispanidad. Hemos llegado a la conclusión de que todos los españoles tenemos un antepasado enterrado en el bello, caluroso y caribeño cementerio de La Habana. La hispanidad era esto.

Alma tropical. El Caribe embiste. Y no puedes hacer nada contra eso. Aquí estamos más que bien.

Noche de músicas. Vimos a Lang Lang y la Orquesta Sinfónica de Cuba, “teloneros” de Chucho Valdés, en la plaza de la Catedral de La Habana. Casi nada. Casi todo.

De vuelta a España. 1 de octubre. 9.00 AM. 18º. Ligera brisa del sureste. Una cafetería de les cuenques cualquiera:
Los de siempre y los de rara vez tomamos el café de la mañana (el primero, el segundo, el tercero). Todos los periódicos están ocupados. De fondo una música que suena a jazz.
En la tele, las noticias:
–Los políticos en este país cada vez son más guapos.
–Cualquier día te llaman a ti para presidir el Gobierno.
Ella paga el café, le guiña un ojo y se va por la puerta poniéndose las gafas de sol y una sonrisa. Él se queda ensimismado limpiando, por cuarta vez, la misma taza.
Y yo, testiga visual y casual del cortejo, me quedo calladina sin decir nada. Mi compañero de barra, un hombre de mediana edad, así como algo Darín –o eso quisiera yo– pero más canoso y menos argentino, me mira y levanta las cejas: “Viene octubre caliente, neña”.
Love is in the air, hermanos.

Ay Ricardo. No tengo límite, de Darín me gustan hasta los andares.

Memoria de la mujer. Clara Campoamor estará siempre en nosotras. Un 1 de octubre más. Hoy hace 84 años: “No cometáis un error histórico que no tendréis nunca bastante tiempo para llorar; que no tendréis nunca bastante tiempo para llorar al dejar al margen de la República a la mujer, que representa una fuerza nueva, una fuerza joven; que ha sido simpatía y apoyo para los hombres que estaban en las cárceles; que ha sufrido en muchos casos como vosotros mismos, y que está anhelante, aplicándose a sí misma la frase de Humboldt de que la única manera de madurarse para el ejercicio de la libertad y de hacerla accesible a todos es caminar dentro de ella”.

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Luis Sánchez

Luis Sánchez

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