Actualidad, Investigación, Jose Antequera, Nacional
Deje un comentario

El saqueo de los púnicos

Granados, el día que fue detenido por la Policía Judicial. Foto: Efe.

Por José Antequera. Martes, 11 de agosto de 2015

Deportes

Investigación

Francisco Granados, en otro tiempo el hombre fuerte de Esperanza Aguirre, es hoy un fantasma del pasado, un espectro apestado del que nadie en el PP quiere oír hablar. Revista Gurb ha tenido acceso al sumario de la trama Púnica (después de que el juez Eloy Velasco haya decretado el levantamiento del secreto de las actuaciones) y ha reconstruido los pasos de quien fuera secretario general del PP madrileño y probable sucesor natural de Esperanza Aguirre en el Gobierno de la Comunidad de Madrid. La decisión del magistrado Velasco de levantar el secreto de sumario ha puesto al descubierto una gigantesca red corrupta especializada en el cobro de mordidas para favorecer desde distintas instituciones públicas a empresas privadas, como ya sucediera con otra célebre trama corrupta: la Gurtel. Todos los indicios llevan a pensar, según la Audiencia Nacional, que tras la Púnica y la Gurtel se esconde un formidable caso de financiación irregular del Partido Popular, una red que llegó a mover más de 250 millones de euros en pagos y comisiones ilegales –con mordidas del 2 y 3 por ciento del volumen del contrato–, dinero que posteriormente era blanqueado en el extranjero a través de un complejo entramado societario.

gr

Tomo 1 del sumario Púnica.

Granados siempre se jactó de ser un hombre de pueblo, un paleto que había llegado a Madrid para triunfar, como él mismo decía. Valdemoro le vio nacer, tocar el cielo y morder el polvo de la cárcel. Sus mediocres compañeros de pupitre, con los que luego hizo negocios oscuros, le han acompañado en su descenso a los infiernos de la prisión. Fue su padre, un agricultor con posibles, quien le dio estudios y carrera. Su preparación como analista financiero presagiaba a lo que quería dedicarse de mayor: a ganar dinero. Tras viajar por Japón, Francia e Hispanoamérica reunió una pequeña fortuna y luego se afilió al PP, aunque él siempre dijo que no estaba en política para forrarse. No había cumplido los 23 años cuando ya era candidato a la alcaldía mientras David Marjaliza, su íntimo amigo, era el líder del Partido Independiente de Valdemoro. A los 35, tras un intento fallido por salir elegido alcalde, consigue finalmente el trono principal del consitorio y es entonces cuando la cazatalentos Aguirre se fija en él como futuro hombre de confianza. Tras el tamayazo, la lideresa le confía la presidencia de la comisión de investigación que debía determinar si dos tránsfugas socialistas le dieron el triunfo a la presidenta del PP. Ahora sabemos que con Granados dirigiendo la comisión no podía salir nada en claro. Fue como poner al lobo a guardar las gallinas. Su carácter afable y simpático, siempre con una sempiterna sonrisa en los labios, le ayudaron a la hora de meterse a Aguirre en el bolsillo. Aficionado a los caballos, a la caza, a los relojes caros y al mus, nunca desdeñaba una buena copa y un buen puro. Su fama de bon vivant, de coqueto de dieta y gimnasio, no despertaron sospechas entre los periodistas, a los que engañó durante años. La trama de los espías en la Comunidad de Madrid, en la que fue acusado de urdir una red de confidentes para sacar información sobre Ignacio González, su competidor directo en el PP, empezó a marcar el principio de su declive.

1414694128_920778_1414694450_noticia_normal

Los caballos, la gran afición de Granados.

Hasta que a finales de 2013, un juez de la localidad suiza de Laussane descubrió dos cuentas bancarias que le parecieron ciertamente sospechosas. El movimiento contable que registraban no se correspondía con los ingresos de sus propietarios, de modo que el magistrado helvético pensó que estaba ante un posible caso de blanqueo de capitales y decidió ponerlo en conocimiento de la Justicia española mediante una comisión rogatoria. En la Fiscalía Anticorrupción de Madrid saltaron todas las alarmas cuando sus funcionarios confirmaron que los titulares de las cuentas corrientes eran nada menos que Francisco Granados, a la sazón mano derecha de la presidenta de Madrid, Esperanza Aguirre, y de su socio e íntimo amigo, el empresario relacionado con el negocio inmobiliario David Marjaliza. Había estallado la trama Púnica, un nombre que los investigadores de la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil (UCO) eligieron –demostrando cierto ingenio y eruditismo– en honor a la fruta del granado: en latín, la punica granatum. El epicentro de la trama se situaba en el municipio madrileño de Valdemoro, donde Granados había ejercido como dueño y señor y donde los agentes hallaron indicios de “dudosas actuaciones y contrataciones” urbanísticas. Los empresarios favorecidos: David Marjaliza y Ramiro Cid, así como la promotora Dico, que a cambio de las adjudicaciones habría pagado comisiones ilegales. Todo apuntaba a que durante la burbuja inmobiliaria se vendieron parcelas de suelo público muy por debajo de su valor de mercado para dar pingües pelotazos urbanísticos. Los beneficiados por los contratos amañados no eran otros que un grupo de amigos y acólitos de confianza de Francisco Granados. A medida que los agentes tiraban del hilo aparecían más componendas, más chanchullos, más corrupción. Chalés en Marbella, una mansión en Valdemoro para el matrimonio Granados, comisiones, regalos, incluso mordidas de Waiter Music, una empresa dedicada a la organización de fiestas de pueblo. Todo lo que se organizaba en la zona, proyectos, inversiones, negocios variopintos, pasaba por las manos de Granados/Marjaliza.

Tras el chivatazo de la Justicia suiza, la Fiscalía Anticorrupción presentó en junio de 2014 una querella contra el hombre fuerte del PP madrileño y el resto de imputados. En ella quedaba constancia, no solo del dinero que se había movido en las cuentas en Suiza, sino también otras cuentas en Singapur que los implicados han pretendido justificar como dinero obtenido por supuestas exportaciones de obras de arte. El Juzgado Central de Instrucción número 6 de la Audiencia Nacional, con el juez Eloy Velasco al frente, se hizo cargo del caso y ordenó el pinchazo de las conversaciones telefónicas entre Granados, Marjaliza y el resto de sospechosos. Lo que ha salido de ahí ha sacudido la vida pública española. Blanqueo de capitales, falsificación de documentos, fraude fiscal, cohecho, tráfico de influencias, malversación de caudales, prevaricación, revelación de secretos, negociaciones prohibidas a funcionarios, fraudes contra la Administración y pertenencia a organización criminal. Casi todos los posibles delitos relacionados con la corrupción. Desde que Velasco se hiciera cargo del asunto, la red corrupta ha salpicado a 92 imputados (políticos, empresarios y hombres de negocios de cuatro autonomías, entre ellas Madrid, Valencia, Castilla-León y Murcia), haciendo temblar los cimientos del Partido Popular y de una decena de ayuntamientos gobernados por esta formación. Hoy, Aguirre asegura sentirse “abochornada” tras conocer los tejemanejes en que andaba metido su delfín (curiosamente ahora dice que apenas se relacionaba con él) y se defiende de las acusaciones de los medios ante los escándalos de corrupción de su partido con el peregrino argumento de que fue ella quien “destapó la trama Gurtel”.

punica

Uno de los detenidos durante la Operación Púnica. Foto: Efe.

Granados y Marjaliza han negado ante el juez haber ingresado dinero negro proveniente de negocios ilícitos en sus cuentas de Suiza, pero desde el primer momento la Fiscalía Anticorrupción ha centrado sus pesquisas en esa línea de investigación: aclarar el origen de los 11 millones de euros que supuestamente ambos han ocultado en bancos del extranjero (probablemente siete millones en Suiza y cuatro en Singapur).

