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Rosa Montero: “Nos merecemos los gobernantes que tenemos”

Por José Antequera. Viernes, 3 de julio de 2015

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  Entrevista

Rosa Montero (Madrid, 1951) vive en un mundo de androides y replicantes. En su última novela, El peso del corazón (editorial Seix Barral), un thriller futurista que trata sobre problemas de nuestro tiempo, recupera a la detective Bruna Husky y el personaje del humanoide que se resiste a morir, un mito moderno inspirado en las novelas de Philip K. Dick que a ella le sirve para hablar, entre otras cosas, de lo efímero de nuestras propias vidas. “La muerte es la gran tragedia del ser humano. Es inhumana, no nos cabe en la cabeza. Todo lo hacemos contra la muerte”. Los escritores españoles no han sido demasiado proclives a la literatura de anticipación, pero ella hace ya tiempo que se adentró en el género sin reparos y con maestría. “En España existe un prejuicio enorme hacia la ciencia ficción y en parte creo que viene por la tradición acientífica que tenemos en este país”. Desde finales de 1976 trabaja de manera exclusiva para el diario El País, en el que fue redactora jefa del suplemento dominical durante 1980 y 1981. “¿El periodismo? Puf. Sobre todo estamos en una crisis del sistema, o mejor dicho de adaptación del mercado al sistema. Los medios se hunden en todo el mundo, los periodistas son despedidos, las periódicos se hacen con cuatro gatos. Así no se puede hacer buen periodismo”. Vitalista hasta las trancas y optimista convencida, dotada de una pluma certera capaz de escribir historias llenas de humanidad y sensibilidad, Rosa Montero asegura que lo que más miedo le da en la vida es “la crueldad, el dolor propio y de la gente querida, el deterioro, la muerte”. Como a sus replicantes.

Vuelves con tu última novela, El peso del corazón, donde recuperas la ciencia ficción y el thriller entre otros géneros, con tu personaje emblemático, la detective Bruna Husky, que ya protagonizó Lágrimas en la lluvia. La acción transcurre en el Madrid del año 2109. ¿Por qué eliges el futuro para ambientar la trama?

La idea primera fue la de crear un mundo literario propio. Me parece que todos los autores tenemos ese deseo, ese sueño, esa tentación. Crear un mundo propio es como ser dioses, como jugar con un juguete muy grande. Y cuando decidí crear ese mundo con personajes estables al que poder regresar de cuando en cuando escribiendo varias novelas (todas independientes entre sí), enseguida pensé en utilizar una mezcla de dos géneros que me encantan, la ciencia ficción y la novela negra. El futuro me sirve, paradójicamente, para ser más realista; de hecho creo que estas dos novelas son las más realistas que he escrito, porque la ciencia ficción es una herramienta metafórica poderosísima para hablar del presente y de la condición humana.

La novela es tremendamente realista, planteas temas globales, temas que afectan a todo el planeta y que ya están aquí condicionando nuestra vidas…

Sí, como te digo para mí esta novela es exactamente igual que todas las otras mías, no veo ninguna diferencia, hablo de los mismos temas que hablo en todas, de la misma realidad, de las mismas preocupaciones y obsesiones. Y para mí tiene la misma ambición literaria y expresiva que todos mis libros.

¿Cuándo empezó tu interés por la ciencia ficción y cuáles son tus autores favoritos?

Siempre me gustaron la ciencia ficción y la novela negra. Entre muchos otros tipos de lecturas, digamos que soy una lectora omnívora. Me encantan desde los clásicos, Asimov, Clarke, Lem, K. Dick, Bradbury y demás, a los más nuevos como Gibson. Pero mi gran maestra es Ursula K. Le Guin. Yo creo que es una de las grandes escritoras del siglo XX, no ya de ciencia ficción, sino en general.

A menudo se ha considerado la ciencia ficción un género menor, pero vivimos un boom en los últimos años y en el cine todavía más. El espectador está ávido por historias de este género. ¿A qué crees que se debe este interés por la literatura de anticipación?

Veo el boom en el cine, y es lógico porque vivimos en un mundo con una vertiginosa revolución tecnológica en marcha y miles de retos científicos y sociales. Pero la ciencia ficción literaria sigue siendo un patito feo, sobre todo en el mundo hispano. Hace unos diez años el gremio de libreros hizo una encuesta y salió que la ciencia ficción era el género más odiado, tanto por los hombres como por las mujeres en España. A mí me han venido muchos, muchos lectores diciéndome: ah, me ha gustado mucho tu novela, una cosa rarísima, porque detesto la ciencia ficción. Y cuando le preguntaba ¿y qué habías leído antes?, resultaba que no habían leído nada hasta toparse con mis libros. Es un prejuicio enorme y en parte creo que viene por la tradición acientífica que tenemos en este país.

