Ecto Plasta, El Petardo, Humor Gráfico, Número 39, Opinión
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Pesimismo al peso

Por Ecto Plasta / Ilustración: El Petardo

Ecto Plasta

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Supongo que a estas alturas de la película sería absurdo no reconocer que la política en general y el PP en particular han logrado que me convierta en una especie de agnóstico político. Seguro que hay quien usaría la palabra nihilista para referirse al estado en el que me encuentro, no iría desencaminado. Puede ser que esta última palabra sea más correcta, al menos su acepción.

Cada vez me resulta más difícil creer en la milagrosa recuperación, en esos brotes verdes, en las maravillosas cifras macro. Y resulta complicado creer en ello cuando en las páginas de búsqueda de trabajo encuentras ofertas ofensivas en las que se ofrece trabajo de aprendiz a menores de treinta años por 570 euros mensuales brutos a jornada completa. ¿Es esto el trabajo que podemos ofrecer a los jóvenes? ¿Son estas las oportunidades que les podemos dar? Se parece más a la esclavitud; al lo tomas o lo dejas; tanto da, hay más como tú; si no eres tú será otro. Quizá haya quien se atreva a tachar a la juventud de vaga por no coger estos maravillosos puestos de trabajo, todo puede ser. ¿Quién no estaría encantado de trabajar en esas condiciones? Claro, mejor eso que estar en el paro. Gran frase que todo lo soluciona. Lo peor es que nosotros mismos la usamos para justificarnos la mayoría de las veces.

Pero la cosa está peor si no eres joven, si ya pasas la treintena no hay mucho donde elegir. Se recurre al eufemismo de la reinvención, del emprendimiento. Con ello parecen decirnos que nos busquemos la vida, que nada se puede hacer, que es fácil por ese camino, sólo hace falta renovarse. ¿Y qué pasa si no quiero hacerlo? ¿Qué pasa si yo era feliz con lo que tenía (poco o mucho)? ¿Qué ocurre si yo era bueno en lo que hacía y además trabajaba en lo que me gustaba? No importa, hay que empezar de cero, no queda otra y si en ese proceso no lo consigues la culpa será tuya, de nadie más. ¿Cómo es posible que no sepamos emprender? Empezar nuevos negocios, nuevas profesiones…

Y es esta búsqueda del Santo Grial, en la que el Gobierno se desentiende, la que nos termina aislando del exterior, de lo que pasa. Tanto da que haya elecciones, que la corrupción suba o que estalle una guerra, nosotros estamos a lo nuestro, con las orejeras puestas para no desviarnos del objetivo. Tenemos una misión y de ella depende nuestro bienestar y nuestra reputación, no vaya a ser que nos tachen de zánganos.

Lo peor de este juego es que los que triunfen acusarán a los que no lo hagan de vaya usted a saber qué (muy español esto) y estos últimos se verán abocados a la frustración y depresión. Hay quien cree posible que todo el mundo se encuentre a sí mismo (como si estuviéramos perdidos) y descubra virtudes ocultas que lo conduzcan al paraíso del autónomo.

Nos dirigimos a una sociedad cada vez más individualista en la que tenemos la sensación de ser terriblemente empáticos y solidarios a través de las redes sociales, pero que en el fondo nos conduce al aislamiento del que trabaja solo durante las veinticuatro horas al día. Un empleo precario que no nos asegura ningún futuro y en el que tenemos que volcar todos nuestros esfuerzos para llevarlo a cabo y eso si tenemos suerte y encontramos un hueco por el que colarnos.

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El Petardo

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