Humor Gráfico, Iñaki y Frenchy, Número 39, Opinión, Tonino Guitián
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Abogados del diablo

Por Tonino Guitián / Ilustración: Iñaky y Frenchy

Tonino Guitián

Tonino Guitián

Uno se harta de evangelizar a los conversos acerca de las gestiones del Partido Popular. Cansa avalar con pruebas los intereses de ese partido, de todo lo que le aleja de la gestión pública y le acerca a los intereses privados. Aburre ver las encuestas de intención de voto y comprobar que siguen siendo una de las mayores fuerzas del país. Todo lo grave en España acaba convirtiéndose en una burla al ciudadano, acaba en un bailecito en un programa de corte infantil moderno, en una declaración oscura o sin respuesta. Y es que los publicistas, que son los nuevos pensadores, saben que el público español es fácil. Es fiel a sus informadores, se crea una imagen adecuada a sus intereses que cree defendidos con la razón y evita las evidencias de los delitos que se cometen con su permiso mirando hacia otro lado, en una confusión enorme de lo que se considera que es la izquierda. Durante años, el discurso de la derecha se justificó a través de la URSS y, cuando fue democratizada hasta llegar a las epopeyas de Putin, pasó a Cuba y luego, cuando Fidel se hizo papista, a Venezuela, y así hasta llegar a los partidos de la llamada extrema izquierda española, recreándose con el tótem favorito de las declaraciones extemporáneas, el actor Willy Toledo, como si Willy fuera un político o decidiera sobre la finalidad de las empresas eléctricas o el mandato judicial y las leyes constitucionales.

Los actores sabemos que cuando alguien dice que los niños son un público exigente, miente. No hay público más fácil que el infantil, porque está carente de criterio. Lo mismo le da que le enseñen un globo que una pelota o que un aro, mientras sea brillante, de colores y ruede y se pueda lanzar al aire. El público se aburre con el desfile de barbaridades judiciales, no lee el contenido de la nueva legislación que cansa hasta a los jueces, no se entera en qué consiste la financiación del Estado, no conoce las competencias básicas de los órganos más importantes del país y no se aclara con cuáles son sus derechos y sus obligaciones. El resto ve Gran Hermano y vídeos de menos de dos minutos, algunas frases de un escritor bienintencionado y espera, con una fe misericordiosa heredada de sus abuelos, que las cosas se arreglen. Así que ¿por qué molestarse en escribir acerca de lo que no interesa? Pues sencillamente porque la simple esperanza de que una persona nos lea y comprenda que quizá está involucrada en todo aquello que evita y empobrece su vida nos mantiene alerta. Al final, se ha convertido la política en una especie de fe, que nos mantiene a todos en vilo esperando todos los juicios finales que quedan por terminar gracias a los abogados del diablo de la derecha, que son muchos y conocen a quién tienen que dirigirse, qué tienen que decir y cuántas cosas tienen que callar, pues valen más por lo que callan que por lo que dicen, como los periodistas del corazón.

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IÑAKI Y FRENCHY

Iñaki y Frenchy

2 Kommentare

  1. Amada dicen

    Si los periodistas tiráis la toalla,apaga y vámonos!!!!
    Animo que aunque no lo parezca,muchos si queremos saber y no tenemos manera si no es a traves de vosotros.

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