Humor Gráfico, José L. Castro Lombilla, Lombilla, Número 34, Opinión
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Carta a Gurb

Por J.L. Castro Lombilla

J. L. Castro Lombilla

J. L. Castro Lombilla

Estimado Gurb:
El otro día, mientras participaba en una interesante tertulia literaria debatiendo sobre los derroteros por los que transita la actual novelística hispanoamericana, discutiendo además aspectos importantísimos como la cantidad de cuartos de baño que presumiblemente añadirá Isabel Preysler a La casa verde, la fatal noticia de la imputación de Manuel Chaves por el Supremo a cuenta del caso de los ERE vino a interrumpir tan grata charla. Imáginate, Gurb, don Manuel Chaves, el otrora munífico presidente de la Junta de Andalucía, cuestionado en su honorabilidad por culpa de un mezquino complot de la pérfida oposición. Con lo que ha sido este hombre para todos los andaluces… Si hasta nos ha amamantado él mismo hasta los treinta y siete años. ¡Ah!, y qué leche tan fresca y nutritiva salía de sus ubérrimos pechos (de los seis). Pero no solo eso, no. Don Manuel Chaves nos ha cuidado siempre ocupándose hasta de los aspectos más pequeños de nuestra vida. A mí mismo, sin ir más lejos, cuando por ejemplo mientras paseaba por la calle me asaltaban unas irreprimibles ganas de hacer pipí, no tenía más que llamarlo para que él viniera y, como una madre amorosa, me sostuviera la pilila para que yo pudiera desahogarme tan ricamente detrás de un discreto arbolillo. De hecho, tengo un enorme póster de don Manuel en mi cuarto de baño y no te puedes ni imaginar, Gurb, cómo me emociono pensando en este santo varón cada vez que orino… Y una cosa te digo: yo me niego a pensar que el ex presidente de Andalucía haya cometido esos delitos de los que se le acusa. Si de algo es culpable don Manuel es de amar al pueblo andaluz y sacrificarse por él de igual forma que Cristo Nuestro Señor se sacrificó por toda la humanidad. Y si la terrible propaganda mediática de la derecha te hace dudar de esta incontrovertible realidad, yo te sugiero, amigo marciano, que consultes la videoteca de Canal Sur. ¡Ahí está la verdad! Si revisas los informativos de la televisión pública de Andalucía, ejemplo de ponderación, imparcialidad y buen hacer periodístico, podrás ver al presidente Chaves dando trabajo a los parados, construyendo casas para los más desfavorecidos, arrancándose trocitos de su propia carne para dar de comer a los hambrientos, calmando tormentas, devolviendo la vista a los ciegos y hasta resucitando a los muertos… Y te recomiendo que no te pierdas La hora de Chaves, ese programa nocturno en el que don Manuel aparecía para desear buenas noches a Andalucía entera. Si es que daba gloria verlo tan campechanamente sentado, en déshabillé. ¡Y qué muslos tan hermosos se le transparentaban, Gurb! Al final, cuando ya se había despedido uno a uno por orden alfabético de todos los andaluces, el programa terminaba con una entrañable ceremonia en la que directivos de Canal Sur, altos cargos de la Junta de Andalucía y periodistas de El País desfilaban de rodillas delante de él para besarle las manos, los pies, las corvas y el periné en gozoso “tedeum” laico con el que agradecían, en nombre de todo el pueblo andaluz, sus desvelos a este esforzado servidor público cuya intachable trayectoria política quieren ahora ensuciar con falacias y enredos sus indignos enemigos…

Tuyo afectísimo:

José Luis Castro Lombilla

Post scríptum:

Disculpa que me despida con cierta precipitación, Gurb, pero es que, de tanto hablar de Chaves, me he emocionado mucho y ahora no tengo más remedio que ir al cuarto de baño.

*****

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2 Kommentare

  1. Lombilla dicen

    Déjate de mariconadas que el próximo desayuno lo pagas tú, ladrón… Gracias, no obstante.

  2. Francamente, formidable duo de obras de arte. Mi más sincera enhorabuena.

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