Francisco Ortiz, Viajes
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Senderismo con Rommel

Una vista general del Monte Triglav, en Eslovenia. Foto: Isa Z.

Por Francisco Ortiz. Viernes, 19 de junio de 2015

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Siempre nos preguntamos cuando salimos de viaje qué es lo que habrá detrás de aquella colina, fuera de nuestra ruta programada. En el caso de los españoles que visitan Italia del Norte suele ocurrir quedarse con las ganas de conocer esas montañas alpinas que no vienen en las guías. Nada más fácil para nosotros que adentrarnos en el mundo de bosques y lagos de los Alpes Julianos y, con las botas puestas, descubrir otras colinas, otros senderos, en tierra de nadie.

El verano es la mejor época del año para abandonar el tórrido sol de España y refugiarse en este fresco rincón de Europa. El vuelo a Venecia sin escalas desde Madrid dura dos horas y veinte minutos. Si evitamos la masificada ciudad de los canales, y tomamos un tren a Udine, en una hora y media nos situaremos en nuestro destino. Estas tierras de la antigua República de Venecia quedan al Este de los famosos montes Dolomitas, en la zona más oriental de los Alpes, y son vecinas de las montañas kársticas de Eslovenia.

Nuestra necesaria escapada va a discurrir por un laberinto de senderos, de montes y verdes prados, de valles y pueblos alpinos como Cividale dal Friuli, Savogna, Kobarid o Tolmin. Alojados en hotelitos de montaña, en refugios como el Pelizzo, vamos a descubrir los escenarios de una de las más atroces batallas de la Primera Guerra Mundial. Nuestra idea en este viaje es sacar a la luz algunos de los secretos mejor guardados de esta región a caballo entre Italia y Eslovenia. Y es que muy poca gente sabe hoy en día que existe una ruta senderista, bien señalizada, que sigue los pasos del joven Rommel, el legendario Zorro del Desierto, cuyo audaz asalto a las líneas italianas, en 1917, le valió una medalla.

Este itinerario atraviesa la zona Sur del frente del río Soca (Isonzo para los italianos), donde tuvo lugar la batalla de Caporetto. A la riqueza de los lugares históricos se añade la grandeza de las montañas, de la variedad de panoramas, desde los valles frondosos hasta las cotas imponentes del monte Krn (Nero para los italianos). En total salvaremos unos 18 kilómetros, de dificultad fácil, subiendo desde los 198 metros hasta los 1.642 del Matajur, ya en zona italiana. Comenzaremos en Tolmin (Eslovenia) y con el telón de fondo de las increíbles montañas, vamos a arrastrarnos por las trincheras, pasar los puentes minados y conocer los baluartes blindados cuyos nombres aún sobrecogen de temor a los campesinos: Mengore, Kolovrat, Ravelnik, Na Gradu.

TrincherasKolovrat

Trincheras Kolovrat, restos de la gran guerra. Foto: Isa Z.

Partimos de Udine hacia la frontera, pasando por Cividale, y a unos 30 kilómetros llegamos a Kobarid (Caporetto), ya en Eslovenia. El trayecto en tren dura apenas 40 minutos. Una vez en Kobarid, podemos visitar el Museo dedicado a la Gran Guerra. En él se recogen todo tipo de recuerdos relativos a la batalla en la que murieron más de cien mil hombres: fotos, mapas, armas, banderas, vídeos, etc. Caporetto vivió una terrible batalla que se desarrolló del 24 de octubre al 9 de noviembre de 1917. Significó una gran derrota para Italia, que perdió 40.000 hombres entre muertos y heridos, y unos 275.000 fueron hechos prisioneros. Además se perdió una gran cantidad de material bélico (ametralladoras y cañones).

Luego de almorzar en Kobarid y probar los quesos de la zona nos daremos una vuelta caminando por las afueras, hasta llegar al monumento a los caídos italianos, un osario situado en la colina de San Antonio. Una breve parada aquí nos regala una vista impresionante del Parque Nacional Triglav, que alberga lagos inolvidables y montañas como el Triglav, que superan los 2.000 metros.

FamiliaRefugioPelizzo

Isabella, Nico, Angelo y Stefan, familia del refugio Pelizzo.

Dejando Kobarid, siguiendo el río Soca, nos acercamos a Tolmin, situada 24 kilómetros río abajo. Nuestra ruta siguiendo los pasos de Rommel comienza en la iglesia de San Daniele de Volce, en las cercanías del pueblo. Junto a esta iglesia pasaba la primera línea defensiva italiana, que seguía la orilla derecha del Soca/Isonzo hasta el puente de piedra de Tolmin. A dos kilómetros de Volce, tomando a la izquierda, se llega a la colina de Mengore, una posición blindada del ejército austrohúngaro. Hoy es un museo al aire libre, donde podemos visitar las primeras trincheras, emplazamientos de artillería y puestos de observación.

El camino prosigue en dirección noroeste, por la carretera, hasta el refugio Solarie. Es este un buen sitio para descansar y escuchar historias inéditas del valle. Junto al paso Solarie destaca un sobrio memorial, con un águila de bronce, dedicado al primer caído italiano en la Gran Guerra. Las lomas que conducen a la cima del siguiente bastión, el Kolovrat, marcan la frontera natural entre el Friuli italiano y el valle del Soca esloveno.

