El Koko Parrilla, Humor Gráfico, Número 32, Opinión, Rosa Palo
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Las seductoras

Por Rosa Palo / Ilustración: El Koko Parrilla

ESTHER-BAEZA-(ROSA-PALO)

Rosa Palo

Yo no pierdo la esperanza: si Manuela Carmena se ha convertido en musa a los 71 años, a servidora todavía le queda el tiempo de descuento para transformarse en ídola de masas. Porque Manuela, icono y símbolo, alegoría del cambio y personificación de todas las bondades, ha seducido a todo el mundo (“ojalá viviera yo en Madrid para poder votarle a Manuela” es la frase que más se ha oído durante estas elecciones) y se ha convertido hasta en fuente de inspiración para los pintores de la villa y corte. A Carmena la han loado tanto que solo le ha faltado que se le apareciera Julio Iglesias en un mitin cantándole “Soy dichoso como nadie / porque cada día me espera / la dulzura de sus besos / y ese amor inmenso que me da Manuelaaaaaa”. Pero Manuela es más de inspirar a un señor con poncho de alpaca o a un hipster que a un melódico con casoplón en Punta Cana. Una pena, Manuela, que le llegas a molar a Julio y te compra una isla. Y lo sabes. Pero ese es tu drama; el mío es que tengo el mismo tirón para los tarados que Raquel Mosquera para los negros.

Decía Umbral que Madrid huele “a salida de los toros, a mierda de animal muerto, a fumador piorreico y un poco a Anís del Mono”. Madrid también les olía mal al resto de los madrileños. Por eso han votado a Manuela, para que lleguen la serenidad, el sentido común, el ambientador y el enjuague bucal al consistorio madrileño. En cambio, con Ada Colau ha sido el verano lo que ha llegado al Ayuntamiento de Barcelona, que con esos pelos revueltos y esas chanclas parece que viene directamente de pegarse un chapuzón en la Barceloneta. Un poquito de por favor y de disseny, Ada, aunque sea rollo desestructurado, a lo Antonio Miró, que os habéis puesto todos en plan mercadillo solidario y ha tenido que cerrar hasta Vinçon, la tienda emblema del diseño en Barcelona. Que no te digo yo que te pongas las sombras irisadas de Cristina Cifuentes, pero un poquito de rímel no ha hecho nunca daño a nadie (excepto a Miguel Bosé). Que está muy bien eso de llevar la cara lavada como bandera, pero un primer plano sin maquillaje no lo aguanta ni Kate Moss. Que es genial seducir a los votantes con las ideas y no con la imagen, pero un toque de existencialista francesa no te vendría mal. Que Rajoy no se mira en el espejo, pero tú tampoco.

Si hay que ir de enrollada, ahora es el momento, que se ha puesto muy de moda el talego style. Colau podría renovarse el vestuario en la tienda de Carmena, donde se vende ropa hecha por las presas: compromiso y moda reunidos en un solo outfit. Pantoja, siempre en la vanguardia estilística, ya lo ha hecho: ha salido del trullo vestida con modelos realizados por las reclusas en el taller de costura, tintada negra zahína por una acusada de pasar tres kilos de farlopa en el mismísimo y maquillada por una esteticién loca, asesina y daltónica. Sí, Pantoja parecía un travesti filipino, pero, por lo menos, hizo por arreglarse. Siempre es mejor parar un desahucio yendo un poquito mona.

El único problema es que se enfaden los podemistas y digan que Colau se ha vendido al capital por pintarse la raya del ojo, que una es musa y mártir y no se puede apartar ni un milímetro de la imagen que ha vendido a su electorado. Porque si para las vanguardias la forma es el fondo, para las mujeres en el poder, también: acuérdense de la que se lió entre el peperío cuando Soraya Sáenz de Santamaría salió envuelta en gasa negra en El Mundo, con empeine a lo bailarina y pelo de “me acabo de pegar un revolcón”. O la que se montó con Carme Chacón y su smoking el día de la Pascua Militar. Los tíos, en cambio, sólo tienen que ponerse o quitarse la corbata para hacer una declaración de intenciones. Qué difícil es estar en el poder. Qué difícil es ser musa. Qué difícil es ser mujer.

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PEDRO EL KOKO PARRILLAEl Koko Parrilla

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