Según el sumario judicial al que ha tenido acceso Revista Gurb, Granados levantó una especie de gran imperio de corrupción mediante una inmensa red clientelar al más puro estilo siciliano allá por el año 1999, siendo ya alcalde de la localidad madrileña de Valdemoro. Y no es que Granados cobrara un sueldo bajo precisamente por sus numerosos cargos públicos. Dinero no le faltaba para vivir. Así, en su etapa como alcalde de Valdemoro (1999-2003) ganaba 55.841,60 euros anules; más tarde, como miembro del Gobierno de la Comunidad de Madrid (fue consejero de Transportes, de Presidencia y Justicia e Interior) se embolsó las siguientes cantidades retribuidas con cargo a los presupuestos generales del Estado: 9.028 euros (año 2003); 85.675 (2004); 88.067 (2005); 90.866 (2006); 106.627 (2007); 118.034 (2008); 113.316,43 (2009); 105.317,67 (2010); y 50.557 (2011). Como diputado de la Asamblea de Madrid percibió 7.172,28 euros (año 2003); 11.496,96 (2011); 16.000,73 (2012); y 13.386,82 euros (2013). A estas cantidades hay que sumar los sueldos percibidos en su época como senador, cargo que ocupó desde 2011: 23.848,44 euros ese mismo año, 49.268,88 (2012) y 54.045,32 en 2013. Así como las retribuciones que recibió de la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Madrid: 1.026 euros (año 2003) 6.682,00 (2010) y 2.564,00 euros en 2011, más su sueldo como alto cargo del Partido Popular, cuya secretaría general de Madrid llegó a ostentar desde 2004 hasta su destitución por Esperanza Aguirre en 2011.

Pero al que fue mano derecha de la superpresidenta madrileña le debía parecer que todo ese dineral seguía siendo poco para él. Quizá se consideraba mal pagado y por ello decidió hacer negocios a lo grande con su inseparable compañero Marjaliza. El hallazgo de las cuentas en un banco suizo a nombre de Francisco Granados y su mujer Nieves Alarcón, así como de David Marjaliza y su esposa Adela Cubas, asociados a la firma Sheraton Trading, llevó a los investigadores a deducir que los dos matrimonios estaban llevando a cabo movimientos sospechosos que no se correspondían con un “origen legítimo” del dinero, tal como consta en el sumario. Prácticamente nada ha quedado a salvo de los negocios turbios de la trama Púnica: la construcción de colegios, la adjudicación de residencias de ancianos, la organización de fiestas populares, la recalificación de suelos públicos, la venta de parcelas y solares, la adjudicación de servicios de eficiencia energética de diferentes ayuntamiento a Cofely (otra empresa amiga), la contratación de propaganda institucional, el pago con dinero público para mejorar la imagen de políticos del PP en Internet… Cualquier negociado era bueno para dar el pelotazo en adjudicaciones ilícitas al margen del procedimiento legal establecido, con sus pertinentes comisiones millonarias. Durante años, esta forma clientelar de hacer política municipal de Granados y sus cohortes púnicas permitió el enriquecimiento de los empresarios afines al PP. A cambio, el hombre fuerte de Aguirre recibía supuestamente mordidas y otros regalos.

imagen-sin-titulo

Granados era, hasta hace poco, la mano derecha de Esperanza Aguirre. Foto: Efe.

El negocio iba viento en popa en el año 2009 cuando Granados (que entonces ya era consejero de Justicia, Interior y Presidencia) y su mujer se plantearon la compra de una mansión de 1.000 metros cuadrados en Valdemoro registrada a nombre de Vías y Obras S.L. (una de las firmas investigadas por la Audiencia Nacional). Finalmente, la pareja descarta hacerse con el inmueble al montarse un gran revuelo político y mediático y Granados justifica las visitas que hacía su mujer a las obras del chalé “porque le gustaba el interiorismo”. “Estuvimos interesados pero al final, por el precio, nos decidimos a quedarnos donde estábamos”, afirmó. Según el sumario, el precio de la mansión superaba el millón de euros y el matrimonio estaba buscando ya los muebles para la casa cuando estalló el escándalo. “Estaba en construcción. Mi mujer iba allí solo a verla. La casa sigue a la venta”. Poco a poco, Granados se va enfangando en supuestos negocios turbios, negocios peligrosos. Todavía no ha sido aclarado el extraño suceso que supuso la quema del coche de su esposa en el garaje del ático familiar, situado en la calle Guardia Civil 10 de Valdemoro, donde residió la familia Granados hasta 2006. Ese año unos desconocidos redujeron a cenizas el flamante Mini Cooper descapotable, que por cierto no estaba a nombre de Nieves Alarcón, sino de la constructora Grandes Locales de Negocios SL, propiedad de Ramiro Cid, otro de los investigados en la trama Púnica. Todo apunta a que la mano negra de la mafia estaba detrás, aunque algunos políticos del Partido Popular calificaron el suceso como un “atentado terrorista”.

Viviendas, viajes, coches y cacerías de lujo estaban a la orden del día en esa etapa en la que Granados y los suyos dominaban todo lo que se cocía en la vida municipal madrileña. Precisamente el Grupo Dico es uno de los emporios societarios investigados por organizar cacerías para políticos en fincas privadas de Castilla La Mancha, monterías que se prolongaban durante el fin de semana y en régimen de ‘todo incluido y a gastos pagados’. No había límites. No faltaban los venados, jabalíes, mujeres, hoteles de lujo y hasta helicópteros privados que llevaban marisco fresco al evento. Entre venado y venado siempre caía alguna adjudicación o algún contrato. Granados era un asiduo de estas cacerías de fin de semana en la que no solo se trataba de matar aninales, sino de atrapar una buena pieza financiera.

Pero el rastro del dinero que busca la Fiscalía Anticorrupción conduce necesariamente hasta Suiza. La mayor parte de los ingresos realizados por Granados y Marjaliza en el país helvético se hicieron por compensación (extinción de una deuda con otra de manera que ambas desaparecen) una praxis que dificulta la investigación policial al camuflar la identidad de los intervinientes sospechosos. Otras veces la red emplea el ingreso en efectivo para destinar fondos al extranjero. Así, las autoridades suizas constataron que la cuenta de Sheraton Trading, participada por Marjaliza, recibió en un periodo de cinco años al menos 7 millones de francos suizos por “contrapartidas no identificables”, según el sumario, es decir dinero que no respondía a ninguna transacción económica legal que respaldara tales ingresos. El banco suizo en ningún momento consiguió aclarar ni documentar el origen de los activos controlados por dicha sociedad, motivo por el cual denunció el caso al sospechar que dichos fondos procedían de prácticas relacionadas con la corrupción.

Al mismo tiempo, la Policía Judicial detecta en las cuentas de Granados y Marjaliza la “existencia de operaciones de compraventa de valores cotizables con importantes plusvalías en periodos de tiempo muy cortos”, según el sumario. También se descubre que Marjaliza dispone de un poder notarial para operar en las cuentas de Granados. Todo apunta a que “la banda” Granados/Marjaliza, como bautiza el sumario judicial al clan formado por los dos amigos, estaba blanqueando dinero en Suiza en grandes cantidades.

La investigación llevada a cabo hasta el momento revela que ‘los púnicos’, como conocen los investigadores de la Guardia Civil a esta trama corrupta, mantenían una estrecha relación de amistad personal, formando parte de un núcleo duro al que se fueron sumando otros amigos, como José Miguel Moreno Torres, ex alcalde de Valdemoro y diputado de la Asamblea Regional de Madrid; José Carlos Boza Lechuga, también alcalde de Valdemoro y ex teniente alcalde de Ciempozuelos; Ana María Ramírez Fernández, que como secretaria de Marjaliza y persona de confianza de éste ocupó cargos directivos en distintas sociedades investigadas; y José Luis Capita Gallardo, que ostenta el puesto de administrador en distintas empresas de Marjaliza.

“De esta manera, queda conformado un grupo de personas a los que les une amistad personal y en algunos casos vinculación política y comercial, que por un lado desempeñan cargos públicos y que por otro desarrollan actividades empresariales con una fuerte vinculación con el ámbito público, como son el urbanismo y las actividades asistenciales, en los que la intervención administrativa del Ayuntamiento es determinante”, concluye en informe de la UCO.

Durante años, el entramado empresarial de la trama Púnica fue trasvasando fondos y comisiones en dos direcciones: desde el ayuntamiento de Valdemoro a las empresas ‘amigas’ a las que siempre se concedían las adjudicaciones y contratos al margen de la ley, y viceversa, es decir, desde las empresas ‘pringadas’ al consistorio gobernado por el PP. El juzgado ha descrito perfectamente estos movimientos:

1. Pagos del Ayuntamiento a sociedades de Marjaliza. Se han detectado las siguientes operaciones:

captura 2 buena

Fuente: Sumario trama Púnica.

2. Con respecto a las cantidades que el Ayuntamiento recibe de sociedades vinculadas a Marjaliza, el sumario ha podido identificar las siguientes operaciones:

Captura 1

Fuente: Sumario trama Púnica.

En general se trata de operaciones inmobiliarias (compraventa de terrenos en diversos sectores urbanísticos de Valdemoro) y la prestación de servicios de gestión de un centro de atención a personas mayores (a través de Atención Social y Residencial Valdemoro SL), situado en el municipio madrileño y propiedad del Ayuntamiento.

Se ha detectado además que entre las sociedades vinculadas a Marjaliza existen participaciones sociales y facturación cruzada supuestamente falsa. El pago de las facturas casi siempre se realizaba mediante cheque que se ingresaba en la cuenta del grupo empresarial de Marjaliza en efectivo y en billetes de 500 en una o varias remesas. Las ganancias para los políticos que adjudicaban los contratos se materializaban en las jugosas mordidas. A juicio de la Policía Judicial, dicha trama de facturación falsa pudo haberse empleado entre otras cosas para justificar dinero negro de las operaciones inmobiliarias, dinero que luego sería ingresado en las cuentas corrientes en Suiza de Granados y Marjaliza mediante operaciones de compensación u otros medios que no permitían identificar la procedencia real de las transferencias. Esta misma forma de operar podría haber sido empleada por Granados y los suyos para pagar contraprestaciones a cambio de favorecer a sus empresas afines en convenios urbanísticos y operaciones inmobiliarias.

Pero no solo se han detectado operaciones inmobiliarias irregulares, sino también las típicas operaciones de blanqueo de capitales, como el lavado de dinero con premios de lotería o la elevadísima facturación con una empresa de joyería llamada Inversiones Gold And Diamond Joyeras (786.422 euros procedente de la trama corrupta solo en 2010) lo que a juicio de los investigadores demostraría la compra de regalos, joyas y objetos de lujo para los integrantes de la red y sus familias. El administrador de Inversiones Gold es Juan José Sánchez Barceló, a quien se le han detectado cobros de cheques en una sucursal bancaria de Ibercaja, en Valdemoro, donde David Marjaliza realizó operaciones por importe de 250.000 euros en 2004, 1.000.000 de euros en 2005 y 228.000 euros en 2006.

Según el sumario, la trama no podría haber funcionado sin la creación de una compleja red de sociedades controladas por Marjaliza, en especial Vancouver Gestión SL, Arauna Corporación y Consulting SL, Servicios Logísticos Inmobiliarios y Anahid Gestión SL. La Fiscalía considera que “la complejidad del entramado empresarial vinculado a esta persona [Marjaliza] no parece corresponderse con una diversificación de negocio real sino más bien con un ánimo de crear una red de empresas con el objeto de crear un velo societario que dificulte la identificación de la identidad real de las personas que realmente están detrás de la sociedad”, siempre según el sumario al que ha tenido acceso Revista Gurb.

David Marjaliza, un constructor ambicioso vinculado al PP local, es la pieza clave de la trama Púnica. Era él quien controlaba el principal negocio de la red: la recalificación de terrenos públicos. Obrum Urbanismo y Construcciones SL, empresa vinculada a Marjaliza, es una sociedad investigada por beneficiarse de operaciones de compraventa de terrenos a bajo precio en el municipio de Valdemoro. A juicio de la Policía Judicial no se puede descartar que el promotor inmobiliario imputado se haya valido de su “círculo de influencia para obtener información privilegiada u operaciones en condiciones más ventajosas”. Para él siempre había un trato de favor de su amigo Granados o bien de los alcaldes que sucedieron a Granados en el consistorio madrileño. Por supuesto, Marjaliza era un hombre con suerte. Hasta en ocho ocasiones le tocó la lotería con premios por valor de 257.412 euros, un caso muy similar al del ex presidente de la Diputación de Castellón, Carlos Fabra, también agraciado repetidamente por la lotería navideña, hasta que se vio obligado a entrar en prisión y su suerte se vio truncada. Y es que a los implicados en casos de corrupción siempre se les dio bien jugar con el azar. Con el azar y con nuestro dinero.

loteria 1

loteria 2

*****

Si te ha gustado puedes visitar nuestra página oficial de Facebook.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *