Alaminos, Humor Gráfico, Número 35, Opinión, Paco Sánchez
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Alemania, rubia y poderosa

Por Paco Sánchez / Ilustración: Jorge Alaminos

Paco Sánchez

Paco Sánchez

–Aquella jovencita rubia alemana que militaba en las Juventudes Comunistas de la RDA es ahora la mujer más poderosa del mundo. ¿Qué te parece, Gurb?

–Supongo que estás hablando de Claudia Schiffer. Esa de la que dicen que el mago David Copperfield le echó unos polvos y desapareció.

–No, Gurb. Estoy hablando de la que Silvio Berlusconi calificó en una conversación privada con un editor de prensa de “culona mantecosa infollable”.

–¡Ah! Entonces debe tratarse de la famosa estrella del porno de pesos pesados Nikki, conocida como ‘la gorda alemana’, que no le debe hacer mucho tilín a Berlusconi, pues él las prefiere más delgadas y moldeadas.

–No te enteras, Gurb. Pero te voy a dar más pistas. La mujer de la que hablo es algo así como una emperatriz de los tiempos modernos que desfila desnuda con su traje invisible. En su despacho de Berlín tiene una gran imagen de la zarina de origen alemán Catalina la Grande, esa que la leyenda cuenta que falleció mientras era penetrada por un caballo.

–Pues no caigo. A no ser que sea Marlene Dietrich, que dicen que se pasaba horas hablando por teléfono con Ronald Reagan y Mijaíl Gorbachov. Vamos, que además de un mito erótico mandaba romana.

–Marlene era alemana, rubia y poderosa, pero murió en 1992. Te estoy hablando de una mujer viva de 60 años a la que le gusta mucho la ópera.

–Podías haber empezado por ahí. Claro, Nina Hagen.

–Cada vez peor, Gurb. Vamos a probar con algunas frases típicas de esa poderosa mujer rubia alemana, que en algunos ataques de hipocresía suele decir frases de este tipo: “Estoy profundamente convencida de que Europa, con su democracia, sus derechos humanos, sus ideales de libertad y sus valores, tiene mucho que darle a la gente que la habita y también al mundo”.

–Ahora sí. Sin duda es Gunilla von Bismarck. La auténtica reina sin trono de Marbella, condesa moradora del castillo de Friedrichsuh y gran europeísta.

–Me sacas de quicio, Gurb. Te doy una última oportunidad con otra de sus frases: “De niña aprendí a tocar un poco la flauta dulce y el piano, pero con escaso éxito”.

–Ya está. Ángela Merkel.

–Te ha costado, Gurb. Tienes que mejorar mucho en actualidad política. Últimamente estás un poco en Babia, que no en Baviera, o mejor dicho, estás en Marte.

–Hombre, si hubieras empezado diciendo que es una mujer que no amaba a los griegos, o la chica que soñaba con Tsipras y un bidón de gasolina, o la reina en el palacio de las corrientes del euro.

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Jorge Alaminos

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