Senderos de gloria

El legendario mariscal de campo alemán Erwin Rommel jugó un rol decisivo en la 12ª ofensiva del Isonzo. Desde el área de Volce se lanzó el joven teniente al asalto, al mando de tres compañías de montaña y una compañía de ametralladoras, a cubierto de la noche. En el curso de dos días, en octubre de 1917, logró capturar 150 oficiales italianos, 9.000 soldados y 81 armas. En su “asalto a los cielos” Rommel remontó el Kolovrat y tomó el Matajur días después. Pero el joven Rommel no paró aquí: siguió adelante y capturó el pueblo de Longarone. Por esta hazaña fue condecorado con la Cruz de Hierro y con la Pour le Merite, medalla que estaba reservada sólo a generales veteranos. El buen uso del elemento sorpresa, su audacia y el sentido intuitivo del campo de batalla le valieron para enviar la guerra de trincheras a un rincón de la historia militar.

El itinerario sigue ahora girando en el próximo cruce a la derecha para subir, poco más de cien metros, al monte Na Gradu, en la cota 1.114 del Kolovrat. Desde esta cresta podemos contemplar un bello panorama, ya del valle del Soca, con el monte Nero al fondo, ya de la llanura friulana, hasta ver, en días claros, el mar Adriático . En el área del monte Kolovrat recorreremos túneles excavados en la roca, puestos de observación y de mando, y una red de trincheras reconstruidas. Este museo al aire libre está señalizado y cuenta con parking. La Fundación Senderos de Paz, con dinero de la Unión Europea, ha trabajado en esta reconstrucción de la memoria histórica, tan necesaria en estos tiempos, para que sirva de advertencia contra los nacionalismos y el militarismo.

JovenErwinRommel

Erwin Rommel, en una foto de juventud en 1917.

Nuestra ruta desciende ahora por el lado Sur, el lado italiano, y volvemos a la carretera al lado esloveno otra vez. Por antiguas sendas de mulas proseguimos hasta el pueblo de Livske Ravne y, tres kilómetros más adelante, llegamos a Livek. Son estos de los pueblos más altos de Eslovenia, situados a más de mil metros de altitud. En estos parajes el ambiente es solitario y natural. Aquí los vecinos muestran sus exposiciones particulares, restos de municiones y piezas curiosas, recuerdos de las luchas de los partisanos contra los nazis.

A la salida de Livek una vieja senda sube a la derecha. Siguiendo las señales atravesamos un bosque y alcanzamos la ermita de San Pedro y Pablo. De ahí en adelante llegamos a Perati y subimos a la aldea de Avsa, a 860 metros de altitud. En este punto tenemos dos opciones para la subida al Matajur. Elegimos la que está mejor señalizada, también la menos dificultosa. Y es que toda la zona es una red intrincada de senderos, como el Cai nº 746, que viene también del Kolovrat, o los caminos que conectan otros pueblos como Cepletischis y Savogna. Siguiendo la variante Rommel, en el tramo de Avsa un tablón informativo señala una trinchera restaurada, a cuyas espaldas pasó el joven Rommel la noche del 24 de octubre. En su diario dejó anotada la dureza y la fatiga de este ascenso al Matajur. Resiguiendo nosotros sus huellas sobre el terreno podemos imaginar la sorpresa de los soldados italianos, en plena retirada, al toparse con los alpinos de la compañía de montaña y sus ametralladoras.

Tras una hora de caminata, atravesando prados y bosques, siguiendo siempre las señales, alcanzaremos una pista de tierra, bajo el monte Mrzli Vrh. Desde este punto se sigue hasta la fuente de Trsca. Como aquí el sendero se bifurca, tomamos el ramal de la izquierda, subiendo la cresta por el lado italiano. En este último tramo sólo nos quedan unos 20 minutos hasta la cima del Matajur.

El topónimo Matajur proviene de los tiempos de los romanos, significa “monte mayor”. Esta cima, de 1.642 metros, es la frontera entre Italia y Eslovenia. El premio después de esta ruta es un bello panorama, el escenario de la batalla de Caporetto. La vista abarca desde los Dolomitas, al noroeste, a los Alpes Julianos, con el monte Nero enfrente, y al valle del Soca/Isonzo a nuestra derecha. Y a nuestros pies, un mar de nubes.

En el descenso no debemos dejar de pernoctar en el refugio Pelizzo, a 1.320 metros de altitud. De ambiente familiar, el refugio está regentado por Stefano e Isabella, dos expertos alpinistas. Su cocina, apetitosa y sazonada con hierbas de la zona, es todo un regalo para los aventureros de la ruta Rommel. Este refugio es una buena base para explorar la región, a caballo o en bici. Con ellos y sus hijos, Angelo y Nico, los viajeros pueden disfrutar de unos días inolvidables en la Venecia alpina, y apreciar cómo los antiguos senderos de gloria se han convertido en senderos de paz.

18 de junio de 2015

Enlaces de interés

Rifugio Pelizzo

Kobariski Muzej

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Francisco Ortiz

Francisco Ortiz

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