Cine, Miquel Mora
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El (mal) día en que Pixar quiso ser Disney (o DreamWorks)

Por Miquel Mora. Lunes, 20 de julio de 2015

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      Cine

Si hay un estudio de animación que ha reinado en este género durante las últimas dos décadas, ese ha sido sin discusión Pixar, no ya con su revolucionaria apuesta por lo digital, sino por sus originales argumentos y su sensibilidad a la hora de contar historias para pequeños… y mayores.

El próximo noviembre se cumplirán 20 años del estreno de su primer film, la ya mítica Toy Story, y ahora acaban de estrenar su cinta número quince, Del revés, así que aprovecho estas circunstancias, y que el verano es la época por excelencia de la animación, para centrarme en otra de sus películas, Brave (2012), que no solo demuestra que Pixar no siempre acierta, sino que ejemplifica a la perfección cómo el estudio ha ido perdiendo fuelle en los últimos años.

Decir que Brave es la peor película que ha facturado Pixar puede ser arriesgado, pero creo que también se ciñe bastante a la verdad. El film, que para empezar corre a cargo de tres directores que se estrenaban en la factoría –Mark Andrews, Brenda Chapman y Steve Purcell– es el único, entre Up (2009) y la presente Del revés (dos films que por cierto comparten a uno de sus responsables, Pete Docter) que no es una secuela. Y es que si hasta el 2010 Pixar solo había exprimido al máximo una de sus creaciones, Toy Story, convirtiéndola en una trilogía impecable, en la que cada capítulo superaba al anterior, con la adquisición de la compañía por parte de Disney se dispararon las secuelas, con nuevas entregas de Monsters, Cars… y ya directamente con el sello Disney, Aviones y Aviones de rescate.

Pixar siempre había sorprendido al público con propuestas originales, y de repente no hacían más que repetirse. En eso llega Brave, una de las pocas entregas de la factoría, con Los increíbles y Up, protagonizada por humanos, pero en este caso con una propuesta mucho más cercana al estilo Disney, ya que por primera vez tenemos a una princesa medieval como protagonista.

Claro que los tiempos han cambiado y esto no es Blancanieves. Mérida, la pelirroja jovencita que nos ocupa, es indómita y rebelde, aunque en realidad todo el arranque del film, que es lo mejor del mismo junto a un apartado gráfico impecable como de costumbre, no deja de aprovechar las influencias de Shrek, el gran éxito de la división animada de DreamWorks, que convirtió a un ogro en protagonista de un cuento de hadas de lo más divertido y desmitificador.

Brave incluso copia descaradamente una de las claves del primer Shrek, las transformaciones de personajes, con un giro absolutamente inesperado del que cuidaron mucho de no informar al público en la promoción de la película, a partir del cual la misma se hunde irremediablemente.

Porque Brave no trata de las aventuras de una princesa valiente que quiere cambiar su destino, tal como nos vendieron, sino de cómo una madre y una hija aprenden a conocerse mejor… de una manera bastante curiosa. El film, que apenas alcanza la hora y veinte minutos, corto incluso para una cinta de animación, arranca como un entretenimiento efervescente, un Shrek domesticado por Disney, hasta que llega la sorpresa y pierde fuelle a pasos agigantados, convirtiéndose ya por completo en una película cien por cien Disney, donde las señas de identidad de Pixar no aparecen por ningún lado. Incluso la banda sonora, que tiene sus buenos momentos gaélicos al son de acordes celtas, acaba encadenando temas dulzones a lo Disney.

En realidad, no deja de ser curioso que Enredados, estrenada un año antes, y con la que precisamente Disney se estrenaba, creo recordar, en la animación por ordenador, le enmendase la plana a Brave, resultando mucho más fresca, divertida y renovadora, en este caso sí tomando buena nota de las enseñanzas de Shrek y adaptándolas a su historia. Y sí, es posible que Brave resultase más brillante técnicamente, pero Enredados gana por goleada como película.

Esperemos que Del revés sea tan buena como todos dicen y devuelva su grandeza a Pixar. Originalidad, desde luego, no le falta, aunque en ciertos aspectos recuerda a Boyhood. Ya iría bien si mantiene el nivel de Up, última obra maestra del estudio –con perdón de Toy Story 3–, aunque se tratase de una película que, junto a un maravilloso homenaje a ese formidable actor llamado Spencer Tracy, era incapaz de mantener el nivel de sus títulos de crédito, con ese niño que soñaba con explorar el mundo y la historia de su gran amor. Ahí residía la magia de Up.

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1 Kommentare

  1. Todos tenemos derecho a equivocarnos, y necesidad de innovar, y en Pixar no son menos. Después de un claro abuso de las secuelas, con “Inside Out” (mal traducida en este país, como “Del reves”) los estudios vuelven a brillar a máximo.

    Si aún no la habéis visto, no perdáis la oportunidad de dejar que los sentimientos os cuenten los sentimientos.

    http://hemosvisto.blogspot.com/2015/07/inside-out-del-reves.html

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