foto, Fotografía, Jose Antequera, Robert M. Awa
1 comentario

Paseando por catedrales prehistóricas

Robert M. Awa fotografía el Crómlech de los Almendros, en la región portuguesa de Évora.

Por José Antequera / Fotografía: Robert M. Awa/AMR. Domingo, 9 de agosto de 2015

Deportes

  Fotografía

¿Se imaginan caminar entre las imponentes estructuras megalíticas de Stonehenge, pasear entre las ruinas milenarias de Micenas, adentrarse en las cuevas de Altamira o en los yacimientos prehistóricos de Atapuerca y todo eso solo con pulsar el ratón del ordenador, sin salir ni moverse de casa? El fotógrafo Robert M. Awa (Valencia, 1970) tras veinte años como fotoperiodista, ha decidido emprender un viaje trepidante hacia el futuro de la fotografía en 3D y el magnífico resultado puede contemplarse en su exposición Megalítico: enigmas del silencio, que puede ser visitada en el Planetario de Castelló hasta el próximo 30 de agosto. En la muestra, el fotógrafo nos adentra en el misterioso mundo de la arquitectura prehistórica de la Península Ibérica y el archipiélago balear a través de técnicas de fotografía estereoscópica en 3D. Se trata de una colección de imágenes en tres dimensiones que acercan al visitante a una parte fundamental de nuestro pasado.

Desde que en los primeros años del siglo XIX Niépce y Daguerre empezaron a desarrollar los primeros daguerrotipos, el arte de la fotografía no ha dejado de evolucionar hasta desembocar en los tiempos digitales que vivimos, donde lo imposible parece hacerse realidad. A Robert M. Awa la técnica tradicional de reproducción fotográfica, el ojo pasivo ante una imagen fija, se le quedaba pequeña. Él pretendía dar el salto a una nueva dimensión, un universo paralelo casi cuántico, sacar al espectador de su realidad y meterlo en la foto, hacerlo partícipe de la experiencia visual mediante las tecnologías 3D.

r 2

En el poblado talayótico de Trepucó (Menorca).

Como si de un científico se tratara, en los últimos años ha estudiado la fotografía estereoscópica o tridimensional y el resultado está a la vista en la exposición que se celebra estos días en el Planetario de Castelló, donde ciencia, arte y tecnología se funden en una experiencia visual única. Pero hasta llegar ahí tuvo que trabajar duro y depurar la técnica. Muchos años de esfuerzo sobre sus espaldas. Se colgó al hombro una mochila llena de objetivos y cámaras y se puso a hacer kilómetros en busca de su auténtica pasión: la prehistoria y las piedras milenarias. “Bueno, he recorrido más de 20.000 kilómetros, sin contar los viajes en avión ni en barco por toda la Península Ibérica. Quedé con la boca abierta cuando visité el Crómlech de los Almendros  en el municipio Nossa Senhora de Guadalupe, en la región portuguesa de Évora, que es ¡mucho más antiguo que Stonehenge!”. En su apasionante periplo por los orígenes de la humanidad, puso pie en 20 yacimientos arqueológicos y utilizó las más avanzadas técnicas estereoscópicas para obtener las imágenes. Quedó fascinado por construcciones levantadas por pueblos milenarios: el Santuario de Son Corró y Necrópolis Son Real (Mallorca); el conjunto arqueológico Talalí de Dalt, el Poblado Talayótico Torre de Galmés, el Dolmen Ses Roques Llises, las Naves de Rafal Rubí y el Poblado So Na Caçana en Menorca; el Dolmen de Ca Na Nostra, en Formentera; el conjunto arqueológico de Sierra Martilla, en Granada; el Dolmen del Prado de Lácara, en Badajoz; el Crómlech de los Almendros y el Crómlech Portela do Mogos, en Évora (Portugal). Cuando el espectador se encuentra rodeado por estas catedrales prehistóricas se siente un ser pequeño. El misterio, las grandes fuerzas telúricas, ancestrales, los sueños y las leyendas le atrapan y le envuelven. “Quise captar el milagro de la visión sensorial, de la percepción humana. Mis estereoscopías introducen al espectador en el potente ámbito de lo ancestral, haciendo que el visitante que se pone la lente de color rojo-turquesa se sumerja en un océano de sensaciones históricas que son poderosas y recónditas a un tiempo, sugerentes, insondables y grandiosas siempre”.

r 6

Crómlech de los Almendros, uno de los complejos megalíticos más impresionantes del mundo.

El término megalítico procede de las palabras griegas mega (μεγας, grande) y lithos (λιθος, piedra). Hoy día se han hallado construcciones megalíticas en todo el mundo, desde Japón a los gigantes de la Isla de Pascua. Uno de los más importantes se encuentra en Göbekli Tepe, en el sudeste de Turquía, cerca de la frontera con Siria. No obstante, algunos autores acotan el término al fenómeno cultural localizado en el Mediterráneo occidental y la Europa atlántica que se inicia desde finales del Neolítico y se prolonga hasta la Edad del Bronce. Este tipo de arte prehistórico se caracteriza por la utilización de grandes bloques de piedra denominados megalitos. Los focos más importantes se encuentran en Bretaña, sur de Inglaterra e Irlanda, y sur de España y Portugal. En la mayoría de las excavaciones halladas se trata de tumbas monumentales tipo dolmen (en bretón mesa de piedra) en cuyo interior se fueron enterrando restos humanos a lo largo de los siglos. Hay muchos tipos de dólmenes: simples o de corredor, en galería, o cistas, y la mayor parte de ellos estuvieron inicialmente cubiertos por túmulos de tierra o piedras que han ido desapareciendo con el paso de los siglos, dejando las construcciones al descubierto. En estos poblados milenarios no solo podemos hallar dólmenes sino menhires (monolitos clavados en el suelo que pueden aparecer aislados o formando alineaciones, como en Carnac, o en círculos, llamados henges, como en Stonehenge) crómlechs (círculos de piedras) tholoi (tumbas excavadas en la tierra formadas por un pasillo y una cámara circular cubierta por una falsa bóveda) y cuevas artificiales. “El arte lítico es la industria más antigua que se conoce y una de las primeras tecnologías de la humanidad. Sin ninguna duda, se puede asegurar que las herramientas líticas constituyeron una adquisición muy importante para el desarrollo de nuestra estirpe. Existen evidencias científicas de que los ancestros de los humanos, los homínidos, ya las empleaban hace más de 2,8 millones de años”, asegura Robert M. Awa.

