Alaminos, Humor Gráfico, Número 38, Opinión, Paco Sánchez
Comentarios 3

Malditos hijos de Putin y de Trump

Por Francisco Sánchez / Ilustración: Jorge Alaminos

Paco Sánchez

Paco Sánchez

El magnate inmobiliario y precandidato republicano a la presidencia de Estados Unidos, Donald Trump, acaba de asegurar que, si gana las elecciones y llega a presidente, mandará a los refugiados sirios de vuelta a su país. Era un anuncio totalmente esperable en un tipo de esta calaña, pero lo más llamativo es que como argumento principal no utiliza su ya más que conocida xenofobia. Trump no se anda por las ramas y está convencido de que los refugiados que llegarán en breve al país del Tío Sam «podrían ser miembros del Estado Islámico. No lo sé. ¿Alguna vez habéis visto una migración como esa? Son todos hombres, y todos parecen tipos fuertes. Hay muchos hombres, más que mujeres. Y me pregunto: ¿por qué no están luchando para salvar Siria? ¿Por qué están emigrando a toda Europa?».

Como Trump no tiene ni la más mínima ni remota prueba de lo que dice recurre al efectivo artificio de sembrar la duda entre los ciudadanos de su país. Por eso, la expresión que más utiliza este poderoso analfabeto y soplagaitas es que todo es posible. Trump habla de la posibilidad de que los refugiados sean en realidad un ejército terrorista disimulado, que están entrando en Europa y otros países occidentales «sin identificar» y sin que se sepa exactamente de dónde provienen.

«Las tácticas militares son muy interesantes. Esta podría ser una de las mayores estratagemas de todos los tiempos. Un ejército de 200.000 hombres quizás. O si envían 50.000 o 80.000 o 100.000… Es una posibilidad. No sé si es así, pero sería posible», asegura. Claro Trump, todo es posible… en América, como dice la canción. Y como afirma el protagonista de la novela Escrito en un dólar, de Raúl Guerra Garrido, “todo es posible en América, sólo que se nos oculta el condicional de la segunda estrofa de la conocida canción: si eres blanco en América”.

Pero claro Trump, ninguno de esos refugiados sirios va a ir a gastarse el dinero en alguno de tus casinos ni va a pagar una millonada por una noche en alguno de tus hoteles de lujo. Qué se puede esperar de un individuo que escribió un libro que se titula ‘Piensa grande y patea traseros en los negocios y en la vida’.

La otra cara de la misma moneda es el zar Vladimir Putin, principal valedor del tirano y asesino que preside el régimen sirio, Bashar al Assad. Si hasta ahora lo de Trump son sólo palabras amenazantes, lo de Putin son hechos, quizá siguiendo la máxima de su compatriota Rasputín: “Se deben cometer los pecados más atroces, porque Dios sentirá un mayor agrado al perdonar a los grandes pecadores”.

Y puestos a ser un gran malvado, Putin se ha lanzado a bombardear Siria con cazas rusos, ante la pasividad del resto de la comunidad internacional. Bajo el pretexto de que ataca posiciones del Estado Islámico, el presidente ruso está masacrando a rebeldes sirios que luchan contra Al Assad, incluida la población civil. Pese a la confusión informativa, las pruebas son cada vez más evidentes.

«La aviación rusa ha golpeado objetivos en áreas donde el Estado Islámico y las brigadas vinculadas a Al Qaeda no están presentes», ha advertido el líder de la oposición política siria, Khaled Khoja, que cuenta con respaldo internacional. La primera incursión de los cazas rusos habría causado 34 bajas de civiles, según Khoja. En concreto, Rusia ha atacado al grupo rebelde Tajamu Ala’azza, aprobado por la CIA, que estaba recibiendo apoyo militar de Estados Unidos.

Por su parte, el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, que tiene sede en el Reino Unido pero dispone de una amplia red de colabores sobre el terreno, denuncia que en las zonas bombardeadas por Rusia no hay presencia del Estado Islámico.

Estamos ante una partida de ajedrez en la que al final sólo podría quedar el tablero, pues a las piezas, las personas, las están matando poco a poco. Por un lado, Rusia insiste en que Assad es la figura clave para solucionar el conflicto y acabar con el Estado Islámico. Por otro, Estados Unidos y Francia consideran que acabar con el dictador sirio allanaría el terreno para lograr una solución negociada que termine con la guerra y detenga la sangría de refugiados.

Quizá en un futuro no lejano una reunión entre Putin y Trump podría acabar con una solución final a la cuestión siria. Algo parecido a lo que los jefes nazis decidieron en 1942 sobre los judíos en una hermosa casa junto al bello lago de Wannsee. Los rusos pondrían el gas, pues tienen de sobra.

*****

Si te ha gustado puedes visitar nuestra página oficial de Facebook.

Jorge Alaminos

Jorge Alaminos

3 Kommentare

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *