Adrián Palmas, Humor Gráfico, Lidón Barberá, Número 40, Opinión
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Enviar a todos

Por Lidón Barberá / Ilustración: Adrián Palmas

Lidón Barberá

Lidón Barberá

Facebook se ha pasado años diciendo a las empresas que tienen que escuchar a sus clientes y pasándose por el forro lo que sus usuarios (clientes, al fin y al cabo) le pedían. Ahora, de repente, parece que se han puesto las pilas y han decidido atender, de alguna manera, algunas de las eternas reivindicaciones de sus usuarios. Vale que lo del botón ‘No me gusta’ quedó en un invento un poco descafeinado, pero la última medida que ha propuesto el señor Zuckerberg, poder bloquear de una vez las invitaciones al Candy Crush y otros juegos similares, era el sueño de muchos (o la manera de evitar unos cuantos conflictos).

No es una cuestión vital ni para el desarrollo de la humanidad ni para el éxito de Facebook, pero es un alivio. Decían por alguna parte que el mundo se divide (o se dividía en sus buenos tiempos) entre las personas que juegan compulsivamente a Candy Crush y las que aniquilarían (aniquilaríamos) a cada persona que nos mandara una invitación. Pero podemos ir más allá y pedir a Facebook que elimine directamente la opción ‘enviar a todos’.

Ese botón es el diablo. Inauguramos una tienda de extintores en un pueblo de Cuenca e invitamos por defecto a todos nuestros contactos al crear un evento, independientemente de que vivan en la otra punta de mundo o que no les interesen los extintores lo más mínimo. Estamos intentando pasar nivel en un juego enfermizamente adictivo y necesitamos que algún amigo pringado nos desbloquee el nivel dándose de alta: enviar a todos. Creamos una fan page para nuestro gato callejero que sabe andar a la pata coja y pensamos que lo va a petar en redes: enviar a todos.

Luego llegan los reproches: “Oye, que no te has hecho fan del club de fútbol de mi hijo” o “por tu culpa no pude pasar de nivel en el juego y casi me da un ataque de ansiedad”, como si el tema de la netiqueta (etiqueta en la red) supusiera tener que decir que sí a todo y utilizar nuestras redes para complacer a los demás.

Adrián Palmas

Adrián Palmas

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