Ilusiones ópticas

Tan fascinante como los monumentos megalíticos del pasado es la técnica futurista empleada por el fotógrafo valenciano para captarlos: la estereopsis. Pese a que este avance técnico es el futuro de la fotografía, Euclides, Leonardo da Vinci o Kepler ya lo conocían. Se trata de una técnica que consiste en la simulación de la visión humana. En 1849 David Brewster diseñó y construyó la primera cámara estereográfica. La estereoscopía es cualquier técnica capaz de recoger información visual tridimensional y/o crear la ilusión de profundidad mediante una imagen estereográfica, un estereograma, o una imagen 3D (tridimensional). La ilusión de la profundidad en una fotografía, película, u otra imagen bidimensional se crea presentando una imagen ligeramente diferente para cada ojo, tal como ocurre en nuestra forma habitual de ver. Muchas pantallas 3D usan este método para transmitir imágenes. “La estereografía no es nueva, es más antigua incluso que la propia fotografía. Solo tenemos percepción estereoscópica o tridimensional los depredadores. Tenemos dos ojos, cada uno nos da una visión. Cada uno está separado del otro a una distancia; nuestro cerebro reconstruye la visión de ambos y nos proporciona una única imagen: esta es la suma de ambos ojos y es tridimensional”. Los ojos del ser humano están separados por una distancia de entre cinco y siete centímetros, aproximadamente, y esto es lo que se simula en el proceso fotográfico que utiliza Robert M. Awa. “Hasta ahora estábamos acostumbrados a manejar las cámaras fotográficas de un ‘solo ojo’ u ópticas. Pero imagínense que tuviéramos una cámara con dos ojos, uno al lado del otro, simulando un par de ojos humanos. En este principio se basa la tecnología estereoscópica. Dos lentes separadas entre sí apenas unos centímetros. Dos ojos mirando al frente pero separados entre sí”. En sus viajes, el fotógrafo ha utilizado una sola cámara que reproduce este sistema para captar las imágenes megalíticas e introducir al espectador en los templos sagrados de nuestros ancestros prehistóricos.

r 5

Los monumentos megalíticos son las construcciones humanas más antiguas que se conocen.

Robert M. Awa es documentalista gráfico y está especializado en fotografía computacional y documentación gráfica en 3D. Ha trabajado durante veinte años como fotorreportero en diversos medios de comunicación nacionales e internacionales. Actualmente centra sus investigaciones en la documentación gráfica arqueológica a través de las múltiples herramientas que posibilita la fotografía computacional. Tras una sólida formación en el campo de la fotografía, ha trabajado desde 1994 como redactor gráfico en diarios como La Gaceta de los Negocios, Diario 16 y Levante-EMV. También publica sus fotografías en periódicos como El País, La Vanguardia y El Vocero de Puerto Rico. En todos ellos, sus imágenes se destacan porque aúnan la inmediatez del periodismo gráfico con un carácter marcadamente artístico y una intencionalidad narrativa y social. Paralelamente a su labor de reportero y de investigación en el sector industrial, se interesa por la estereoscopia como medio para captar su auténtica pasión: la prehistoria. Así, mediante esta técnica consigue crear imágenes enigmáticas y bellas de monumentos megalíticos, unos trabajos que expone en prestigiosas salas españolas. Ha ganado diversos certámenes fotográficos como el Ciudad de Castellón 1994 y PhotoNatura 2006, y ha sido finalista en los años 1998 y 2005 en el Caminos de Hierro. En 2014 fue finalista del I Concurso de Fotografía y Documentación Arqueológica organizado por Arkeologi Museoa, Bilbao. Complementa su labor con la cámara con un sistema de fotografía computacional, una técnica de captura de imágenes, procesamiento, manipulación y herramientas cibernéticas que mejoran las capacidades de la fotografía digital. “La exposición del Planetario de Castellón está funcionando muy bien. No descartamos llevarla por otras ciudades”, asegura Robert M., quien ya está pensando en otros viajes al pasado, a otras culturas milenarias, siempre con su cámara al hombro. Pero esa ya será otra historia.

r 7

Dolmen de Vidigueira, en Portugal.

Exposiciones de Robert M. Awa

1998 Burkina Faso, Vida cotidiana (Sala Bancaja-Castellón)
2005 Estereogramas (Sede de la ciudad de la Universidad Jaime I, Castellón)
2005 Estereogramas (Escuela de Artes de la Rioja)
2013 Megalitikoa (Paraninfo de la Universidad País Vasco, en Bilbao)
2014 Megalítico (Sede de la ciudad de la UJI, Castellón)
2015 Megalítico: enigmas del silencio (actualmente en el Planetario de Castellón)

*****

Si te ha gustado puedes visitar nuestra página oficial de Facebook.

1 Kommentare

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *