Aitana Castaño, El Petardo, Humor Gráfico, Número 36
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El olor a hambre de los cafetales

Por Aitana Castaño /  Viñeta: El  Petardo

AITANA CASTAÑO

Aitana Castaño

Entramos en los cafetales guatemaltecos en medio del monte y de un calor húmedo que solo se da en esas latitudes. Cientos de familias vivían en medio de aquellas extensas y fructíferas plantaciones. El color me desbordaba. Las ramas más altas de las plantas de café se partían de lo cargadas que estaban de granos. Cuando bajamos del coche sentimos de repente un peso helador: acababan de enterrar a dos niños muertos de hambre.

–¿Muertos de hambre? ¡Es imposible! No me jodas. ¿De hambre? –dije mirando con incredulidad a Carmen e Irene, una catalana y una asturiana con algo más de experiencia en cooperación que yo.

–Si, de hambre. Los dueños de los cafetales, que reciben ayudas del Gobierno, les tienen prohibido tocar el café, recolectarlo o venderlo. Y ellos llevan meses aguantando a ver si reconsideran su postura. Pero la situación es desesperada. Ya ves… –me explicó Carmen, a la vez que me pedía con la mirada que me calmara, que respetara el silencio y el dolor de aquella gente, que no me pusiera a dar mítines, que no era el momento.

Nunca, nunca volví a sentir tanta rabia en mi garganta.

Bueno, pues ahora cambien cafetales por minas, café por carbón y guatemaltecos por asturianos de Degaña, Tineo o Cangas (por leoneses) y si lo pensáis, a ambas historias tan solo (o tan mucho) les separa la diferencia de dos funerales de niños muertos de hambre. ¡Qué exagerada, Aitana, seguro que tienen familia que los pueden ayudar! Sí, sí, seguro que tienen. ¡Y menos mal! La rabia en la garganta se me agolpa.

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