Alaminos, Humor Gráfico, Número 39, Opinión, Paco Sánchez
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Tipejos detestables que apestan la tierra

Por Francisco Sánchez / Ilustración: Jorge Alaminos

Paco Sánchez

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En España andamos sobrados de descerebrados y de soplapollas (“persona tonta o estúpida”, según la RAE), pero los que más se hacen oír son los que tienen algún cargo público o de relevancia. Son, como decía Antonio Machado, mala gente que camina y va apestando la tierra. Dos ejemplos muy recientes los tenemos en el senador murciano del PP José Joaquín Peñarrubia, que ha insultado a las víctimas del franquismo y a sus familiares, y en el cardenal y arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares, que ha arremetido contra los refugiados de la guerra se Siria, llegándoles a calificar de “caballo de Troya” en Europa.

En el caso de Peñarrubia ha pedido públicamente que “dejen de dar la murga” a los que piden recuperar las ayudas para las exhumaciones y las asociaciones de memoria histórica, pues afirma que “ya no hay más fosas que descubrir, salvo que se empeñen en buscar a Federico García Lorca en los cuatro puntos cardinales de España. Ya no hay demanda de exhumación de cadáveres”. Este tipejo no solo miente, sino que en un ejercicio de cinismo se equipara con los negacionistas de la barbarie nazi y se cree capaz de convencernos de que Machado se fue a Francia en 1939 a pasar unas plácidas vacaciones en la Costa Azul.

Pero no hay que llevarse las manos a la cabeza. Peñarrubia tiene un buen maestro: el actual portavoz del PP en el Congreso de los Diputados, Rafael Hernando, que lleva viviendo de la política 32 años, desde que tenía 21, como concejal, diputado autonómico, senador y diputado nacional. El mismo que, antes de ser portavoz popular, en un debate de televisión respondió a las exigencias de recuperación de los cuerpos de asesinados por el franquismo lo siguiente:

“Algunos se han acordado de sus padres cuando ha habido subvenciones para encontrarles”.

Hernando fue premiado por el PP con un ascenso y se estrenó en su nuevo cargo comparando a Andalucía con Etiopía por la medida del ejecutivo andaluz de dar de comer a los niños más necesitados y con carencias alimentarias. Y como no se quedó a gusto, añadió que la desnutrición infantil, más allá de algún caso puntual, es responsabilidad de los padres.

Hay que ser un desvergonzado como Hernando para decir estas cosas y para solicitar hace unos años, con el sueldazo que tiene él y su mujer, becas para los libros de texto de sus hijos, que estudiaban en uno de los colegios más caros de Alcobendas. Ayudas que primero le denegó la Comunidad de Madrid y que luego le concedió tras presentar un recurso. Habría sido mejor que dedicara más tiempo a la educación de su hijo, al que hace dos años pillaron y grabaron destrozando mobiliario urbano de su ciudad. Pero qué se le puede pedir a un individuo que intentó agredir en el Congreso al socialista Rubalcaba.

Este tipo de personas tan detestables las encontramos también en otros ámbitos, como el religioso. Ahí tenemos a Antonio Cañizares, preguntando sin pudor hace poco más de 24 horas si “¿esta invasión de inmigrantes y refugiados es todo trigo limpio? ¿Dónde quedará Europa dentro de unos años?”. Cañizares asegura que su acogida “hoy puede ser algo que queda muy bien, pero realmente es el caballo de Troya dentro de las sociedades europeas y en concreto de la española”. ¿Cómo puede ser este sujeto ministro de una Iglesia Católica que se define como cristiana? ¿Le dará un toque el Papa Francisco? Y peor todavía, ¿cómo se permite que sea miembro de la Real Academia de la Historia?

A Cañizares se le conoce bien en Murcia, donde al poco de aterrizar como obispo (de Cartagena) lanzó como propuesta estrella prohibir a los nazarenos el reparto de caramelos en las procesiones de Semana Santa. Iniciativa que se topó con la negativa del Cabildo de Cofradías y con los defensores de esta tradición tan arraigada en la capital del Segura. Si entonces Cañizares no quería que les diesen caramelos a los niños españoles y cristianos, cómo va a querer ahora que les den techo y comida a los extranjeros e infieles.

A este eminentísimo doctor honoris causa por la Universidad Católica San Antonio de Murcia (UCAM) también lo conocíamos ya por decir cosas como que “es peor abortar que abusar de niños” y que “lo joven es defender el matrimonio de hombre y mujer, lo demás es vejestorio”. Pues nada jovenzuelo, ánimo, que ya te queda poco para entrar en el Reino de los Cielos, y seguro que lo harás con la ‘capa magna’ de más de cinco metros de longitud que tanto te gusta lucir y que el propio papa Pablo VI desaconsejó allá por 1969.

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Jorge Alaminos

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