Humor Gráfico, Juanma Velasco, L'Avi, Número 38, Opinión
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Con brevedad catalana

Por Juanma Velasco / Viñeta: L’Avi

Juanma Velasco

Juanma Velasco

La corriente generalizada de opinión es, hoy, y mañana, situar a Mas y Rajoy en un mismo plano de fracaso. No suelo comulgar con las mayorías ni me dejo influenciar por los opinadores más reputados del reino, se llamen Évole, Gabilondos, u otros fascostoideos que no consumo.

Yo ni soy independentista ni lo dejo de ser. A mí, lo español, en su justa medida. No tengo porqué admirar más a Nadal que a Federer sólo porque uno sea de Manacor y otro de Basilea (es más, prefiero a Federer, con todo lo que también admiro a Nadal). Me gusta más el sol que la sombra, el carajillo de coñac que el Bourbon (el de beber), el salmón noruego que las rabas de calamar. Me gusta más Iñárritu que Almodóvar, más el Barça que el Chelsea, más las Rocosas que el Sistema Central, más Asturias que la Lombardía, la Almunia de Doña Godina que Manchester. Pero querer, que es una categoría de verbo superior a gustar, querer, insisto, quiero a los míos, que son bastantes, y geográficamente a lo de aquí. Y lo de aquí son cuatro montañas, y dos valles, simplificando el lenguaje.

Quiero decir con esto que los países mutan, los dioses prescriben, hasta las tortugas más viejas acaban por morir. Ya he escrito alguna vez que el reduccionismo de vivir 80 años de media nos convierte en excesivamente conservadores, que pretendemos la continuidad heredada, en algunos casos, sólo porque sí. Ese sentimiento de mantener a ultranza la unidad de España no deja de ser, en esencia, un ejercicio de egoísmo existencial. Puedo entenderlo por la diversidad de la condición humana, pero no lo abandero. Y ciertamente, me la trae muy al pairo que España sea una o varias mientras las fracturas se desarrollen en paz. Que la historia empieza y termina donde uno la amojona. Y a los españoleros les ha dado por situarla en los Reyes Católicos, qué más da. Silicon Valley no tiene historia y controla el mundo.

La brevedad se me ha ido al carajo. Me retomo y me termino. Mas, un converso (los peores) del soberanismo, ha concitado en torno a su proyecto, la mitad de las expectativas de libertad del pueblo catalán, porque no deja de ser un pueblo. Rajoy es un esperpento que además de perder hasta el ADN en estas elecciones catalanas sigue instalado en el Jurásico de un modo de hacer política que tiene las horas contadas. El único fracasado de este episodio ha sido Rajoy. Mas, con independencia (uys) de que sea escogido presidente o no, ha sido capaz de hacer del independentismo catalán, una causa casi mayoritaria cuando históricamente no ha reunido a más de un cuarto de la población. ¿Fracaso? ¿Por qué?

El reloj de la demografía sigue avanzando en contra del inmovilismo y en favor del independentismo. Cada año, miles de chicos y chicas que cumplen 18 van a votar que sí, que España es un sujeto geográfico que les resulta no sólo extraño sino desconocido, y otros miles de ancianos-votantes, muchos de ellos temerosos de consentir un nuevo país, mueren, también cada año, sin que su miedo perdure. El crecimiento vegetativo del independentismo es imparable con la actual dinámica de apelar a la p… ley, que no me cansaré de escribir no deja de ser la transposición ideológica de los intereses de los grupos dominantes para someter a las masas, habitualmente con la represión.

El proceso sigue, guste o no. Rajoy nunca puede ser interlocutor válido para ningún asunto o colectivo. Su torpeza infinita es un lastre para los suyos. Mi gran duda es si se erigirá, a lo Kim Jong-un, como candidato para el 20D por un PP maltrecho y los suyos harán como que les mola y tragarán. Es una lectura, una de tantas, pero como se le atribuye a Groucho Marx, tengo más si no le convence esta, que será que no.

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