El Koko Parrilla, Humor Gráfico, Número 37, Opinión, Tonino Guitián
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Carnaval en Río

Por Tonino Guitián / Ilustración: El Koko Parrilla

Tonino Guitián

Tonino Guitián

Perdónenme que no me sume a los comentarios de actualidad, tenemos una primicia, paren las rotativas, con ustedes los protagonistas del día. Yo ya no sé si las noticias se producen por el momento en el que son motivo de discusión o si son motivo de discusión porque ninguno nos enteramos de lo que está pasando con las noticias. Hubiera titulado esto como “EL CAOS”, “EL ACABOSE” o “VAMOS A MORIR TODOS” y seguramente sería esta semana líder de visitas o incluso de lecturas, pero bueno, otra vez será.

Decía Gómez Dávila, y me parece muy acertado en este momento, que muchas doctrinas valen menos por los aciertos que contienen que por los errores que rechazan. Ser constructivo en un rechazo es la perversión de quien ha abandonado a su pareja y se recrea en construir mundos paralelos radicalmente opuestos para reafirmarse en su nueva relación, creyendo que los problemas son las personas y no las relaciones en sí. Cambiará de peinado, su ropa, sus amigos, la decoración de la casa y llamará a eso empezar desde cero, como si el tiempo no hubiera existido desde entonces. Algo curioso cuando sigue siendo la misma persona que se mira en un espejo distinto.

Entrar en el “problema” catalán –yo no veo el problema– supone ya no hacer saturninas tertulias de salón sino entrar en el complejísimo mundo de la ingenuidad, donde lo fundamental es el afán de ser distintos aun sabiendo que todos seguimos siendo las mismas personas al día siguiente de la exaltación de la patria, el honor y la honestidad cabal. La confusión de ideas es completa: ser nacionalista sigue siendo bueno o malo dependiendo de qué nacionalidad defiendas, la española o la catalana, y dentro de cada una de ellas están los que son partidarios de Ronaldo, Sergio Ramos, Messi u Ødegaard. Todo va en gustos, porque lo importante es dar el carné del club a los buenos españoles y a los buenos catalanes, según su comportamiento, aunque el presidente del club sea un corrupto a quien lo que menos le importa es el fútbol.

El problema en realidad es esta elefantiasis de nuestra democracia, esa Constitución del 78 hecha para salir del paso del franquismo que ha derivado en una serie de absurdos en cascada cuyo principal error fue creer que un intocable jefe del Estado podría satisfacer por más de dos legislaturas los conflictos que nunca se resolvieron porque se estaba muy ocupado creando diferencias con nuestra época totalitaria. Por eso, durante todos estos años las comunidades autónomas han recibido el derecho a gobernarse, a expresarse en el idioma propio y gestionar diversas competencias tan importantes como la policía, la sanidad, la justicia o las comunicaciones, y sin embargo parece que queda una ilusión por cumplir, que es la de no tener nada en común con el resto del país. No me parece mal, siempre que se sepa que el ideal de la existencia de un temperamento distinto para cada pueblo suele derivar en un sinfín de desentendimientos.

¿Qué creen los españoles, a tenor de lo que está pasando hoy, que es la democracia? En este país de gentes, señores y señoritos, muchos creen que es como un autobús, donde los pasajeros deciden sobre la marcha dónde piensan que hará mejor tiempo, si en Murcia o en O Grove, y si llegan con un aguacero y teniendo que poner más dinero para la gasolina porque hubo que hacer un desvío, no pasa nada porque la mayoría tiene razón. Para que nunca pase nada tenemos a Ana Rosa haciendo cada día una entrevista a un político diferente, haciendo footing, tomando cañas, con su esposa y esas cosas que suele hacer la plebe, y nos hace ver todo mucho más humano que los recortes, los ancianos abandonados, los sin techo que duermen en el cajero y la venta de armas a Arabia Saudí que nos envían refugiados de guerra porque ellos no los admiten en su casa.

Todo este asunto berlanguiano que mezcla psicología, historia, política, economía, amor y rencores mal asumidos, me recuerda a aquel varón de la etnia san, amalgamado y exhibido en el museo Darder de Bañolas en Gerona. Su cuerpo permaneció expuesto sin ninguna controversia hasta que un médico español de origen haitiano residente en Cambrils, donde fue concejal del PSC, escribió una carta al alcalde de Bañolas, solicitando la retirada del cadáver. El asunto pasó al secretario de la Unesco, Mayor Zaragoza, luego a Kofi Annan y todos los museos internacionales temieron que este legítimo derecho humano a no ser exhibido muerto se llevara de regreso a su hogar a las momias de Egipto, de Perú, y las calaveras mayas o aztecas. Después de mucho lío y reflexiones sesudas, se retiró del museo, cosa que molestó a los habitantes de Bañolas, que lo consideraban como «un miembro de la familia» ya nacionalizado. Pero siguió expuesto hasta el año 2000, y tras meses de polémicas y después de quitarle el taparrabos, el cráneo y el resto de huesos fueron enviados en un ataúd a Botsuana, donde fue enterrado en el parque nacional de Tsolofelo con honores reservados hasta ahora para héroes nacionales. Una auténtica fantasía metafísica.

Pero en el fondo de toda esta cuestión, a mí no me parece un enorme problema, un caos ni un abismo que no conozcamos ya desde hace tiempo en pequeñas gotas anafilácticas: a mí lo que más ilusión me hace es que España piense ahora en hacer una federación con Portugal y que con la incorporación de su idioma a los que tenemos ya como cooficiales, podamos viajar a Brasil y entendernos cuando visitemos los carnavales de Río de Janeiro.

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PEDRO EL KOKO PARRILLA

El Koko Parrilla

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