Aitana Castaño, Humor Gráfico, Número 37, Opinión, Zumbador
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Exiliados de tierra y alma

Por Aitana Castaño / Ilustración: Zumbador

AITANA CASTAÑO

Aitana Castaño

Victimas de ayer, víctimas hoy

Era cura en Caleao cuando decidió que no podía aguantar más la situación que vivían muchos de sus convecinos, algunos de ellos amigos, sistemáticamente perseguidos, asesinados y arrojados –en algunos casos aún vivos– a fosas comunes (la guerra había acabado hacía nueve años). Colgó los hábitos y se fue. Primero a Ginebra, a trabajar, a llorar desde lejos por los suyos y a rezarle a un Dios que, él decía, tendría que acabar haciendo algo bueno por los que sufrían. Pasaron los años y las tragedias y se jubiló en Málaga. Antes de morir y después de toda una vida, dejó clara su última voluntad. Los amigos la cumplieron y así fue cómo los restos de un cura de Caleao reposan ahora en el Pozu Funeres junto a los de no se sabe muy bien cuántos habitantes de las cuencas mineras perseguidos, asesinados, arrojados –en algunos casos aún vivos– a esta sima en los montes de Peñamayor donde hoy, como si de algo divino se tratara, un trueno interrumpió el minuto de silencio en memoria de las víctimas. De las de 1948 en el Nalón y de las de hoy mismo en Siria.

La vejación de Zaira

“Deja el arbitraje y métete a puta”, algo así le dijo un hombre a Zaira Moro, de 14 años, en el campo de fútbol del Gijón Industrial. Fue al final de la temporada pasada mientras ella arbitraba un partido de alevines. Ahora Zaira dice que lo quiere dejar, que a ella le gusta mucho pitar pero no pasarlo mal en los campos, y que se va. Comprensible. Yo le digo a Zaira que no lo deje. Que si es su pasión, que siga hasta el infinito y más allá. Porque nos tiene a su lado. Y le digo al energúmeno que le gritó la horrenda frase en el campo del Gijón Industrial, en un partido de alevines, que muchas gracias. Muchísimas gracias por darnos un toque de atención. Porque esto nos sirve, y no solo a las mujeres, también a los hombres que aborrecen gestos y palabras de ese estilo, para alertarnos, a todos, de que queda todo por hacer en esta sociedad.

Cena política

Si las elecciones son el 20 de diciembre yo en la cena de Nochebuena de la familia me pido ser cuñado sabiondo y ebrio (lo que aún no tengo decidido es si voy a ser cuñado sabiondo y ebrio de derechas o cuñado sabiondo y ebrio de Podemos. Ya iré puliendo mi papel…. ¡Qué nervios!). Castaño Padre seguro que se pide ser Iñaki Gabilondo en plan “si es que no me hacéis caso y esto ya dije yo que iba a pasar hace dos años en un speech que eché en esta misma mesa mientras cantábais villancicos borrachos y como locos”.

Y mi madre dirá: “No empieces Casta…”

Y mi padre: “Jolines (sigue con Gabilondo dentro) a mí no me llames Casta…”.

Y así.
Lo veo venir.

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