Alaminos, Editoriales, Humor Gráfico, Número 32
Deje un comentario

Editorial: Los nuevos vientos políticos

Ilustración: Jorge Alaminos. Viernes, 5 de junio de 2015

Deportes

   Editorial

Manuela Carmena y Ada Colau han sido las grandes triunfadoras de unas elecciones municipales y autonómicas que pasarán a la historia de España por haber roto definitivamente el bipartidismo que se había instalado en nuestro país desde la llegada de la democracia en 1975. Las dos son mujeres que han seguido trayectorias muy parecidas en los últimos años. Ambas vienen de plataformas en defensa de los derechos civiles: Colau como ariete indiscutible en la lucha contra los injustos desahucios y Carmena tras su paso por la judicatura, ya jubilada, se ha destacado por su labor al frente de Yayos Emprendedores, una empresa solidaria que comercializa trabajos manuales realizados por presos. Esta firma no reparte beneficios y destina todos sus ingresos a los sueldos de reclusos y trabajadores de instituciones penitenciarias, gasto de materiales y reinversión en el propio proyecto social.

Sin duda, Ada y Manuela son el símbolo de una nueva política que viene pisando fuerte, con ideas innovadoras, para regenerar las instituciones españolas y las viejas y adocenadas costumbres de muchos políticos que se habían instalado en un modo de vida acomodaticio, cuando no directamente en un modus vivendi basado en las corruptelas de todo tipo. Los líderes del PP y del PSOE han quedado asombrados con el auge de estas dos mujeres, la catalana aupándose, a falta de los pactos de última hora, a una más que probable alcaldía de Barcelona. La segunda obteniendo alrededor de un 31,85 % de los votos en Madrid y 20 concejales, quedando en segundo lugar por detrás de la lista del Partido Popular encabezada por Esperanza Aguirre. Una de las primeras decisiones de Colau será destinar una partida de 160 millones de euros para combatir la pobreza integral y energética en el municipio de Barcelona, una inversión que según Colau es perfectamente sostenible, ya que apenas supone un mínimo porcentaje de los presupuestos municipales. Por si fuera poco, ya ha anunciado un recorte drástico en los sueldos de los concejales. Por su parte, Carmena también se ha puesto manos a la obra y ha anunciado otra extraordinaria medida: mediar con los juzgados y con Bankia para proporcionar una vivienda, o lo que es lo mismo, facilitar una “solución habitacional”, ese eufemismo tan horrible que se está poniendo de moda, a las personas que se vean inmersas en procedimientos hipotecarios y que vean amenazada su vivienda con la sombra del desahucio. Y aquí cabría hacerse la primera pregunta: ¿por qué nuestros anteriores gobernantes en ningún momento se han planteado iniciativas de emergencia de este tipo para paliar la grave situación económica a la que se habían visto abocados millones de españoles desde que estalló la crisis en 2008? ¿Era tan complicado elaborar un plan integral de ayuda a los más desfavorecidos, sobre todo desempleados, jubilados, dependientes y personas con escasos recursos? Y la respuesta debe ser necesariamente que si no se hizo fue porque no se quiso. Ni el PP ni siquiera el PSOE, que gobierna en comunidades como Andalucía, han puesto marcha proyectos serios para paliar la desastrosa situación y el desamparo de millones de ciudadanos. Ambos partidos deberían haber abandonado sus cuitas y sus diferencias hace ya siete años, cuando estalló el crack, para firmar un pacto contra la pobreza y la desigualdad como medida excepcional en medio de la recesión. Sin embargo, no lo hicieron y simplemente se plegaron a la política de recortes brutales impuesta por Bruselas. Sin más, sin pensar en el coste elevado que tendría para sus ciudadanos, sobre todo para las clases medias y las clases bajas, que son las que finalmente han pagado el coste de la crisis mientras la banca era rescatada con más de 100.000 millones de euros a fondo perdido. Esa vergüenza de no haber respondido con sensibilidad ante la descarnada situación social de los españoles les acompañará para siempre.

alaminos Alada (1)

Ahora estamos, sin duda, en un tiempo nuevo. Es pronto aún para juzgar a las dos nuevas mujeres de la política española, sobre todo cuando todavía no se han constituido los ayuntamientos y gobiernos regionales y todo está pendiente del álgebra de los pactos. Sin embargo, los primeros pasos que ya han comenzado a dar demuestran que estamos ante dos líderes de peso que no vienen a servirse del cargo sino a hacer política social con mayúsculas, que es lo que requerían los tiempos que estamos padeciendo. Ada y Manuela, Manuela y Ada, son la clase de políticos que el país necesitaba, pero no ahora, sino hace ya bastante tiempo. Lo triste y lamentable es que hayan tenido que transcurrir siete largos años de travesía en medio del desierto de la crisis para que los ciudadanos de las clases menos favorecidas empiecen a ver algo de luz al final del túnel con la llegada al poder municipal de dos alcaldesas (esperamos que lo sean) dispuestas a escuchar los problemas graves de sus vecinos. Mientras millones de ciudadanos no podían enchufar la estufa por falta de recursos, mientras centenares de familias tenían que recurrir al banco de alimentos de Cáritas, mientras muchas personas se suicidaban al ver cómo los bancos les arrebataban sus casas, algunos responsables del Gobierno se dedicaban a blanquear dinero con las tarjetas black, a evadir impuestos en Suiza, a monterías y cacerías infames donde el soborno se regaba con un buen tintorro y la sangre de unos inocentes ciervos abatidos, a cobrar comisiones de manos de la mafia y a un menú interminable de trapacerías que no es preciso desgranar aquí ahora, ya que el lector está al cabo de la calle de cada escándalo infame. Este ha sido el pan nuestro de cada día de nuestros políticos desde que estalló la crisis en 2008. Insensibilidad con el pueblo, soberbia, prepotencia, ceguera, abuso, injusticia. Pero el pueblo, el pasado 24 de mayo, dijo basta ya en las urnas. Los ciudadanos han demostrado tener una gran madurez democrática, ya que lejos de decantarse hacia posiciones de extrema derecha, como sucede en Francia y Reino Unido, han optado por fuerzas que incluyen en sus programas electorales principios de justicia, igualdad y solidaridad. Podemos decir que el Estado de Bienestar ha vencido al bienestar de unos pocos, por mucho que Esperanza Aguirre, en su estado de shock poselectoral, haya tildado a Manuela y Ada de peligrosas radicales comunistas. Nada más lejos. Con la victoria de Ahora Madrid y Guanyem Barcelona se impone la decencia y el respeto a los derechos humanos. Algo tan simple que ya habíamos olvidado. Podemos decir que se ha impuesto por una vez en nuestra enfangada vida pública la cordura y la racionalidad, ya que por el camino que imponía el bipartidisimo PP/PSOE el país no podía continuar ni un minuto más. Resultaba imprescindible un cambio. Y un cambio para limpiar toda la porquería en que nos hallábamos instalados. Manuela y Ada encarnan esos vientos nuevos que, esperemos y confiemos, se asienten definitivamente en la política española y no quede todo en otro bluf. Demos pues un margen de confianza a las nuevas caras que parecen venir con ideas decentes y honradas. Y esperemos que ambas dos estén atinadas. De lo contrario, no podríamos soportar ni una sola estafa más.

*****

Si te ha gustado puedes visitar nuestra página oficial de Facebook.

Jorge Alaminos

Jorge Alaminos

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *