Carmen Fernández, Tierra y Clima
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Bienvenidos al Continente Basura

Una barcaza avanza por un mar de residuos en la costa asiática. Foto: Dan Kitwood 

Por Carmen Fernández. Miércoles, 10 de junio de 2015

Deportes

Tierra y clima

Una enorme masa de desechos sólidos, basuras, plásticos, escombros y detritus del tamaño de siete veces España flota omnipresente, como un negro monstruo marino, en medio del Océano Pacífico. Los científicos y ecologistas ya la conocen como el Séptimo Continente (aunque se usan otras acepciones como la Isla de Plástico, Isla Basura, Sopa de Plástico o Remolino de Basura) y amenaza con generar graves problemas ecológicos a nivel mundial.

Localizada entre las coordenadas 135 a 155 grados Oeste y 35 a 42 grados Norte, entre la costa de California y la Isla de Hawai, se calcula que el tamaño aproximado de esta nueva Atlántida de la contaminación humana puede estar entre el millón y medio y los tres millones de kilómetros cuadrados. En concreto, el área podría estar localizada en una zona remota conocida comúnmente como Horse Latitudes, a unos 1.600 kilómetros de la costa de Estados Unidos. A falta de más exploraciones científicas en la zona, la profundidad submarina de la mancha está por determinar, pero diversos medios acreditados hablan de un grosor de unos 35 metros y más de 100 millones de toneladas de peso. Un auténtico Leviatán de inmundicia.

La mancha de basura transparente que se ha ido generando durante décadas como consecuencia de los productos plásticos en descomposición se encuentra justo debajo de la superficie del agua, de modo que resulta difícil que los satélites puedan captarla mediante fotografías o radar. Es más bien como una inmensa sombra flotante que solo puede verse desde la proa de los barcos que se acercan.

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Un submarinista inspecciona una fosa marina llena de neumáticos. Foto: NOAA

La existencia de Isla Basura fue predicha en 1988 por la National Oceanic And Atmospheric Administration (NOAA) de Estados Unidos. Algunos laboratorios de Alaska que se dedicaban a medir la cantidad de plástico flotante en el Pacífico Norte se percataron de que debía existir algo así como un nuevo continente surgido de la nada que provocaba alteraciones en las corrientes marinas. No cabía duda, algo que nunca había estado allí ahora estaba.

Fue Charles Moore, un capitán de barco de California y experto en océanos, quien se propuso hacer una primera expedición hasta el vórtice del Pacífico Norte y detectó enormes cantidades de desechos flotantes en medio del mar. Moore alertó a la comunidad científica, que desde ese momento tomó conciencia de la dimensión colosal del problema. Desde su descubrimiento se han realizado numerosas expediciones al llamado Séptimo Continente. Se sabe que el monstruo de residuos está ahí pero resulta difícil localizarlo y analizarlo en su integridad.

“Nos dirigimos al basurero del Este”, dice Moore por radio durante una de sus recientes expediciones a la zona en busca de grandes fosas de basura. “Vamos hacia uno de los cinco vórtices que hay en el mundo. Hay vórtices al norte y al sur del océano Atlántico, al norte y al sur del océano Pacífico, y en el Índico. Estos vórtices de alta presión son creados por el clima y las corrientes marinas. Se crea un efecto de arrastre como en los desagües, se forman remolinos y se convierten en zonas de acumulación de todo tipo de material”, explica Moore. A bordo de su barco, varios tripulantes pescan los residuos que van encontrando a su paso. Una percha, la tapadera de un bote de pintura, una botella de plástico, un interruptor de la luz, toda clase de desperdicios. “Esta botella podría haber recorrido perfectamente seis mil kilómetros desde la costa asiática”, dice uno de los marineros. “Trabajamos en una sección muy pequeña del océano. Multipliquemos por millones la cantidad de basuras que encontramos con nuestro barco cada día y nos haremos una idea de lo que hay en realidad”, añade.

Rob Krebs, del Consejo de la Industria Química Norteamericana, asegura que “nos estamos tomando muy en serio este problema, pero estamos convencidos de que tiene mucho que ver con la educación. Hay que conseguir que la gente entienda que su comportamiento al arrojar basuras al mar provoca la muerte de los albatros y que ensucian playas a las que nadie puede ir, y eso tienen que enseñarlo en las escuelas, en las familias, en las iglesias; que la gente se entere de que no podemos comportarnos como cerdos”.

Cuando los submarinistas de Moore se lanzan al agua detectan pequeños trozos de plástico del tamaño del confeti. Las partículas adoptan formas como de gránulos, pastillas o píldoras, y confunden a los animales, que las comen sin remedio creyendo que es alimento. Apenas se ven, pero están ahi, ensuciando miles y miles de kilómetros cuadrados de oceáno. El capitán Moore utiliza redes de arrastre para atrapar esas porciones minúsculas y poder analizarlas. Cuando vierte la muestra obtenida en un recipiente comprendemos por qué dice que el mar es una sopa de plástico. En cada muestra hay diez veces más plástico que plancton. “Repugnante”, dice Moore.

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Lugar donde se encuentra el Séptimo Continente, el de las basuras. Foto: Greenpeace.

Cómo se ha formado esta masa imponente es lo que analizan ahora los científicos. Se cree que el origen está en la acción de las corrientes marinas, que en las últimas décadas han ido atrayendo hacia ese vórtice toneladas y toneladas de residuos. Tras los primeros análisis se ha concluido que el 80% de Isla Basura se compone de residuos provenientes de zonas terrestres y el 20% restante de los barcos que han ido arrojando sus desperdicios al mar. La basura que proviene de tierra sale de las alcantarillas y suele terminar en el mar, que es el gran vertedero desconocido.