¿Bebes del cine cuando escribes? ¿En qué películas te inspiras?

No, o no más de lo que bebes del resto de tu vida. De caminar por la calle, de hablar con amigos. El cine no es una inspiración directa; es un género que me encanta, pero muy distinto. Y no te inspiras en nada, conscientemente. Tú no escoges tus historias, las historias te escogen a ti. De repente aparecen en tu cabeza imágenes vividas que son el origen de la novela. Nacen del inconsciente, del mismo lugar de donde nacen los sueños, y son como sueños que se sueñan con los ojos abiertos.

¿Has visto alguna película futurista que te haya gustado últimamente?

Gravity me parecio magistral e Interstellar, aunque tiene un final estúpido y varias idioteces tiene también cosas bellísimas. Toda la historia del planeta helado es shakespeariana.

Has dicho que sin miedo no hay creación. ¿A qué le tiene miedo Rosa Montero?

A la crueldad, al dolor propio y de la gente querida, al deterioro, a la muerte.

Y también se escribe desde el dolor…

El arte es una herida hecha luz, decía Georges Braque. Todo arte, sin duda. ¿Qué podemos hacer con las heridas, sino intentar convertirlas en luz?

¿Qué tiene Bruna Husky de Rosa Montero y viceversa?

Muchas cosas. Es el personaje más parecido a mí que he escrito. Pero es un parecido esencial, muy profundo, claro, no de lo epidérmico. Por ejemplo, la obsesión por el paso del tiempo y la voracidad por la vida.

¿Y qué te está dando Bruna Husky como escritora?

Me apasiona como ningún otro personaje. Me hace vibrar.

En el libro, Bruna tiene que resolver un caso de corrupción internacional pese a que estamos en el año 2019. No se ha avanzado nada en ese sentido. Esa lacra siempre estará ahí ¿verdad?

Intento hablar de la condición humana y por desgracia eso existe desde el principio de los tiempos.

Y la guerra seguirá acompañando al ser humano hasta el final de sus días…

Te digo lo mismo.

¿La lucha hoy es el racionalismo contra el fundamentalismo?

No solo eso. La lucha, como siempre, es el progreso entendido en su sentido más profundo y amplio (derechos humanos, derechos básicos de salud, libertad, comida y educación para todos, etc.) contra el reaccionarismo.

La protagonista de la novela siente que le quedan unos pocos años de vida, está obsesionada con su propia muerte y con aprovechar el tiempo que le queda. ¿Es la muerte uno de los grandes temas que planean sobre toda la historia?

La muerte es la gran tragedia del ser humano. Es inhumana, no nos cabe en la cabeza. Todo lo hacemos contra la muerte.

Pero la muerte hoy es un tema tabú en nuestra sociedad occidental ¿por qué?

No la sabemos manejar y preferimos ocultarla, como todo lo que nos molesta e inquieta.

Lejos de asumir la condición de mortal, el ser humano se rebela, lucha por vencer a la muerte algún día. Asistimos a avances científicos que son de ciencia ficción, como los implantes de cabeza, por ejemplo, que pueden llevar a la inmortalidad. ¿Ser inmortales nos destruiría definitivamente?

No vamos a ser inmortales. Puede que seamos capaces de pasar una dotación de memoria a otro cuerpo, pero el yo morirá. Y además, como mucho, parece que lograremos una vida de unos 130 años, no mucho más. De todas maneras, a mí no me importaría ser inmortal, jajaja…

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También tocas el tema del amor. ¿Es el amor lo único que puede salvarnos, redimirnos?

El amor entendido por empatía por los demás, desde luego. Somos seres sociales y la vida solo merece la pena llamarse vida si la vivimos con los otros. Entendido como amor pasión, pues puede tanto salvarnos como meternos en el más negro infierno.

Y la pérdida de la persona amada que ha fallecido, eso no se supera nunca por mucho que digan. Tú has pasado por eso. ¿A qué te aferras para seguir viviendo?

La vida es magnánima y tenaz, se empeña en seguir viviendo. Uno se reinventa.

La trama de El peso del corazón recuerda a Blade Runner, donde los replicantes luchaban por vivir un día más. ¿Somos todos un poco replicantes?

Claro, el gran hallazgo metafórico de Phillip K. Dick es la idea de ese androide que vive tan poco que es el símbolo de nuestra vida tan efímera. Yo he retomado ese mito moderno del androide como quien retoma el mito de Edipo, por ejemplo. Pero mis replicantes y mi mundo tienen muy poco que ver con Blade Runner.

Escribiste en Hermano Lobo, la mítica revista satírica. Hoy este tipo de publicaciones vuelven con fuerza. Hay mucho que satirizar y denunciar, ¿es el humor más necesario que nunca?

El humor siempre es necesario. Es una vía de conocimiento y de cordura extraordinaria.

¿Cómo ves el periodismo español, que atraviesa por una de las peores crisis de su historia?

Puf. Sobre todo estamos en una crisis del sistema, o mejor dicho de adaptación del mercado al sistema. Los medios se hunden en todo el mundo, los periodistas son despedidos, las periódicos se hacen con cuatro gatos. Así no se puede hacer buen periodismo. Pero se saldrá de esto porque las democracias necesitan medios fuertes.

¿Cómo hemos llegado a esta situación, en qué momento se fastidió la profesión?

Ya te digo que el problema de ahora es esencialmente el de la adaptacion tecnológica. Pero antes ya habíamos empezado a fastidiarla, hace una veintena de años o más, con la excesiva proximidad de los medios a los partidos políticos.

Cada vez veo más periodistas anunciando jabones y seguros por la tele, incluso en medio de los telediarios. Es desolador…

Qué se le va a hacer. Ya te digo que creo que algún día terminará la travesía del desierto.

¿Eres optimista respecto a la situación política que vivimos?

No mucho. Estas nuevas elecciones han dado un poco de vidilla, pero me ha parecido poco el correctivo que se han llevado el PP y el PSOE. Tendrían que haber perdido aún más. En cuanto a los nuevos partidos, no apuesto la mano por ninguno, pero vamos, creo que son la única opción posible para renovar un poco este aire estancado. Digamos que estoy moderadamente animada.

Has llegado a decir que el único mérito de Podemos ha sido canalizar la indignación popular, nada más. Pero eso es mucho ¿no?

Fue muchísimo y además dio un canal de participación a gente que no encontraba interlocutores sociales. Lo que pasa es que luego han metido mucho la pata.

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¿Te molesta la soberbia con la que parecen manejarse a veces?

Efectivamente, a veces usan modos parecidos a los de los partidos establecidos y ni siquiera han llegado al poder de verdad… Por ejemplo, como cuando se ponen en posicion victimista, fustigan a los periodistas y rehuyen contestar preguntas lícitas de la sociedad, como sucedió con todo el manejo bochornoso de lo del dinero de Monedero.

¿Qué opinas de Manuela Carmena y de Ada Colau?

Me gustan mucho las dos y me parece un soplo de aire fresco que estén a la cabeza de Madrid y Barcelona. No será fácil, sin embargo; la situación es complicadísima y además ellas (y sus equipos) son novatas y cometerán lógicos errores.

¿Y de los que piensan que con ellas España cae en el comunismo más radical?

En 1982 había gente que decía que cuando ganara el PSOE les iban a quitar los abrigos de piel a las señoras. Ya ves.

Cuando Esperanza Aguirre dice que está en peligro la democracia, ¿qué te sugiere?

Una equivocada y rancia estrategia política.

El nivel de nuestros gobernantes está muy bajo. ¿Es un problema de cultura democrática, de materia gris, de preparación?

El nivel político de la sociedad también es bajo. Volvieron a votar a todos los imputados peperos en Valencia en las pasadas elecciones, han vuelto a votar al PSOE en Andalucía, etc….

Por momentos parece que el franquismo sigue más vivo que nunca…

¡Nooo! El franquismo era una cosa muy distinta. Una dictadura es una cosa ¡muy distinta! Y conviene no olvidarlo.

Yo no sé tú, pero lo que sí veo yo es a las dos Españas cada vez más enconadas, cada vez más crispadas. ¿Tienes esa misma sensación?

No. Para nada. Hemos pasado momentos de mucho más encono entre el PP y el PSOE en épocas pasadas. Yo creo que eres joven y no lo has vivido, jajaja… Y además, por desgracia, este país es sectario y cainita. Es lo que te he dicho antes. Probablemente nos merecemos estos gobernantes.

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1 Kommentare

  1. Luis Sánchez dicen

    Plato fuerte de “Gurb”, la entrevista. Para variar, excelente.

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