El Petardo, Humor Gráfico, Lidón Barberá, Número 36, Opinión
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A vueltas con Schengen

Por Lidón Barberá / Viñeta: El Petardo

Lidón Barberá

Lidón Barberá

Schengen suena tan mal y tan antipático como Merkel o puede que peor aún. Es lo que permite que, por ejemplo, podamos movernos de un país a otro de la Unión Europea sin pasaporte y sin fronteras. Pero Schengen también es un muro enorme que nos hemos montado para protegernos de Dios-sabe-qué.

No tener fronteras internas implica que las fronteras exteriores de la UE tengan que blindarse todavía más. Y eso es en lo que parece que se han centrado las instituciones europeas en los últimos años: en hacer el muro imaginario más alto, más grueso, con pinchos más afilados y con descargas eléctricas cada vez más potentes. La política de fronteras ha consistido en eso, en crearlas. ¿Pero no queríamos terminar con ellas? Parece que solo con algunas.

Ahora los políticos, Merkel a la cabeza, hablan de revisar el tratado de Schengen para afrontar el creciente problema de la inmigración. Durante décadas, el problema de la inmigración se ha tratado a base de palos: de más policía, de más fronteras, de más medidas para devolver a los inmigrantes a sus países. Quizá replantear Schengen debería comenzar por replantearse prácticamente el sentido de su existencia y de lo cómodo que es hacer las paredes más fuertes mientras fuera de ellas, la gente se mata por entrar.

Las instituciones Europeas tienen ahora la oportunidad de decidir si replantear esa política de fronteras quiere decir invertir recursos en poner más trabas o destinar ese dinero a cooperación internacional y a intentar mejorar las cosas en los países donde están los problemas de hambre y subdesarrollo. Ah bueno, que esos están fuera de la zona Schengen. Entonces igual no importa tanto.

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