Humor Gráfico, Iñaki y Frenchy, Joaquim Bosch, Número 37, Opinión
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El Tribunal Constitucional no es un gendarme de urgencia

Por Joaquim Bosch* / Ilustración: Iñaki y Frenchy

JOAQUIM BOSCH 2

Joaquim Bosch

Cuando se reforma la ley del Tribunal Constitucional lo primero que tenemos que tener en cuenta es que atribuir competencias ejecutivas a un órgano judicial es una cuestión muy importante, de gran trascendencia, y debería contar con el consenso de todas las fuerzas políticas. También debería contar con un periodo de reflexión y esto es incompatible con la tramitación que ha hecho el Gobierno, con urgencia, de cara a las elecciones catalanas. No comprendemos por qué tanta prisa cuando han tenido cuatro años de legislatura. Ha habido tiempo y se debería haber hecho de otra manera. Existen riesgos de que un tribunal tan politizado pueda asumir competencias de suspensiones de cargos públicos, como podría suceder con el señor Mas, cuando ya hay canales ordinarios para ello, como se ha visto en supuestos anteriores. El diseño del Tribunal Constitucional es el responsable de controlar la Constitución pero no está concebido como un gendarme de urgencia de índole político. Lo que más nos preocupa es que determinadas declaraciones de algún miembro del PP, como las que hizo Albiol al asegurar que “la broma ha terminado”, parece que apuntan a que el Gobierno no confía en los tribunales ordinarios de Justicia. La percepción con ese tipo de declaraciones es que ellos creen que los juzgados no actúan como les gustaría a ellos que lo hicieran y que el Tribunal Constitucional sí. Esto es muy peligroso. ¿Qué sucedería por tanto si se suspendiera a Artur Mas? En ese caso la regulación actual es escasamente rigurosa y no está bien articulada. Deja algunos espacios vacíos que tendrían que interpretarse, si no se modifica. Lo que se dice en la ley es que se suspendería al presidente de la Generalitat únicamente el tiempo que dictara el Tribunal Constitucional. Sería por tanto una suspensión no definitiva, sino temporal. Aunque no lo diga la actual regulación, hay que suponer que no se suspendería la propia institución de la Generalitat catalana. Mas tendría que ser sustituido por quien corresponda según la ley y, cuando acabase la suspensión temporal, podría volver a incorporarse a su puesto. No es que lo echen. ¿Y quién gobernaría en ese caso? Tendríamos que estar a lo que dijera el reglamento del Parlamento catalán para estos supuestos. En principio tendría que ser el vicepresidente de la Generalitat, el sustituto que corresponde según la ley. Podría darse el caso de que se suspendiera de funciones a todo el Gobierno de Cataluña. En ese supuesto el alcance de la suspensión y el tiempo lo decidiría también el Tribunal Constitucional. Se puede suspender no solo a cargos públicos sino a funcionarios. En realidad, la reforma del Tribunal Constitucional no se dirige literalmente a suspender a Artur Mas, sino a otorgar una serie de competencias a este órgano judicial ante cualquier situación en la que se incumpla la ley. El sancionado puede ser desde un Ayuntamiento hasta una persona física. Ni se cita a Cataluña expresamente ni a Mas ni a nadie en concreto. Si nadie incumple ninguna resolución en Cataluña la norma queda pues a la expectativa.

*Joaquim Bosch es portavoz de la asociación Jueces para la Democracia

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