Un ejemplo. Las toneladas de basuras que se vierten a los fondos marinos desde la costa oeste de Estados Unidos confluyen con los desechos de la costa este de Asia en Isla Basura. Este proceso suele tardar un periodo de tiempo de entre uno y cinco años. El científico japonés Hideshige Takada, de la Universidad de Tokio, está estudiando muestras de plástico en playas del mundo para confeccionar un mapa del movimiento y distribución de las basuras a lo largo y ancho de los océanos.

Preocupa sobre todo el proceso de fotodegradación plástica de los residuos flotantes en el mar. A diferencia de los desechos biodegradables, la mayoría de plásticos están formados por polímeros a partir del petróleo que presentan mucha resistencia a su descomposción y originan partículas microscópicas que son liberadas al ambiente; estas partículas pasan irremediablemente a la cadena alimentaria a las plantas acuáticas y algas, a los pequeños peces, crustáceos y moluscos, a peces más grandes y a organismos superiores como las ballenas, delfines y tiburones. De ahí hasta llegar a nuestra mesa hay solo un paso, de manera que muchos de nosotros estamos comiendo plástico en estos momentos sin saberlo.

Está más que admitido por la comunidad científica que los residuos de basura marina entran por completo en nuestra cadena alimentaria. En 2001, Moore y otros investigadores concluyeron que las concentraciones de plástico en zonas próximas a Isla Basura pueden superar los 5,1 miligramos por metro cuadrado. La principal concentración de desechos se halla en la superficie del mar.

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Cadáver de un polluelo de albatros que se alimentó con restos de plástico. Foto: Chris Jordan / USFWS

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Una tortuga engulle un trozo de plástico.

El plástico al biodegradarse suele asemejarse al zooplancton, que es diariamente consumido por millones de medusas. Éstas engullen las toxinas de los materiales hidrocarburos, más tarde los peces grandes se comen a las medusas. Otros muchos desechos terminan en los estómagos de las aves marinas, tortugas y albatros. No es la primera vez que aparece un ave muerta y al ser analizadas sus entrañas se encuentran trozos de cable de cobre, pilas, plástico y todo tipo de material, como jeringas, encendedores de cigarrillos o cepillos de dientes. Los pájaros confunden estos despojos humanos con comida. Los problemas tóxicos para la fauna van desde trastornos hormonales hasta la muerte por envenenamiento. Las sustancias más peligrosas para el mar y para las especies animales son los bifenilos policlorados e hidrocarburos aromáticos policíclicos, que pueden resultar letales para cualquier forma de vida.

Otro problema añadido es que el plástico marino también facilita la propagación de especies invasivas que se adhieren a la superficie y se desplazan a grandes distancias, colonizando nuevos ecosistemas. Naciones Unidas calcula que los desechos plásticos causan la muerte de una enorme cantidad de animales cada año: más de un millón de aves marinas anualmente y 100.000 mamíferos.

Los primeros estudios revelan que al menos 267 especies de todo el mundo están siendo intoxicadas por la basura del Pacífico norte, aunque podrían ser muchas más. Los estudios al respecto están empezando a dar sus primeros pasos. En el año 2008, Richard Owen, un contratista e instructor de buceo, fundó la Enviromental Cleanup Coalition (Coalición para la Limpieza del Ambiente) para luchar contra la polución en esta zona de la Tierra. La ECC tiene un proyecto avanzado para flotar una escuadra de barcos que intente recoger toneladas de basura con el fin de reciclarlas. Su laboratorio ha sido bautizado como Gyre Island. Pero mientras la expedición se organiza, cada día recalan en Isla Basura toneladas de nuevos residuos. Se presenta además un problema añadido. No será fácil trabajar en la recogida de restos en esta zona tumultuosa del Océano Pacífico, un enclave de gran inestabilidad climática a causa de sus frecuentes tormentas y huracanes. Se están estudiando diversas posibilidades, como la construcción de barcos específicamente diseñados para arrancar la basura, despedazarla literalmente y reciclarla posteriormente. También sería una solución la instalación de plataformas o depuradoras móviles en alta mar, complejos similares a los que se emplean hoy día para la extracción de petróleo. No obstante, todas estas opciones resultan en la actualidad demasiado caras y poco apetecibles para la empresa privada, de tal forma que el proyecto de limpieza del mar a gran escala dependerá de la voluntad política de cada país o de organismos supranacionales como Naciones Unidas.

De modo que el problema se acentúa cada día que pasa. Según las previsiones, la sopa de plástico podría duplicar su tamaño durante la próxima década si seguimos al mismo ritmo de producción y consumo de desechos contaminantes. La buena noticia es que empezamos a tomar conciencia de la magnitud del problema. La mala es que quizá ya sea demasiado tarde, y que a estas horas no haya solo una isla basura flotando en alta mar, sino varias repartidas por todo el mundo. Cinco continentes basura, uno por cada océano.

 

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Carmen Fernández

Carmen Fernández

3 Kommentare

  1. Justo Sanchez dicen

    Hay un remedio educas que podría terminar con la mayor parte del continente basura pero llevaría unos cuantos años para reducirlo a mas de la mitad de la basura yo estaría dispuesto a terminar y reducir ese continente de basura en la mitad de lo que hoy es en 5 años por 10000€ mensueles libre de impuesto mas tres pagas extra al año.

  2. Jose Antequera dicen

    Así es Arturo López, mientras no haya una política medioambiental conjunta impulsada por la ONU con seriedad y rigor caminaremos hacia el desastre.

  3. Arturo lópez dicen

    Una bárbara noticia. Terrible en verdad. A nivel individual hacemos lo
    que se tiene que hacer para preservar el entorno, pero… a nivel global
    resulta insignificante. ¿Qué más hacer?

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